Cartas desde el frente de batalla, mayo 1879


jfv variosEstimados lectores de Historia1Imagen:

En las siguientes lineas pueden leer una carta escrita a fines de mayo de 1879, que refiere a los hechos acaecidos el 21 de mayo en las costas de Iquique, instancia en la que se confrontaron las naves peruanas y chilenas en el contexto de la Guerra del Pacífico.

El documento está escrito por José Francisco Vergara, quien ocupó diversos cargos durante el conflicto, entre ellos, Secretario, Comandante de Caballería y Ministro de Guerra. Se dirige a su hijo, quien se encontraba en Ginebra. En el documento le explica a su hijo lo sucedido el día 21, le narra desde sus conocimientos las razones de la guerra y los motivos que a él mismo lo condujeron al norte, aun cuando tiempo antes había renegado toda relación con temas bélicos y también negado toda posibilidad de que su hijo eligiera la formación militar.

El texto es interesante en cuanto nos presenta a pocos días de la muerte de Arturo Prat la figura de un hombre, que sin ganar ninguna batalla de la guerra, será erigido como icono, como emblema, como héroe y como ejemplo a seguir en sus más diversas facetas (hijo, padre, esposo, amigo, estudiante esforzado, profesional). En los días posteriores a su muerte, durante la contienda y luego de finalizada la guerra, veremos surgir a Arturo Prat como héroe, o como señala Williams Sater “como el Santo Secular” en el que cristalizan “las virtudes cívicas”  que se quieren reforzar. Un héroe que no mató ni salvó a mucha gente, pero que sin duda marcó el imaginario de la nación, que lo posicionó en la lista de próceres fundamentales.

Recomendamos la lectura del libro  La Imagen heroica de Chile. Arturo Prat, un Santo Secular escrito por William Sater.

A continuación, se ofrecen las cartas originales y la transcripción literal.

Nota: el conjunto de estas cartas fueron publicadas en el libro José Francisco Vergara: Guerra del Pacífico y Liberalismo. (Ver) Con autorización de Blanca Vergara y del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar.

  1. Lugar y fecha: Antofagasta, 1879/05/30
  2. Escrita por: José Francisco Vergara (en calidad de Secretario General del Ejército)
  3. Dirigida a: Salvador Vergara (Ginebra)
  4. Temas abordados: Salida de Valparaíso a Antofagasta, Enfrentamiento Esmeralda, Covadonga y Huáscar, Figura y rol de Arturo Prat, Rescate de la Covadonga, Descubrimiento Caracoles y Causas y contexto de la guerra.

 

TRANSCRIPCIÓN LITERAL:  Antofagasta, a 30 de mayo de 1879.

A Salvador Vergara,

                                                               Ginebra.

¡Qué tal, amado hijo mío, escribiéndote desde un campamento después de haberte exhortado tanto a desechar i combatir tus gustos marciales! ¡Cuando habrías creído, leyendo mis cartas, que pocos meses más tarde habría de verse tu padre de quepi i espada, ocupado todo el día de cosas de la guerra!  Así es la oscuridad de la vida humana, que uno no vé mas allá del momento actual i es vano todo lo que se propone en el porvenir.

 Antes de salir de Valparaíso te dejé escrita una carta lijera.  Ahora voi a aprovechar un día de paralización que hai en el despacho para escribirte con más detención.

 Salimos de Valparaíso, José Alfonso i yo, el 17 de presenté i llegamos a este puerto el 23 en la mañana, después de un viaje mui largo por la mucha carga que había para todos los pueblos de la costa.  La víspera de ese día, es decir el 22, se había recibido aquí la noticia confusa de un combate tenido en Iquique entre la Esmeralda i la Covadonga con el Huáscar y la Independencia, pero con poquísimos detalles. En la noche llegó un parte telegráfico desde Caracoles trayendo algunos pormenores i confirmando el resultado jeneral del combate, llevados allí por un propio enviado desde Tocopilla a donde quedaba la Covadonga en mui mal estado.  Yo me encontraba con el jeneral en Jefe en clase de secretario Jeneral del Ejército tuve la feliz oportunidad de hacer que se enviara un vapor andador de la Compañía Chilena que está al servicio del Estado, para que fuera a socorrer i remolcar la invencible cañonera i defenderla en este puerto de la persecución enemiga.

Así se resolvió, i salió el “Itata” que anda doce millas por hora, pero ya la Covadonga había salido para Mejillones media parchada i llena de tapones.  Salió después otro vapor i tomándola a remolque la trajeron hasta la bahía donde fondeó el domingo 25 de mayo, cuatro días después del combate que fue el 21.

A la mañana siguiente se la entro a un lugarcito que hai cerca del muelle i de donde no la podría sacar el Huáscar que según decía el capitán del Itata venia hacia el sur.

Efectivamente, en las primeras lunas de esa misma mañana se había visto pasar dos vapores en dirección al sur i las opiniones eran que no podían ser otros que el Huáscar que desde la noche anterior vijilaba la costa norte.  I esa era la verdad, porque como a las doce se vio venir un vapor del sur i temerosos que fuera el enemigo el trasporte Rimac, único que quedaba en la bahía de todos los que habían llegado con tropas en los días anteriores, principió con todo apuro a llevar sus anclas i se largó hacia el norte arrojando más humo que un volcán.  El Huácar, como un caimán que apenas saca la cabeza del agua, principia a perseguirlo con encarnizamiento i corría dándole toda fuerza a su máquina.  Media hora después le disparó un balazo, pero la bala cayó como a la mitad de la distancia de los dos buques i eso nos dio esperanza a los que con ansiedad seguíamos la carrera, porque el Rimac llevaba el pabellón chileno, por estar al servicio del Estado.

Hora i media después, ambas naves se nos perdieron de vista, aun con los anteojos i yo nos tranquilizamos respecto a la suerte del Rimac, porque alcanzó a salir a alta mar antes que el Huáscar.  Me olvidaba decirte que cuando este buque le disparó el primer balazo al transporte, la Covadonga le dirijió dos tiros con bala, aunque estaba mui lejos tanto para llamarle la atención como para decirle que no le tenía miedo.

A las tres de la tarde apareció nuevamente el chasqueado monitor como toro bravo que después de correr inútilmente a un pobre hombre, vuelve furioso donde rié mas jente.  En tierra todo estaba listo para recibirlo, aunque con cañones montados a la imprevisión i sin todo lo necesario a la mano, no inspiraban mucha confianza.  A las cinco ya estaba en el fondeadero i después de recorrer la bahía i de observar las posiciones de nuestras piezas, rompió el fuego sobre la Covadonga, la que contestó inmediatamente esta, porque sus oficiales dispararon cuando vieron el fogonazo en el Huáscar, así fue que el estampido fue simultáneo i atronador lo que hizo prorrumpir a la tropa i al pueblo que presenciaba el combate en un largo i entusiasta ¡Viva Chile!

El combate se sostuvo poco más de una hora, porque se oscureció como a las seis i cuarto, pero nuestros cañones dispararon hasta cuando apenas se distinguía la sombra del monitor La Covadonga no cesó un instante de hacer fuego i sus punterías eran de las más acertadas, porque se vieron reventar sobre la cubierta i los costados algunas de sus granadas.  Pero lo que puso respeto al Huáscar fue la artillería de 150 que disparaba poco, pero con buena puntería i con un ruido imponente, de modo que, habiéndose principiado el cañoneo como a 1.500 metros, luego que sintió el rujido de nuestras balas de 150, se alejó a más de dos mil quinientos metros.

De nuestra parte no hubo daño ninguno ni en propiedades siquiera, porque las balsas a dar mui lejos en los cerros.  La única muerte causada fue la de un perro, al que le cortó la cabeza una bomba de a trescientas dirijida a la Covadonga i que le pasó cuatro o cinco metros de alto, rebotó en el suelo levantando un penacho de tierra, dio un segundo rebote donde estaba el perro amarrado i fue a caer comí mil metros más lejos en una falda de cerro.

Tal ha sido el cañoneo de Antofagasta que no dio otro resultado para nuestros enemigos, que saber una vez más que sus balas no asustan a ningún chileno i que la Covadonga, es cascarita de nuez destroza i agujereada en todo sentido, estaba todavía con bastante altivez para desafiar a su afamado monitor i hacerlo desistir de la idea de tomarla.  Es cosa para vista i no creída la estraordinaria escapada de este buquesito.  Yo lo fui a ver el dia que llegó i no cesaba de asombrarme como había podido batirse con la Independencia.  Prueba palpable de que el poder material es inferior a la fuerza moral que da el santo amor a la patria cuando se defienden sus derechos ó su existencia.

Todos nuestros vecinos nos odian por envidia i porque nos han creído débiles, pero no tardarán en saber que los pueblos no valen ni por los millones de sus habitantes ni por las leguas cuadradas de su superficie sino por el coraje de sus hijos, por la abnegación de que son capaces i por el alto sentimiento del amor nacional que hace prodigios cuando inspira a los hombres.  De este noble sentimiento nacen héroes como Prat, Serrano, Condell, Orellana, Uribe, Linch i tantos otros, cuyos nombres no suenan porque son oscuros soldados, pero que no por eso son menos abnegados i dignos de admiración.  Cuando visité la Covadonga conocí un sarjento que se distinguió sobre todos por su bravura i serenidad i me dio tanto gusto la modestia de ese hombre que le dí un abrazo i le obsequié un escudo de oro que guardaba en mi porta moneda desde hacía dos años.

Los pormenores del combate de Iquique te los mando en el impreso adjunto, que pongo dentro de esta carta, aunque cueste mucho más caro, de miedo que yendo como simple impreso se pierda en alguna de las muchas administraciones que tiene que socorrer.  Querría que tradujeras con mucho esmero la relación del combate hecha por los testigos mismos del acontecimiento, enemigos nuestros i poco escrupulosos en moralidad, para que la dieras al más leído de los diarios de Ginebra encabezada en estos términos.

El desierto de Atacama que ha carecido de habitantes hasta hace veinte i cinco ó treinta años, perteneció durante el domino español en la América, á la Capitanía Jeneral de Chile, siendo siempre considerado como un territorio sin importancia la soberanía del Rei de España como señor de toda la Costa americana del Mar Pacífico.

Después de haber afianzado Bolivar la independencia del Perú i de una parte del Virreinato de Buenos Aires con la victoria de Ayacuchok, quedó con un poder omnipotente en esos países i pudo desmembrarlos a su antojo para fundar la república de Bolivia destinada a engrandecer más su nombre dándole a una nación.  Pero en el Perú, asiento entonces de su poder i de su gloria, se veía con mucho descontento la idea de darle al nuevo estado una parte de su territorio, i como no le convenía descontentar a los peruanos que debían ser los mejores aliados de Colombia i los sostenedores de su poder, decidió arrancar del Virreinato de Buenos Aires todo el Alto Perú, que estaba mui lejos de su centro político i agregarle una parte del litoral de Atacama para que Bolivia tuviera acceso al mar.

Chile, soberano del desierto i Buenos Aires, del alto Perú, dejaron consumarse el hecho, por impotencia, por miras políticas ó porque el primero no atribuyó importancia ninguna al territorio de que se le privaba.  Pero esta desierta costa está tan distante de los centros de población de Bolivia, que a pesar del enérjico esfuerzo de algunos de sus Presidentes, jamás pudo poblarla i solo consiguió habilitar el miserable puerto de Cobija (22º – 30 Lat. Sur), cuyos habitantes fuera de los funcionarios públicos, han sido todos los chilenos.

Lo contrario ha sucedido con Chile, país de navegantes é industriales, que ha gozado de una larga paz i está dotado de una poderosa fuerza de expansión.  Desde el año 1842 principiaron sus hijos a explorar las costas i a encontrar huano i minerales que despertaron la atención pública sobre estas rejiones.  Como en esos tiempos no estaban en uso los evaporadores i condensadores que se emplean hoy para convertir en potable el agua salada, ninguna explotación seria se planteó i solo se trabajaron una que otra mina próxima a alguna de los escasos manantiales que suelen encontrarse en el desierto.  Pero con el gran impulso dado a la minería por las prodjiosas riquezas de plata sacadas en Copiapó i con el alto precio que conseguía el cobre desde el año 1850, la industria se estendió hacia el norte i principiaron a fundarse grandes establecimientos mineros desde el grado 26 al 22, sosteniéndolo con agua producida por medio de condensadores.

Por esos tiempos mandó Chile a un hábil naturalista alemán profesor de la Universidad Nacional, R. Phillippi, para que esplorara el desierto i diera a conocer su formación geolójica, el cual en desempeño de su comisión hizo un largo viaje i publicó un interesante libro con un atlas.

Ya Bolivia había principiado a preocuparse sobre la importancia del desierto, sobre todo porque se creía que en su costa había una gran existencia de huano, substancia que estaba dando al Perú una entrada fiscal tan fabulosa como mal aprovechada.  Varias veces reclamó de Chile la ocupación efectiva que este país tenía el grado 22, pero sin resultado ninguno, porque en Bolivia se sucedían las revueltas unas tras otras.

La guerra con España, que tuvo lugar en 1865, vino a producir un gran cambio en las relaciones entre sí de esos países, porque hicieron una alianza ofensiva i defensiva que borró por un momento sus cuestiones domésticas.  Aprovechando estas favorables circunstancias, los gobiernos de Chile i Bolivia celebraron un tratado de límites fijando los grados 23 i 25, como los respectivos de cada país i dejando la zona intermedia como territorio neutro i de beneficio fiscal común, siendo también partible el producto del huano de Mejillones.

En el año 1870 los esploradores chilenos, que en el país se llaman cateadores, descubrieron el estenso i rico mineral de plata denominado Caracoles, situado un (carta incompleta)

Nota: (Faltan páginas 7 y 8)

muerte porque contaba con que mi espíritu quedaría encarnado en ti.  Mi manta blanca, bien visible para todos me atraerá la atención de los adversarios, i eso me complacía, porque si sucumbía sabrías tu que había sido frente a frente del peligro.  En Tarapacá usé el mismo traje i el mismo caballo i por más de una hora, á la cabeza de unos 300 soldados que ya retrocedían fujitivos, contuve el avance de una gruesa división peruana i la hice retroceder por más de dos kilómetros.  Las balas me llovieron porque era el blanco de los enemigos, i si el corazón no flaqueo fue porque pensaba en tu honor que en esos momentos estaba en mis manos.  Peleaba más por ti que por mí.  ¿Será estéril este grande anhelo que siento por verte un hombre digno de ser amado de mi alma más por tus virtudes i tus méritos que por ser el hijo de mi corazón?  Tú lo dirás, porque solo de ti depende.

Necesito que me hables más estensamente de tus estudios i que me digas si has dejado ó no de tomar lecciones de dibujo cosa que me interesa mucho saber, porque te diré con franqueza que temo tu falta de constancia.

Los 200 francos que te mando Reynals por encargo mío es para que compres libros, principalmente históricos.  Te recomiendo las obras de Motley sobre la historia de los Países Bajos.  Se venden en la gran librería que está cerca de la grande Opera de Paris, que si no me acuerdo mal es la Michel Levi.

Saluda de mi parte al señor Thudichum i tu recibe el más tierno i cariñoso abrazo que puede dar tu

                                Padre

…Te mando una de las mejores relaciones del combate de Tarapacá.  Tiene errores i faltas, pero no tantas como la del “Mercurio” i otros diarios. Va en cuaderno.

Si tienes un poco de paciencia, debes copiar con cuidado los anteriores apuntes i después de traducirlos con mucho esmero remitírselos a Mr. Simonin para que te haga el favor de revisar el francés, o si estas en París, como no lo creo improbable, verlo tú mismo o rogarle al señor Blest que te recomiende a alguna persona para que haga la indispensable corrección de todo escrito que se compone en un idioma extraño.

He celebrado con toda mi alma la noticia que me das en tu anterior carta sobre tu asistencia a los cursos de la Universidad i me quedo deseando que tu gusto por el estudio tome una consistencia a prueba de todo cambio i que no tardes en anunciarme que ya estás en aptitud de entrar en los cursos científicos.  No me cansaré de repetirte que trabajes con empeño por instruirte; por ser un miembro útil de la sociedad, por poder desde temprano ayudar a tu padre a conservar i desarrollar los bienes de la familia, i por fin, para que seas lo que debe ser un hombre que tiene conciencia de su deber i que está preparado i resuelto a cumplirlo integramente.  Prat fue un joven estudioso que a pesar de su profesión de marino estudio leyes i se recibió de abogado, i ya vez por el fin que supo tener el temple que dio a su alma.

Cuando esta llegue a tus manos estarás en víspera de cumplir diez i siete años, edad que no es ya de la infancia, aunque tampoco es la verdadera juventud que principia entre los diez i ocho i los veinte, pero que sin embargo te impone obligaciones que debes cumplir con seriedad i escrúpulo.  Ya debes pensar más en los trabajos que en los pasatiempos i medir todas tus acciones para que correspondan a los de un hombre de honor, de distinción i de una perfecta hidalguia.  No debes olvidar jamás que el respeto de sí mismo es base fundamental de toda probidad i que la pureza de costumbres es la más hermosa recomendación que puede tener un hombre.

Junio 3 de 1879.

Las pájinas anteriores, escritas con la esperanza que pudieran ir por el vapor del Estrecho ha tenido que esperar hasta mañana para ir por Panamá.  Los ataques del Huáscar i los actos de guerra han perturbado la marcha de los vapores i no está uno bien seguro de cuándo podrá mandar sus cartas.

En estos días no ha habido novedad ninguna i todavía estamos sin saber nada de nuestra Escuadra.  Ha salido un vapor lijero para buscarla i es de esperar que consiga su objeto.  Talvez Williams esté empeñado en perseguir los buques peruanos cerca del Callao ó espere su regreso a ese puerto para atacarlos.

El ejército sigue disciplinándose con constancia i pronto tendrá Chile cerca de veinte mil hombres de línea.  Faltan sí jefes i oficiales, pero la necesidad los hará salir.  También faltan armas, pues las pedidas a Europa no llegan todavía, aunque sé que debe llegar un buen cargamento comprando para Chile hace dos meses.

El viaje de tu mamá se va acercando mucho i hemos convenido que te quedes tú en Ginebra continuando tus estudios.  Cuento con tu juicio i con lo que me has prometido al tomar esta resolución tan importante i espero que no me darás ocasión de arrepentirme de ella, i que tú la aceptes con buena voluntad i con firme propósito de abreviar nuestra ausencia cuanto sea posible.  Le encargo a tu mamá que para el día de tu aniversario te dé mi reloj que está con mi nombre para que lo guardes como un recuerdo del amor sin igual que te tiene tu amante

                                                                                              Padre

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Acerca de Ana Henríquez Orrego

Decana de la Facultad de Educación UDLA. Magíster en Historia, Licenciada en Educación, Profesora de Historia, Geografía y Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. #LaHistoriaImporta
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