LOS MAPAS EN LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA



Los mapas en la enseñanza de la historia

Indicaciones al docente

El uso del lenguaje cartográfico es vital para comunicar las más diversas situaciones históricas. La cartografía histórica permite comunicar situaciones factuales o conceptuales. En un mapa podemos concretar la ubicación espacial de un hecho o realidad histórica (puente aéreo durante el bloqueo de Berlín) o los más diversos conceptos o sistemas conceptuales (Extensión de la órbita soviética, Alianza Atlántica, Pacto de Varsovia, etc.). A este tipo de cartografía se denomina “cartografía histórica intencional”.

Para explotar las potencialidades didácticas de este tipo de cartografía el docente debe instar al alumno a aprender a leer y ejecutar la simbología. Generalmente la cartografía histórica se utiliza para lograr obtener una imagen espacial de los hechos históricos analizados o bien como introducción para comenzar el tratamiento de un tema.

El alumno debe fijar su atención en los siguientes elementos: título, espacio geográfico, colores usados, símbolos. Luego debe leer correctamente la leyenda incorporada en el mapa, decifrando su significad y fijandose en la distribución de tales elemntos en el mapa. Cuando hablamos de mapas históricos, el alumno debe tener presente que para lograr comprender el contenido del mapa debe también apoyarse en información anexa (libros, internet, enciclopedias) que le ayuden a conocer el proceso señalado en el mapa.
Explicación histórica del contenido del mapa

En el mapa se representan simultáneamente varios acontecimientos cruciales que afectaron a Alemania durante la Guerra Fría. En el mapa se encuentra representada la división cuatripartita de Alemania y Berlín tras la Segunda Guerra Mundial, las rutas seguidas por los aviones occidentales durante el bloqueo de Berlín entre 1948-1949 y también la línea divisoria de Berlín, concretada en 1961 con el Muro que parte a la ciudad en dos.

A continuación se exponen los antecedentes históricos que explican la división de Berlín y la primera crisis de la Guerra Fría, es decir el Bloqueo de Berlín.

Los antecedentes: La división de Alemania y Berlín en zonas de ocupación

La crisis de Berlín fue el primer gran conflicto de la Guerra Fría. Para comprenderlo, en primer lugar explicaremos la situación política en que se encontraba Berlín en 1948. Los acuerdos interaliados, habían estipulado que la antigua capital del Reich, así como el resto de Alemania sería ocupada y administrada provisionalmente por las tropas aliadas. En efecto, en el Comunicado Final de la Conferencia de Yalta, el 11 de febrero de 1945, se establecía la partición de Alemania y Berlín, atribuyéndose las zonas de ocupación según avance de las tropas aliadas en territorio alemán. En este punto es preciso destacar la incorporación de Francia en el reparto de las zonas de ocupación. Si bien es cierto, Francia no había sido invitada a la Conferencia, finalmente fue contemplada por los líderes Aliados, Churchill, Roosevelt y Stalin, como uno de los países vencedores, que merecía y debía hacerse cargo del futuro de Alemania. Respecto de este punto, Charles Zorgbibe señala que si bien la Francia de De Gaulle había sido excluida de la Conferencia Interaliada, principalmente porque Roosevelt no reconocía la total legitimidad del gobierno establecido en ese país, la alusión a las zonas de ocupación llevó a los líderes aliados a tratar sobre el papel de Francia en Alemania. Churchill deseaba atribuir una zona de ocupación a Francia, que sería constituida a partir de las zonas americana y británica; Stalin desaprobó la idea, pero cedió cuando Roosevelt intervino a favor de la propuesta de Churchill, sosteniendo que “las fuerzas americanas no podrán permanecer más de dos años en Europa… Gran Bretaña no puede asumir sola el esfuerzo de ocupación”.[1]
La Conferencia de Potsdam celebrada entre el 17 de junio y el 2 de agosto de 1945, ratificó la partición de Alemania entre las cuatro potencias vencedoras. Berlín no era considerado parte de Alemania, ni de la occidental ni de la oriental, sino que se encontraba oficialmente bajo el régimen de las cuatro aliados victoriosos de la Segunda Guerra Mundial. Los soviéticos ocupaban un gran sector de la parte oriental de la ciudad, los norteamericanos tenían un sector en el sur, los británicos en el oeste y los franceses en el norte. En estas circunstancias, Berlín había sido dividida en cuatro zonas de ocupación y se hallaba situada en el corazón de la zona de ocupación soviética.

En el mapa que se presenta a continuación se puede apreciar claramente a situación en que Alemania y en particular Berlín habían quedado tras la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se hicieron cargo de la ocupación de la Alemania Occidental; mientras que la Unión Soviética ocupó la oriental. En este punto debemos recordar la situación de Polonia frente a los territorios alemanes. Este país extendió su frontera hacia el oeste sobre territorio alemán, pero no como país ocupante, sino que concretamente se produjo el desplazamiento de su frontera. El ensanchamiento de la frontera polaca esta reflejado en el mapa con el color amarillo. Esta frontera fue establecida en 1945, la demarcación sigue los ríos Oder y el Neisse occidental desde el mar Báltico hasta la entonces frontera checoslovaca. Esta nueva frontera venía a compensar a Polonia por sus pérdidas en el este en beneficio de la URSS (línea Curzon).[2] Los aliados occidentales con reticencias aceptaron en Yalta y Potsdam esta nueva frontera de forma provisional hasta que se firmara un tratado de paz con Alemania.

Como se puede ver, Berlín se hallaba en medio de la zona de ocupación soviética. En la ciudad también se manifiesta la misma distribución de ocupación, es decir, el área oriental de la ciudad fue atribuida a la Unión Soviética, mientras que la occidental fue repartida entre Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos.


El Bloqueo de Berlín y el Puente aéreo: 1948-1949

Las crecientes discrepancias entre los antiguos aliados hicieron de la cuestión de Berlín uno de los temas clave de la guerra fría. Abandonadas las negociaciones para acordar un status político común a la Alemania ocupada tras el fracaso de la Conferencia de Londres en 1947, los representantes de EE.UU., Gran Bretaña y Francia se reunieron y acordaron los Acuerdos de Londres (abril-junio de 1948) para iniciar un proceso constituyente en sus zonas de ocupación.
El 18 de junio de 1948, los aliados occidentales dieron un paso más creando una nueva moneda para sus zonas de ocupación: el Deutschemark. Los soviéticos reaccionaron aplicando una reforma en su zona en la que incluyeron a la ciudad de Berlín, a la que consideraban parte integrante de la zona soviética. Cuando los occidentales trataron de introducir el Deutschemark en sus zonas de ocupación de Berlín, las protestas soviéticas se tornaron en actos: se inició el “Bloqueo de Berlín”. Mediante la interrupción de toda comunicación terrestre entre las zonas de ocupación occidentales y Berlín occidental. Como señala Charles Zorgbibe, el 24 de junio, con el pretexto de restaurar algunos puentes sobre el Elba, queda suspendida la circulación en la autopista, los ferrocarriles y los canales que unían Berlín con la Alemania del oeste.[3] El factor principal que permitió que se llevara a cabo el bloqueo de Berlín por parte de la Unión soviética estuvo dado, esencialmente a partir del hecho que entre las cuatro potencias ocupantes nunca se habían negociado acuerdos acerca del acceso a Berlín, no se habían convenido explícitamente los mecanismos de paso[4].
Según la perspectiva soviética, las razones del bloqueo se explican esencialmente a partir de la conducta de las potencias occidentales, al poner fin a los acuerdos de Potsdam, referidos al control cuatripartito de Alemania. Esta situación se habría manifestado en la aplicación de la reforma monetaria llevada a cabo separadamente en junio de 1948. “El 20 de junio se anunció inesperadamente la reforma monetaria separada en las tres zonas occidentales, preparada secretamente. Los viejos marcos alemanes, desvalorizados fluyeron inmediatamente a Alemania Oriental, creando el peligro de causar enorme daño a la economía de esta zona. Ante ello las autoridades soviéticas tuvieron que adoptar medidas urgentes. Con el objeto de cerrar el paso a los especuladores se instauró el control de mercancías y viajeros procedentes de Alemania Occidental. La administración miliar soviética dispuso que se le encargara de todo el abastecimiento de Berlín Occidental, en lo que a víveres se refería, para que la población no sufriera privaciones. Pero las autoridades de ocupación occidental se opusieron a ello”.[5]

Desde esta perspectiva, “el puente aéreo” organizado por los Estados Unidos habría sido una mera maquinaria propagandística, ya que era innecesario, pues, la Unión Soviética había estado presta a ofrecer el abastecimiento al Berlín Occidental.
Ante el bloqueo de Berlín la reacción occidental no se hizo esperar. Los norteamericanos, con una pequeña ayuda británica, organizaron un puente aéreo que durante once meses y mediante más 275.000 vuelos consiguió abastecer a la población sitiada. Al mismo tiempo, la Casa Blanca hacía saber al Kremlin que no dudaría en usar la fuerza para hacer respetar los «corredores aéreos» que unían Berlín con la Alemania occidental. En este momento es que la crisis de Berlín se convierte en un típico conflicto de la Guerra Fría. En él, ambas partes midieron su fuerza y decisión. Los soviéticos midieron la voluntad occidental, mientras que los EEUU dieron prueba de firmeza. Rehusaron abandonar Berlín, pero no hicieron ningún gesto directamente agresivo contra la URSS[6]. En efecto, este tipo de ofensivas y reacciones se seguirá repitiendo durante toda la Guerra Fría. Cada una de las partes barajó un conjunto de riesgos calculados, procurando dar pie atrás cada vez que el riesgo de un conflicto abierto y directo estuvo próximo a suscitarse.
El 12 de mayo de 1949, Stalin levantó el bloqueo de Berlín. Pero la división definitiva de la ciudad ya había comenzado a tomar forma. El 8 de mayo de 1949 se adoptó la ley fundamental de la futura República Federal de Alemania. Esta constitución establecía un sistema liberal democrático y contó con el visto bueno de las potencias occidentales. En Septiembre de aquel mismo año, Konrad Adenauer fue elegido su Canciller. Por su parte, la URSS, respondía el 7 de octubre de 1949, con la proclamación de la constitución de la República Democrática de Alemania, un estado creado siguiendo el modelo de las «democracias populares». Terminada la crisis, la indefinición respecto de la autoridad legal acerca del acceso a Berlín siguió siendo igual de indefinida, ya que nunca se llevaron a cabo acuerdos entre las partes.[7]
Esta partición de Alemania era la concreción en el corazón de Europa de la división bipolar del mundo: sólo unos días antes, el 4 de abril de 1949, se firmaba en Washington el Tratado del Atlántico Norte, con el que se emprende el último paso para consolidar los bloques, ahora desde el punto de vista militar.

NOTA
[1] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 24 a 26
[2] Zorgbibe, Charles, OB. Cit., Página 31
[3] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 86
[4] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 834
[5] Academia de Ciencias de la URSS, Instituto de Historia, Ob. Cit., Página 306
[6] Aracil, Rafael, Ob. Cit., Página 117
[7] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 834
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LAS PELÍCULAS EN LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA




Las películas en la enseñanza de la historia

Indicaciones al docente

Siempre se debe tener presente que una película es una reflexión sobre el presente o el pasado, que se produce o emite en un momento histórico determinado. El sistema ideático dominante en el momento de elaborarse la película pesa de manera determinante sobre las proyecciones que en ella se hacen. Por ello su valor como fuente es siempre relativo y no siempre estará en lo que enseña sino en como la sociedad que produce y consume la película tiene una determinada óptica sobre el presente y el pasado. Desde esta perspectiva es muy importante destacar que toda película siempre contiene una fuerte carga interpretativa y por tanto al ser utilizada como instrumento didáctico debe prestarse gran atención a los objetivos que tuvieron los realizadores de la filmación, así como el público a quien estaba dirigida la producción.

El docente debe instar a los alumnos a plantearse las siguientes preguntas cada vez que se utiliza una película como fuente de información histórica: ¿Han sido manipuladas las imágenes?, ¿Quién financió la película?, ¿Qué uso se le quería dar a este material filmado?, ¿Fue censurado posteriormente?, ¿Fue premiado?, etc.

Explicación histórica del contenido de la película

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos evitaron una confrontación armada directa en su disputa por la supremacía ideológica y territorial. Sin embargo, durante dos tensas semanas de octubre de 1962 las superpotencias se enfrentaron cara a cara y casi provocaron una guerra nuclear. A este período se ha denominado “Crisis de los misiles”. Esta crisis empezó el 14 de octubre, cuando un avión espía estadounidense detectó instalaciones balístico soviéticos en la isla de Cuba, a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos. Fue el momento de la Guerra Fría en que más cerca se estuvo del enfrentamiento directo entre la URSS y EEUU y de la destrucción nuclear.

En octubre de 1962, el mundo fue testigo de uno de los acontecimientos de mayor tensión durante la Guerra Fría. Aviones de reconocimiento norteamericanos que volaron a gran altura sobre Cuba, tomaron fotografías que mostraban las instalaciones de proyectiles construidos en territorio cubano por la Unión Soviética y la presencia de tropas soviéticas en Cuba. Luego de múltiples conversaciones con sus asesores más cercanos, el Presidente Norteamericano J.F. Kennedy decide dar a conocer los acontecimientos a la opinión pública. El 22 de octubre, Kennedy toma una medida de gran dureza: establece una «cuarentena defensiva», es decir, un bloqueo de la isla, desplegando unidades navales y aviones de combate en torno a Cuba. Si los navíos soviéticos intentaran forzar el bloqueo, el conflicto armado entre las dos superpotencias sería inminente.

El film sostiene la tesis de que el bloqueo o “cuarentena defensiva” impuesta a Cuba era la única e inevitable manera de resolver el conflicto. La otra opción, impulsada por los militares, era la confrontación bélica, que llevaba implícita la amenaza de dejar un saldo de cientos de millones de víctimas.

* EXTRACTO: Tesis de pregrado Henríquez Orrego, Ana, Propuesta didáctica para la enseñanza de la Guerra Fría, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Viña del Mar, 2005.

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LAS IMÁGENES EN LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA


CARICATURA 1: “Crisis de los Misiles 1962”
Schmid, Heinz-Dieter: Geschtliches Arbeitsbuch fur Sekundastufe I. Band 4. Die Welt im 20. Jahrhundert. Frankfurt am Main, 1984. EN:
Fischer Ferenc, A megosztott világ Torténelmi – Politikai Atlasza, 1941-1991, Budapest Hungría 1996. Página 23

1. Las imágenes en la enseñanza de la historia

Indicaciones para el docente

Las imágenes pueden llegar a ser de gran utilidad en la enseñanza de la Historia. Para ello, en primer lugar, el docente debe tener claro que las imágenes, en sus diversos tipos (pintura, fotografías, afiches, caricaturas, etc.), no son simplemente una ilustración, sino un instrumento a partir del cual se puede abordar el estudio de las temáticas históricas. Desde esta perspectiva, las imágenes se transforman en fuentes de información factibles de ser explotadas desde el punto vista didáctico en la enseñanza de la Historia.[1]Se debe enseñar al alumno a agudizar la vista, para así lograr sacar el máximo de información de cada imagen, por ello, se debe partir siempre por una descripción pormenorizada de la imagen, distinguiendo elementos, colores, signos, personajes, tipo de imagen. Enseguida se debe proceder a contextualizar la imagen, indicando lugar y fecha en que fue diseñada. Estos últimos datos pueden estar claramente especificados al pie de las imágenes o bien pueden deducirse a partir de los elementos allí representados. Luego deben realizarse las interpretaciones y apreciaciones personales, donde el alumno debe preguntarse acerca de la intencionalidad perseguida por el autor y los efectos que produce la imagen en quienes la observan.

Para una mejor comprensión de la temática histórica representada en las imágenes es necesario que los conceptos, ideas y hechos graficados en la imagen sean complementados y contrastados con otro tipo de fuentes de información. En el caso de alumnos de enseñanza media, estas fuentes pueden ser manuales de estudio, enciclopedias, paginas web recomendadas por el profesor, etc.
Finalmente, es siempre recomendable instar a los alumnos a redactar un informe escrito en el
que expongan y expliquen el análisis histórico realizado a partir de las imágenes seleccionadas.

PROCEDIMIENTO ESQUEMÁTICO: (sugerencias para el alumno)

1. ¿Quién es el autor? (real o probable)

2. Lugar y fecha de realización

3. Tipo de imagen (caricatura, pintura, fotografía, etc.)

4. Contexto histórico (buscar otras fuentes de información)

5. Descripción pormenorizada de elementos (colores, signos, personajes, etc.)

6. Objetivos del autor (deducir)

7. Conceptos – ideas principales ilustradas

8. Comentario personal

Explicación histórica del contenido de la caricatura

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos evitaron una confrontación armada directa en su disputa por la supremacía ideológica y territorial. Más aún a partir de 1953 había comenzado una nueva fase caracterizada por diversos gestos de buena voluntad que tendieron a suavizar las relaciones entre el Este y el Oeste. A esta etapa se ha denominado “coexistencia pacífica”, haciendo referencia al concepto utilizado por Nikita Kruschev (líder soviético, Secretario General del Partido Comunista de la URSS), respecto de la nueva política internacional que pretendía implementar. Sin embargo, durante dos tensas semanas de octubre de 1962 las superpotencias se enfrentaron cara a cara y casi provocaron una guerra nuclear. A este período se ha denominado “Crisis de los misiles”. Esta crisis empezó el 14 de octubre, cuando un avión espía estadounidense detectó instalaciones balístico soviéticos en la isla de Cuba, a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos.

En la caricatura se ven reflejados los principales aspectos que se manifestaron en esta crisis. Los líderes de las grandes potencias, (Nikita Kruschev y J.F. Kennedy), frente a frente midiendo sus fuerzas y a un paso de hacerse volar mutuamente en mil pedazos, ya que cada uno de ellos se encuentra sentado sobre misiles nucleares cuyo control depende del adversario. Con esto último se hace referencia a los misiles norteamericanos instalados en Turquía desde el año 1957 y los instados en Cuba en octubre de 1962. En la caricatura se ve a cada uno de los personajes con el dedo sobre el botón.

 

VER: Imágenes del Siglo XX

https://historia1imagen.cl/2007/07/04/carteles-de-propaganda/

 

NOTAS
[1] Valls Rafael, Las imágenes en los manuales escolares españoles de Historia, ¿Ilustraciones o Documentos?. En: Iber. Didáctica de las Ciencias Sociales, Geografía e Historia. Los Procedimientos en Historia. Número, año I, julio 1994. Edita Grao Educación de Serveis Pedagogics, Barcelona.

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* Este documento es un extracto de la tesis de pregrado de Henríquez, Orrego, Propuesta Didáctica para la enseñanza de la Guerra Fría, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Viña del Mar, 2005.

 

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LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y LA GUERRA FRÍA


palabras claves de este documento: Revolución Rusa, comunismo de Guerra NEP, Plan Quinquenal, planificación, Segunda Guerra Mundial…. etc

ANTECEDENTES PARA LA COMPRENSIÓN DE LA GUERRA FRÍA

La Guerra Fría es un conflicto de orden mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, los cuales en el trascurso del siglo XX se instalaron en la cúspide del poder, alcanzando ambos la categoría de superpotencias. Tradicionalmente se considera que este peculiar conflicto tuvo su punto de partida tras la Segunda Guerra Mundial, una vez que los dos principales vencedores de la misma no lograron compatibilizar sus tan disímiles puntos de vista respecto de los destinos que habrían de seguir los territorios que habían sido asolados por la guerra y que acababan de ser liberados y a la vez ocupados por sus tropas. No obstante, como ya ha sido precisado en el primer capítulo del presente trabajo, no es posible comprender el conflicto suscitado entre Estados Unidos y la Unión Soviética a partir de 1945, si no se tiene presente el origen de las desavenencias entre ambas entidades políticas, es decir, el año 1917, cuando se produjo la Revolución Bolchevique en Rusia.Conocer los elementos constitutivos de dicha revolución, sus planteamientos y objetivos, permite comprender que la Guerra Fría no es simplemente una lucha de poder entre dos Estados, aunque también tiene añadido tales elementos. Esta peculiar guerra es un enfrentamiento entre dos tipos de sociedades con planteamientos profundamente diferentes respecto de la organización social, política y económica.

Es una lucha que alcanza su concreción máxima una vez que ambas entidades políticas se instalan en la cúspide del escenario internacional, quedando frente a frente en mitad del continente Europeo, allí hasta donde sus tropas habían logrado llegar en la arremetida contra las tropas nazis. Desde esta perspectiva, la Segunda Guerra Mundial sólo viene a constituir el último paso que hará de la Guerra Fría un conflicto de orden mundial. Así la alianza forjada entre la Unión Soviética y los países occidentales, sólo habría significado un paréntesis en la historia de la Guerra Fría. Para el historiador británico Eric Hobsbawm la Alianza de Guerra contra Hitler constituye un hecho insólito y temporal, y a la vez “un proceso paradójico, pues durante la mayor parte del siglo, excepto en el breve período de antifascismo, las relaciones entre el capitalismo y el comunismo se caracterizaron por un antagonismo irreconciliable”.[1] En efecto, esto último será clave para comprender los acontecimientos que se suscitaron tras el fin de la guerra. Aquella “insólita alianza” no logró sobrevivir una vez que el enemigo común había sido derrotado.

GUERRA FRÍA ENCUBIERTA (1917-1945)

Síntesis histórica:

Desarrollo interno de la Unión Soviética y de sus relaciones internacionales con Occidente entre 1917 y 1945.


Las primeras medidas del régimen soviético

Tras la Revolución de 1917, Rusia se convirtió en el primer país en que un partido obrero alcanzaba el poder, por lo que carecía de experiencias previas sobre la construcción de una sociedad socialista.

En los días siguientes a su constitución, el Consejo de Comisarios del Pueblo promulgó una serie de decretos que pretendían satisfacer las principales reivindicaciones de las clases populares y conseguir su adhesión: el decreto sobre el final de la guerra proponía una paz sin anexiones ni indemnizaciones; el decreto sobre la tierra expropiaba sin contrapartida económica, las grandes propiedades, que pasaban a manos de comités agrarios; el decreto sobre empresas industriales ponía las fábricas bajo control de obreros y empleados; el decreto sobre las nacionalidades declaraba el derecho de los pueblos de Rusia a disponer libremente de su destino.[2]

En enero de 1918 se reunió la Asamblea Constituyente, prevista ya por los gobiernos anteriores a la revolución de octubre. Los bolcheviques eran minoritarios en ella, frente a una mayoría de los militantes del partido Socialista Revolucionario. Para Lenin, la Asamblea representaba el modelo político burgués frente a la democracia más profunda, la de los soviets, y precedió a su disolución. De este modo el poder soviético y la dictadura del proletariado se convirtieron en los pilares básicos de la Rusia revolucionaria. Paulatinamente, la oposición fue silenciada.[3]

En julio de 1918, el Congreso de los Soviets aprobó la primera constitución soviética, en la que se declaraba la decisión de construir el socialismo sin clases sociales ni Estado, y se confirmaba a los soviets como base del poder revolucionario.

Para el gobierno se convirtió en primer objetivo la desvinculación de la guerra.[4] En diciembre de 1917 se firmó un armisticio con Alemania y Austria-Hungría, y se abrieron negociaciones sobre la paz. Dentro del partido bolchevique, Lenin defendía la necesidad de alcanzar la paz a cualquier precio como única forma de asegurar la pervivencia de la revolución. La facción más radical, Trotski a la cabeza, se pronunciaba por la continuación de la guerra como forma de exportar la revolución a otros países.

Las presiones del ejército alemán forzaron al partido bolchevique (que a partir del 7 de marzo de 1918 adoptó el nombre de comunista), y al Gobierno a aceptar las duras condiciones impuestas por Alemania. La paz se firmó en la ciudad de Brest-Litovk el 3 de marzo de 1918. Rusia perdía 780.000 kilómetros cuadrados, perdía también 56.000.000 de personas, un tercio de la longitud de su red de ferrocarriles, un 73% de su producción de hierro, así como su provisión de carbón en un 89%.[5]

La Guerra Civil y el comunismo de Guerra

Entre 1918 y 1920, el nuevo régimen se enfrentó a una guerra civil que asoló el país, promovida por las fuerzas antirrevolucionarias y por la intervención extranjera.[6] Sin embargo, el régimen comunista se consolidó con la creación de la URSS.

Francia, Reino Unido y Japón intentando frenar el contagio revolucionario y castigar al nuevo régimen establecido en Rusia, que había expropiado todas las grandes inversiones de capitales extranjeros y que se negaba a devolver los empréstitos de la época zarista, enviaron cuerpos expedicionarios, pero sobre todo aportaron capitales y armas a los ejércitos antirrevolucionarios, conocidos como “Blancos”, enfrentaron a los revolucionarios del ejército Rojo.

Como ya fue señalado en el capítulo I, fue el año 1917 el que marcó el punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y Rusia. En este año la Revolución Bolchevique instauró en Rusia un nuevo tipo de gobierno, que comprendía también un nuevo tipo de sociedad. Un modelo que pretendía desplazar al actual modelo capitalista, liberal y burgués que predominaba hasta ese momento en el mundo. En efecto, “Cuando los bolcheviques subieron al poder en Rusia en noviembre de 1917, esperaban, como marxistas devotos, que los trabajadores del mundo, incluidos los norteamericanos, siguieran la iniciativa rusa y derrocaran a sus gobiernos dominados por el capital. Los capitalistas del mundo, incluidos los de Estados Unidos, temían que esa posibilidad se hiciera realidad”.[7]

La Revolución Bolchevique se llevó a cabo en Rusia mientras se desarrollaba la Primera Guerra Mundial. En esta última, Francia, Gran Bretaña y Rusia luchaban desde 1914 en el mismo bando contra los Imperios Centrales, Alemania y el Imperio Austro-Húngaro. Pero como se dijo, el año 1917 se produjo un giro crucial en los acontecimientos. Estados Unidos, que hasta entonces había proclamado su neutralidad, cambió de parecer y el 2 de abril de 1917 el Congreso declaró la guerra a Alemania. Mientras tanto, en ese mismo año, las desastrosas consecuencias de la guerra, produjeron en Rusia el derrocamiento de la monarquía zarista.

Así, tras un breve período de gobierno provisional (desde marzo a noviembre de 1917), triunfó en Rusia la revolución bolchevique. Los revolucionarios habían explotado muy bien la decisión del gobierno provisional acerca de mantener la participación Rusa en la guerra y habían alentado a la población a levantarse y exigir cambios radicales.

Pero la Rusia Bolchevique no encajaba con el mundo que quería diseñar el presidente Norteamericano, W. Wilson, tras la Primera Gran Guerra, ese mundo ideal que tenía por fundamento, aspectos tales como la cooperación internacional, la seguridad colectiva, los mercados abiertos y la autodeterminación de los pueblos. Esta última, según Wilson implicaba casi de forma automática la adhesión a los sistemas democráticos, por tanto, el concepto democracia también venía a añadirse al conjunto de características con las que debía contar ese mundo que surgiría tras la conflagración mundial.[8]

Efectivamente, todos esos conceptos formaban parte vertebral de los denominados “14 puntos de Wilson”, los cuales había presentado ante el pueblo norteamericano y ante los aliados europeos como imprescindibles dentro del nuevo orden internacional que debía surgir una vez que acabara la gran conflagración comenzada en 1914. “Obviamente, en el nuevo orden internacional que preveía Wilson no había ningún lugar para los bolcheviques comprometidos con el derrocamiento violento del capitalismo y la democracia”.[9] Desde esta perspectiva, en el nuevo orden mundial que vendría tras la guerra no habría habido lugar ni para la autárquica Rusia zarista, ni para la dictadura comunista que pretendía instaurar la revolución de 1917.

Por todo los expuesto, W. Wilson se negó a reconocer el gobierno Bolchevique, y, además, autorizó el envío de ayuda económica encubierta a las fuerzas antibolcheviques de Rusia, mientras que las otras dos grandes potencias capitalistas, Francia y Gran Bretaña, se decidieron a actuar de un modo más directo, con participación efectiva en la Guerra Civil Rusa, apoyando a las fuerzas antibolcheviques. No obstante, los objetivos de las potencias capitalistas se vieron frustrados, ya que “La intervención militar de las potencias capitalistas no hizo más que reafirmar los temores de los bolcheviques de que los objetivos principales eran ellos y no los alemanes. Aun cuando no logró derribar el régimen soviético, la intervención militar occidental en la guerra civil rusa sembró en la mente de los líderes soviéticos el temor eterno a un cerco capitalista y la creencia de que la guerra entre el comunismo y el capitalismo era inevitable.[10] Desde este momento se empiezan a configurar los elementos que van marcando el derrotero de las relaciones entre el mundo capitalista y el mundo comunista. Ha aparecido en escena un nuevo tipo de sociedad, a la que J. Fermandois ha denominado “Sociedad Revolucionaria”, incompatible en esencia con el tipo de sociedad tradicional encarnada en los países occidentales.[11]

En la guerra civil, el Ejercito Rojo, dirigido por Trotski, adquirió una rígida disciplina y una notable eficacia que le permitió acabar con los ejércitos blancos a fines de 1919. En los años siguientes los soviéticos recuperaron Ucrania, el Caucaso y Asia central. La consolidación del poder soviético se manifestó con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas soviéticas (URSS) en diciembre de 1922. La guerra civil contribuyó a la radicalización del régimen y a la supresión de todo tipo de oposición política.[12]

Como se dijo, W. Wilson no reconoció al gobierno bolchevique y esa actitud la preservaron los gobiernos norteamericanos hasta 1933, cuando el Presidente F. Roosevelt decide cambiar la política seguida por sus antecesores respecto de la Unión Soviética. Entre 1933-34 se produjo el reconocimiento del gobierno soviético y el establecimiento de las relaciones diplomáticas. Recordemos las ya citadas memorias de George Kennan, quien tuvo la posibilidad de ser participe directo de aquel acercamiento.[13]

Como señala Powaski, Roosevelt creyó firmemente en la posibilidad de poder llegar a acercamientos y acuerdos fructíferos con Stalin, sobretodo después de 1941, cuando Alemania había comenzado la invasión de la Unión Soviética. “Roosevelt creyó que el ejército soviético podría tener inmovilizado a la mayor parte del ejercito alemán, con lo cual salvaría a Gran Bretaña y posiblemente evitaría la necesidad de que Estados Unidos participara directamente en la guerra. Así pues, Roosevelt hizo cuanto pudo por evitar una derrota soviética, incluido el envío de ayuda por el valor de miles de millones de dólares al amparo de la Ley de Prestamos y Arriendos. A partir de la entrada en guerra de Estados Unidos en diciembre de 1941, Roosevelt se esforzó mucho por mantener la Gran Alianza”.[14]

En efecto, Roosevelt manifestó siempre un gran interés por mantener en pie la Gran alianza, no obstante, su muerte se produjo justo al momento en que la guerra en Europa tocaba su fin, y como diría H. Kissinger, su sueño de las 4 grandes potencias gobernando el mundo no llegó a sobrevivirle[15]. Y es que terminada la lucha contra el enemigo común ya no había razones para seguir soslayando el sinfín de diferencias entre ambas entidades, más aún cuando tanto Estados Unidos como la Unión Soviética, sabíanse y sentíanse enormemente poderosos, de hecho, la guerra los había convertido en las principales o las únicas potencias militares del mundo. En Europa, vencedores y perdedores estaban exhaustos, mientras que en Asia, Japón había sido completamente derrotado y China retomaba los caminos hacia la guerra civil.

La URSS: Consolidación de un nuevo sistema económico y un nuevo tipo de sociedadLa Nueva Política Económica

La revolución había triunfado, pero los costes habían sido enormes. Al acabar la guerra civil, el país estaba agotado; el hambre, las enfermedades y la guerra habían causado millones de muertos; la producción agrícola era equivalente a dos tercios, respecto de la anterior a la guerra mundial; la industria se había reducido a una séptima parte; y las privaciones y el descontento eran generales.

Entre 1921 y 1927, la Nueva Política Económica (NEP) significó un giro radical en la política económica y social de la URSS. La idea fundamental de la NEP era reinstaurar, por breve tiempo, un capitalismo limitado con el fin de reconstruir la economía. Como señala Powaski, el objetivo de la NEP era salvar al país del desastre económico fomentando temporalmente el desarrollo de la empresa privada e intentando atraer inversiones y tecnologías extranjeras. Lenin arguyó que sólo después de que Rusia recuperase la salud económica sería posible reanudar la socialización de la economía.[16]

La economía se liberalizó en parte: se restableció la libertad de comercio interior; los campesinos, que habían pagado sus impuestos en especie, podían vender libremente los excedentes, se permitió la existencia de pequeñas empresas privadas en la industria y en los servicios; y se autorizó la entrada de capital extranjero. Pero el Estado siguió reservándose el control del crédito y de los sectores clave de la economía: ferrocarriles y otros medios de transporte, las grandes empresas, bancos y el comercio exterior. Al mismo tiempo, se introdujeron mejoras en la gestión de las empresas socializadas, que copiaron los procedimientos capitalistas, y se fomentó el cooperativismo en el comercio interior y en el campo.[17]

El Periodo Stalinista

Stalin protagonizó el segundo período de la historia de la URSS. Instauró una dictadura personal, consolidó el régimen soviético y convirtió la URSS en una gran potencia. Los pilares sobre los que se basó la época stalinista fueron la socialización de la tierra y la planificación económica.

Cuando Lenin se retiró del poder a causa de una enfermedad en 1923 no había claridad de quien sería su sucesor. En estas circunstancias quedó en manos del Comité central del Partido la elección del nuevo líder. Dos eran los candidatos principales: León Trotski y Stalin. El primero había sido Director del Soviet de San Petersburgo en 1905, organizador de la Revolución de Octubre y creador del Ejército Rojo. Stalin había tenido un papel activo en la Revolución de 1905 y estuvo deportado hasta 1917. Formó parte del Gobierno Bolchevique y ocupó la Secretaria General del Partido en 1922. Frente al pensamiento de Trotski, que insistía en la idea de la revolución mundial, Stalin defendía la tesis del ”socialismo en un solo país”. Esta posición era mayoritaria, teniendo en cuenta los sacrificios llevados a cabo desde 1917.[18] Desde la muerte de Lenin, la posición de Trotski se fue debilitando. Perdió los cargos que acumulaba, fue detenido y deportado a Siberia, y finalmente en 1929 fue expulsado de la URSS.

Socialización y planificación

El período comprendido entre 1927 y 1939 se caracterizó, desde le punto de vista económico y social, por la planificación de la economía y la colectivización del campo. La NEP fue oficialmente abandonada en abril de 1929, y la planificación estatal de la economía fue presentada como la respuesta de la economía socialista frente al liberalismo capitalista.[19] La planificación suponía la implantación de las directrices económicas, que sólo podían ser alcanzadas mediante el control de la producción industrial y la colectivización de la tierra.

Según las propias palabras de Stalin el objetivo de los planes quinquenales consistía en transformar a la URSS en un país industrial para eliminar hasta el final los elementos capitalistas, extender el frente de las formas socialistas de la económica y crear una base económica para la supresión de las clases en la URSS, para la construcción de una sociedad socialista. En esencia, el pan quinquenal debía convertir la pequeña economía rural en una gran economía colectivizada. Finalmente la labor del plan quinquenal consistía en crear en el país todas las condiciones técnicas y económicas necesarias par aumentar al máximo la capacidad de defensa, para permitir organizar una respuesta vigorosa a todas las tentativas de intervención a todos los intentos de agresión armada del exterior, o de donde quieran que vengan. [20]

El Primer Plan Quinquenal se inició el 1 de octubre de 1928. Sus principales objetivos eran la desaparición del sector privado, que había resurgido con la NEP, la autofinanciación de las grandes inversiones industriales ante la falta de empréstitos exteriores, la formación, a gran escala, de técnicos y mano de obra especializada, y el desarrollo de la industria pesada, así como la construcción de gigantescas obras publicas, que debían permitir a la URSS superar su atraso histórico. Como señala Powaski, el objetivo de Stalin al aplicar El Primer Plan Quinquenal era adoptar una política que consistía en emplear capital nacional, en vez de extranjero, para industrializar la Unión Soviética. El Primer Plan Quinquenal recurría a los contratos para adquirir ayuda técnica extranjera. Con este hecho, por primera vez desde la Revolución Bolchevique, empezaron a llegar a la Unión Soviética, grandes cantidades de artículos y ayuda técnica norteamericana. Durante el Primer Plan Quinquenal hasta mil ingenieros norteamericanos trabajaron en la Unión Soviética en virtud de contratos individuales, y muchos más llegaron a Rusia a trabajar para compañías estadounidenses que habían firmado contratos.[21]

Para alcanzar estos objetivos enormemente ambiciosos, se movilizó a la población de forma casi militar y se obtuvieron unos resultados espectaculares. El número de obreros industriales se doblo en cinco años, igual que la producción de carbón y hierro. La producción eléctrica se quintuplicó; pero los resultados en el campo fueron mucho menores, como consecuencia, sobre todo, de los aspectos negativos de la colectivización.[22]

El campo constituía uno de los principales problemas del gobierno stalinista, ya que la transformación que disfrutó durante la NEP, iba en contra de las ideas comunistas de eliminar la propiedad privada. Por el contrario algunos campesinos, los kulaks, se habían enriquecido y podían ser un peligro por su creciente poder económico. Una serie de medidas pusieron en marcha el proceso de colectivización, que acabó en una guerra abierta contra los propietarios agrarios. Pero la férrea voluntad de Stalin de acabar con la propiedad privada se impuso. En 1928 solo el 5% de las tierras formaban parte de las cooperativas (Koljoses) y de las granjas del estado (Sovjoses), en 1937 ambas agrupaban el 37%.[23]

La colectivización acabó con los Kulaks, pero con un coste enorme: Centenares de miles de campesinos murieron en una deportación inhumana. “Centenares de millares de familias fueron desposeídas de sus bienes y desterradas al norte… haya donde se producía alguna vacilación se enviaba a la tropa. Hubo centenares de revueltas como especialmente en el Caucaso y Siberia.[24] La producción ganadera se hundió por un período de tiempo muy largo, y el campo se quedó sin sus trabajadores más calificados.

El segundo plan quinquenal se llevó a cabo entre 1933 y 1937. Su balance final fue igualmente espectacular. La producción industrial se dobló, y la agraria aumento en un 50%. Las condiciones de vida de la población mejoraron y la sociedad soviética lograba su consolidación. El tercer plan quinquenal (1937-1942) tuvo que ser modificado para atender las necesidades de la guerra.

En 1939 en vísperas del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad soviética era muy diferente a la de 1917. El poder soviético se había consolidado y el partido comunista dominaba todos los aspectos de la vida de la URSS. La propiedad privada había sido abolida y la interpretación soviética del Marxismo se había hecho realidad. El país se había industrializado y las ciudades habían crecido de forma considerable.[25]

La Segunda Guerra Mundial

Desde el punto de vista del desarrollo de la Guerra Fría, la Segunda Guerra Mundial viene a constituir el hito fundamental que en definitiva se encargó de dejar frente a frente a Estados Unidos y la URSS. No es el objetivo del presente trabajo, ahondar en el desarrollo de este conflicto, sino señalar en qué medida esta conflagración se transformó en el último eslabón que condujo hacia la Guerra Fría Abierta.[26]

Un punto crucial en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial estuvo dado por la firma del Pacto de No Agresión Germano Soviético. Stalin, al verse rechazado por los ingleses y los franceses, hizo un trato con Hitler el 23 Agosto de 1939 y firmó el Pacto de no-agresión Germano- Soviético. El pacto permitió a Hitler empezar la Segunda Guerra Mundial, mientras la Unión Soviética empezaba a ocupar los estados Bálticos y el Este de Polonia. La actitud de Stalin convenció a la mayoría de los norteamericanos que no se podía confiar en él.[27] Como Señala Henry Kissinger este hecho demostró un fuerte realismo político por parte del Gobierno Nazi y Soviético, pues a pesar de la fuerte carga ideológica a partir de la cual se constituían ambos sistemas, al final lo que primó fue el cálculo de los beneficios. En efecto, el interés geopolítico fue un nexo poderoso que atrajo a los viejos enemigos: Hitler y Stalin.[28] Hitler necesitaba contar con la neutralidad del coloso del Este para llevar a cabo sus planes, y a pesar de haber tildado abiertamente a Rusia como un pueblo “inferior dominado por los judíos” se buscó la negociación con la URSS. Para Stalin, Hitler era la muestra más extrema de la belicosidad intrínseca de las fuerzas capitalistas y así lo corroboraba a partir de la expansión alemana sobre Austria y Checoslovaquia.[29] No obstante ello, ambos líderes terminaron sellando su unión en Moscú en agosto de 1939. En la imagen que se presenta a continuación Vyacheslav Molotov (Ministro de Relaciones Exteriores de la URSS) firma el pacto bajo la mirada de Von Ribentropp (Ministros De Relaciones Exteriores de Alemania) y un sonriente Stalin.
Stalin utilizó el contexto mundial a su favor y anexó los territorios aledaños, además de Estonia, Letonia y Lituania, en Julio de 1940 también incorporó Besarabia y Bukovina, a expensas de Rumania. Comenzaba en estos territorios una brutal sovietización, implantando la dictadura comunista de partido único, y la nacionalización de fabricas, bancos, minas.[30]

Stalin esperaba que la guerra en Europa fuera larga, pero Holanda, Bélgica, Dinamarca y Noruega ya habían sido ocupadas en Junio de 1940, mientras que la resistencia francesa se venía abajo. Según señala Robert Service, si bien es cierto que Stalin y sus generales habían pensado ya en la posibilidad de una invasión alemana a la URSS, cuando ésta se produjo ,el 22 de julio de 1941, Stalin sufrió un colapso y el encargado de entregar el discurso para coger las armas fue Molotov. Para compensar el fracaso en Inglaterra, Alemania había roto el pacto de no-agresión, confiando en que su guerra relámpago, que ya tantos triunfos le había dado, aplastaría a los desprevenidos ejércitos soviéticos en breve plazo.[31]

La invasión alemana ponía fin a la cooperación entre Hitler y Stalin. Como señala Ronald Powaski, este hecho se produjo en momentos en que Estados Unidos seguía tomando medidas para que Gran Bretaña continuase luchando contra Alemania.[32] En efecto, debido a la brutal conquista de Polonia por parte de Alemania, la opinión norteamericana era cada vez más favorable a la idea de ayudar a los aliados, aunque sin llegar a una intervención militar directa de Estados Unidos. En noviembre de 1939, el Presidente Roosevelt logró que el Congreso modificara la Ley de Neutralidad, se sustituía el embargo de armas y se daba la posibilidad de que las potencias beligerantes pudieran adquirir armas en Norteamérica si ellas mismas se hacían cargo de su traslado. Este fue el primer paso significativo de Estados Unidos en la ayuda de los países que luchaban contra Hitler. No obstante como se podrá ver a partir del Mapa Nº 1, tales medidas no impidieron a Hitler hacer caer bajo las botas nazis a casi toda Europa. En pocas semanas, el ejército alemán invadió Dinamarca, Noruega, Bélgica, Luxemburgo, los países bajos y Francia. Como se ve en el Mapa Nº 1, el armisticio firmado por los franceses el 22 de junio dejó la mitad de Francia en poder de los alemanes, pero permitió a los franceses instaurar un gobierno en Vichy, que controlaba el sur del país. Aunque a decir verdad, este último también estaba bajo una fuerte influencia alemana.[33]

Con Francia fuera de combate, Gran Bretaña quedó sola ante la arremetida alemana. Ante tales circunstancias, el Congreso norteamericano volvió a tomar medidas cruciales para apoyar la causa británica. En marzo de 1941, la “Ley de Préstamos y Arriendos” autorizaba al presidente a vender, traspasar, intercambiar, arrendar o prestar envíos de municiones, alimentos, armas y otros artículos defensivos a cualquier nación cuya defensa, el presidente juzgase importante para la seguridad de Estados Unidos.[34]

Al principio la opinión pública norteamericana y el Congreso se resistieron a la idea de prestar ayuda a los soviéticos. No obstante, en septiembre de 1941 el gobierno norteamericano presentó al Congreso un segundo proyecto de ley de Prestamos y Arriendos, en él no se mencionaba específicamente la ayuda a la URSS pero tampoco se excluía.[35] El proyecto fue aprobado el 10 de octubre de 1941 y una semana después el Presidente Roosevelt hizo saber a Stalin que Estados Unidos proporcionaría a la Unión Soviética material por valor de 1.000 millones de dólares al amparo de la “Ley de Prestamos y Arriendos”. A cambio, los soviéticos accedieron a devolver el dinero en un periodo de 10 años, sin intereses.[36] Como señala Ronald Powaski, la aprobación de la Ley de Prestamos y Arriendos convirtió a Estados Unidos en Aliado de facto de Gran Bretaña y la URSS, cuestión que pasó a concretizarse tras el ataque perpetrado por Japón contra las bases norteamericanas instaladas en Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.[37]

A partir de los mapas que se presentan continuación se muestra el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, sintetizada en tres etapas:

1. El avance progresivo de Alemania Nazi sobre Europa.
2. La arremetida Aliada contra las tropas Nazis.
3. Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Mapa Nº 1

En el primer mapa se observa la expansión del Eje entre 1939 y 1942. Con el color verde oscuro, se identifica el territorio alemán antes de la guerra, las siguientes dos degradaciones del tono verde indican, por una parte, los territorios anexados a Alemania antes de 1939 (Austria y Checoslovaquia); mientras que la tonalidad verde más clara muestra la expansión de las tropas nazis por medio de los triunfos en la guerra. Como se puede apreciar, estos últimos alcanzan gran parte del territorio europeo: mas de la mitad de Francia ha caído en manos alemanas, Polonia ha sido ocupada en su totalidad y la URSS ha sido conquistada hasta la línea que corre de norte a sur entre Leningrado y Stalingrado, bordeando los límites de Moscú.

Mapa Nº 2

Con el color verde se muestran los territorios ocupados por el Eje (Alemania y sus Aliados) en su máxima expansión. A través de las flechas de color café se indica el avance de las tropas soviéticas, mientras que las flechas de color anaranjado señalan el avance de las tropas occidentales, lideradas por Estados Unidos y Gran Bretaña. Como se puede apreciar, la ofensiva anti-nazi en el Este de Europa estuvo en manos de la URSS, mientras que la liberación del oeste estuvo en manos de las dos principales potencias occidentales, EEUU y Gran Bretaña.

Mapa Nº 3

En este mapa se evidencian dos cambios fundamentales producidos por la Segunda Guerra Mundial: por una parte se observa, con el color amarillo, el ensanchamiento de la frontera soviética hacia el Oeste a costa de los países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y también la anexión de Besarabia y Bukovina, a expensas de Rumania; en segundo lugar, la transformación importante producida por la Segunda Guerra Mundial fue la división de Alemania en dos zonas, que posteriormente, en el año 1949 pasaron a constituir la República Federal Alemana (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA). Con la división de Alemania queda delineada la frontera de las zonas de influencias occidental y soviética, las cuales vinieron a significar la concreción de una línea divisoria esbozada por el avance de las tropas aliadas en la arremetida contra las tropas nazis. En efecto, como señala Rafael Aracil, en las conferencias interaliadas se estableció el mapa político de Europa, pero antes del fin de las hostilidades, la división política de Europa ya se había delineado y las esferas de influencia se había demarcado. Fue en las Conferencias de Yalta y Postdam donde se produjeron las modificaciones territoriales, pero ellas sólo confirmaron una situación de hecho, cimentada a partir de la relación de fuerza entre los aliados en 1945.

En el mapa también se pueden ver los lugares donde se realizaron las dos últimas Conferencias Interaliadas durante la Segunda Guerra Mundial (recuadros anaranjados). La primera de éstas se llevó a cabo en la costa Sur de Crimea, al sur de la Unión Soviética, en la ciudad de Yalta, entre el 4 y el 11 de febrero de 1945. La última Conferencia se realizó en Postdam, ubicada al norte de Berlín, entre el 17 de julio al 2 de agosto de 1945.

NOTAS
[1] Hobsbawm, Eric, Ob. Cit., Página 17
[2] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 27.
[3] Service, Robert, Ob. Cit., Página 52
[4] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 17.
[5] Ibidem., Página 22.
[6] Ver: Ibidem, página 25 -42
[7] Ibidem, Página 360
[8] Ver Kissinger, Henry, Ob. Cit., Capítulo IX: “La Nueva cara de la diplomacia: Wilson y El Tratado de Versalles”.
[9] Powaski, Ob. Cit., Página 360.
[10] Idem
[11] Fermandois, Joaquín, La Guerra Fría, Documentos Universitarios, Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso 1975. Página 9
[12] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 42
[13] Ver páginas 25-28 del presente trabajo
[14] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 362
[15] Ver Kissinger, Ob.Cit., Capítulo XVI, “Tres enfoques a la paz: Roosevelt, Stalin y Churchill en la Segunda Guerra Mundial”
[16] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 43
[17] Ibidem, Página 44.
[18] Idem
[19] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 45
[20] J. Stalin, Doctrine de L´URSS Paris 1938. En: Prats, Joaquim, Historia del Mundo Contemporáneo, Ed. Anaya, Madrid 1996, Página 72.
[21] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 45.
[22] Service, Robert, Ob. Cit. Página 48.
[23] Service, Robert, Ob. Cit. Página 53.
[24] Luciani, G, Six ans a Moscow, Paris 1937. En: Prats, Joaquim, Ob. Cit., Página 207.
[25] Service, Robert, Ob. Cit., Página 232
[26] Ver eje cronológico, página 60
[27] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 361
[28] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 316
[29] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 60
[30] Service, Robert, Ob. Cit., Página 246.
[31] Ibidem, Página 247
[32] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 64
[33] Idem
[34] Idem
[35] Ibidem, Página 68
[36] Ibidem, Página 69
[37] Idem

* EXTRACTO: Henríquez, Orrego, Ana, Propuesta Didáctica para la enseñanza de la Guerra Fría, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Viña del Mar, 2005.

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