GUERRA FRÍA: 8 DEFINICIONES


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AQUÍ ENCONTRARÁS 8 DEFINICIONES DE LA GUERRA FRÍA Y UNA CARACTERIZACIÓN GENERAL.

¿Qué es la Guerra Fría?

“Guerra Fría” es el nombre dado a la pugna mantenida entre Estados Unidos yla Unión Soviéticadurante gran parte del siglo XX. Se trata de un conflicto global de carácter económico, político, ideológico y cultural entre dos bloques antagónicos, liderados por EE.UU. y porla URSS.

¿Cuándo comenzó? ¿Quiénes son los responsables del origen y permanencia de este conflicto?, ¿Cuáles son las principales características de esta Guerra?, ¿Cuándo terminó?.  Estas son algunas de las preguntas que podrás responder a partir de la lectura de los etractos que  presentamos a continuación. Podrás constatar que las respuestas a las preguntas anteriores son múltiples y en algunos casos contradictorias. Ante ello te proponemos dilucidar las razones que explican tales contradicciones y sintetizar las principales características de este peculiar conflicto.

PREGUNTAS CLAVES:

  1.  ¿Cuál es el significado del conflicto Guerra Fría?
  2. ¿Quiénes son los protagonistas de este conflicto?
  3. ¿Entre que años se desarrolla la Guerra Fría?
  4. ¿Cuáles son las principales características dela Guerra Fría?
Documento Nº 1 “La Guerra Fría es la forma procedente del agresivo comunismo mundial, de la confrontación político-espiritual y psicológico-propagandística con el mundo no-comunista. En la Guerra Fría, el comunismo mundial quiere, en primer lugar, dominar la conciencia de las masas. Por tanto, el mismo trata de que su influencia penetre en todos los ámbitos vitales de la sociedad en los Estados no-comunistas. La meta suprema de la guerra fría radica en el completo dominio, descubierto u oculto, del mundo no comunista. A tal efecto se utilizan preferentemente medios no-militares. No obstante, de vez en cuando también puede recurrirse a medios militares. Los éxitos comunistas en la Guerra Fría pueden conducir a situaciones revolucionarias” Fuente: Manual de Temas Militares de la República Federal Alemana, Alemania Federal, 1963. (En: Pereira Castañeda, Juan, Ob. Cit., Página 13)
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Documento Nº 2 “La Guerra Fría constituye un rumbo político agresivo que tomaron los círculos reaccionarios de las potencias imperialistas, bajo la dirección de Estados Unidos e Inglaterra, a raíz de la Segunda Guerra Mundial 1939-1945 (…) La Guerra Fría esta orientada a no permitir la coexistencia pacífica entre Estados de diferentes sistemas sociales, a agudizar la tensión internacional y a crear las condiciones para el desencadenamiento de una nueva guerra mundial (…) En la práctica la política de Guerra Fría se ha hecho patente en la creación de bloques político-militares agresivos, en la carrera de armamentos, en el establecimiento de bases militares en el territorio de otros Estados, en la histeria de la guerra, en la intimidación de los pueblos amantes de la paz (…), en la desorganización de las relaciones económicas pacíficas, en los intentos de sustituir por la violencia y la dictadura las normas generalmente reconocidas de las relaciones diplomáticas entre los Estados”. Fuente: Gran Enciclopedia Soviética, Moscú 1970. (En: Pereira Castañeda, Juan, Ob. Cit., Página 16)
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Documento Nº 3 La Guerra Fría es el enfrentamiento entre soviéticos y norteamericanos, motivado por sus ambiciones e intereses contrapuestos, por el choque entre dos ideologías de pretensión universal, encarnadas cada una de ellas en un estado con poder suficiente para hacer de él un candidato a la hegemonía.La Guerra Fría es la mayor guerra de todos los tiempos. No ciertamente la que ha costado más vidas, Gracias a Dios, aunque su pretendida frialdad no debe deslumbrarnos, es la primera en la que se ha puesto en juego el dominio del mundo entero e incluso del espacio circundante, la primera que ha enfrentado, por encima de interese y pasiones a dos recetas de una bondad automática y universal. Sería ridículo plantearla como una lucha entre el bien y el mal. …Cada uno se ha ido acostumbrando a ver en el adversario un fuera de la ley contra quien todos los golpes estaban permitidos. El milagro es que haya podido establecerse entre estos dos mundos así enfrentados, una especie de coexistencia y que paulatinamente el diálogo y el esfuerzo de comprensión, hayan ido suplantando al ataque. Hay que reconocer que el mérito corresponde especialmente a los armamentos nucleares. La guerra fría ha cortado en dos pedazos ciudades y países, ha creado y destruido naciones, ha puesto las armas en manos de decenas de millones de hombres, ha acabado con centenares de miles de ellos, ha suscitado entusiasmo, sufrimientos y miedos… sin duda no podría haber sido evitada. Fuente: Andre Fontaine, Historia de la Guerra Fría, Editorial Luis Caralt, Barcelona 1970. Página 8. (El autor de la obra es francés y la primera publicación de esta obra se realizó en Francia el año 1970)  
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Documento Nº 4 “El concepto Guerra Fría es de origen norteamericano. Lo inventó en 1947 el periodista Herbert B. Swope para su uso en un discurso del senador Barnard Baruch. Lo recogió otro periodista Walter Lipman que lo popularizó en una recopilación de sus artículos titulada La Guerra Fría. Estudio de la política exterior de los Estados Unidos. A finales de los años cuarenta la expresión había ganado carta de naturaleza y se utilizaba para designar al complejo sistema de relaciones internacionales de la posguerra, la pugna entre las dos superpotencias por la hegemonía mundial y la aparición de un abismo de hostilidad y temor entre los dos grandes bloques geopolíticos” Fuente: Gil, Julio, La Guerra Fría: La OTAN frente al Pacto de Varsovia, Editorial Siglo XXI Madrid 1998. Página 7
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Documento 5: La Guerra Fría Los cuarenta y cinco años transcurridos entre la explosión de las bombas atómicas (1945) y el fin de la Unión soviética (1991) no constituyen un periodo de la historia homogéneo y único… Sin embargo, la historia de este periodo en su conjunto siguió un patrón único marcado por la peculiar situación internacional que lo dominó hasta la caída de la URSS: El enfrentamiento constante de las dos superpotencias surgidas de la segunda guerra mundial, la denominada Guerra Fría. “La guerra no consiste sólo en batallas, o en la acción de luchar sino que es un lapso de tiempo durante el cual la voluntad de entrar en combate es suficientemente conocida” (Hobbes, capítulo 13) La guerra fría entre Estados Unidos y la URSS fue un periodo de tiempo con esas características. Generaciones enteras crecieron bajo la amenaza de un conflicto nuclear global que, tal como creían muchos, podía estallar en cualquier momento y arrasar a la humanidad. La singularidad e la guerra fría estribaba en que, objetivamente hablando, no había ningún peligro inminente de guerra mundial. Más aun: pese a la retórica apocalíptica de ambos bandos, sobre todo del lado norteamericano, los gobiernos de ambas superpotencias aceptaron el reparto global de fuerzas establecido al final de la segunda guerra mundial. La URSS dominaba o ejercía una influencia preponderante en una parte del globo: la zona ocupada por el ejército rojo y otras fuerzas armadas comunistas al final de la guerra, sin intentar extender más allá su esfera de influencia por la fuerza de las armas. Los Estados Unidos controlaban y dominaban el resto del mundo capitalista, además del hemisferio occidental y los océanos, asumiendo los restos de la vieja hegemonía imperial de las antiguas potencias coloniales. En contrapartida, no intervenían en la zona aceptada como hegemonía soviética La delimitación de influencias estaba clara en Europa y en Japón… La disputa por la influencia se manifestaría en los antiguos imperios coloniales, que para1945, en el caso de Asia ya se avizoraban síntomas de desintegración. Como la orientación futura de los nuevos estados poscoloniales no estaba clara, fue en esta zona donde las dos superpotencias siguieron compitiendo en busca de apoyo e influencia durante toda la guerra fría, allí era donde resultaban más probables los conflictos armados que acabaron por estallar (Corea y Vietnam son los más característicos) … La paz se mantuvo durante la guerra fría porque a pesar de la retórica utilizada por ambas parte, ninguna de ellas estaba dispuesta a llegar al enfrentamiento directo, por tanto, una de las premisas durante este periodo era que la coexistencia pacífica entre ambas potencias era posible. … Como ejemplos claros de esta situación tenemos la Guerra de Corea en 1950-53 y la crisis de los misiles en Cuba en 1962. En ambos casos las partes no se arriesgaron a comenzar el enfrentamiento directo porque conocían los riesgos que ello significaba. En el caso de Corea, Estados Unidos participó directamente, mientras que la URSS lo hizo de manera encubierta a través de los Chinos. Esa situación la sabían los norteamericanos, pero se mantuvo en secreto porque se dedujo que lo último que quería Moscú era un enfrentamiento abierto. En la crisis de los misiles en 1962 ambas partes retrocedieron y lograron salir del problema sin verse involucrados en la guerra directa. … La URSS aprendió durante la guerra fría que los llamamientos de Estados Unidos a “hacer retroceder al comunismo” no eran más que propaganda, ya que lo que primaba realmente era el respeto a la esfera de influencia soviética Una vez que la URSS se hizo con armas nucleares, atómica 1949, hidrógeno 1953, ambas superpotencias dejaron de utilizar la guerra como arma política en sus relaciones mutuas, pues era el equivalente a un pacto suicida. Sin embargo, ambas superpotencias se sirvieron de la amenaza nuclear… la confianza de que no se utilizarían parecía estar justificada, pero al precio de desquiciar los nervios de varias generaciones. El ejemplo más significativo es la crisis de los misiles cubanos. Libro: Hobsbawn, Eric, Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Buenos Aires, 1998. Página 229-233
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Documento Nº 6 “La Guerra fría fue una pugna por la influencia mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Los dos países emplearon diversos métodos, aunque nunca llegaron a lanzar un ataque directo y total contra sus respectivos territorios. La creación de alianzas rivales, la presentación de ayuda militar y económica a los estados que eran clientes suyos y a los que aspiraban a serlo, una masiva y costosa carrera armamentista, las campañas de propaganda, el espionaje, la guerra de guerrillas, la lucha contra la subversión y los asesinatos políticos fueron los métodos que usaron. La Guerra Fría fue uno de los conflictos más largos de la historia de la humanidad, ya que duró más de setenta años (1917-1991), con algunos períodos en los que disminuyó la hostilidad. Fue también la guerra con mayor alcance de las que ha habido en el mundo: se hizo en todos los continentes del globo, y teniendo en cuenta la carrera del espacio, también se hizo por encima de ellos. Asimismo, fue uno de los conflictos más costosos, no sólo por el número de vidas que se perdieron, sino también por los recursos que se consumió. Al final, la unión Soviética se derrumbó, y el comunismo expiró, al menos la forma de comunismo que existía en dicho país. Pero, como señala Mijail Gorvachov, ambos bandos sufrieron numerosas pérdidas. Estados Unidos perdió muchas vidas y, además, consumió enormes recursos económicos, y los principios democráticos en los que se fundamentaba la nación norteamericana corrieron peligro”. Fuente: Ronald Powaski, La Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-1991, Editorial Crítica, Barcelona 2000. Página 9. (El autor de la obra es inglés)
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Documento Nº 7 “La Guerra Fría presenta tres rasgos principales: una incompatibilidad total entre dos sistemas agrupados alrededor de dos ciudadelas, Estados Unidos, escudo del mundo occidental, y la URSS, defensora de las comunidades socialistas; una imposibilidad de desarrollar hasta el fin la lógica del conflicto, a partir del momento en que los dos sistemas centrales están equipados con armas nucleares; una propensión a utilizar estrategias indirectas para desestabilizar al otro. La Guerra Fría no desemboca, como los conflictos anteriores, en la eliminación del adversario (…)” Fuente: J. Gonzáles, Historia del mundo contemporáneo, Editorial Edebe, Barcelona 2001, página 235. (El autor es español)
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Documento 8: La Guerra Fría fue un largo y complejo periodo, entre 1947 y 1991, que cambió la fisonomía de buena parte del planeta. Se trata de un conflicto global de carácter económico, político, ideológico y cultural entre dos bloques antagónicos, liderados respectivamente, por Estados Unidos y por la URSS. La Guerra Fría mantuvo un estado permanente de tensión internacional; la confrontación este-oeste no fue directa, sino que se hizo a través de terceros países en zonas próximas a los límites de ambos bloques.
Fuente: Joaquín Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Editorial Anaya, Barcelona 2002. Página 303. (El autor es español)
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. CARACTERÍSTICAS DE LA GUERRA FRÍA 1. Se organizó un sistema bipolar rígido, en el que no cabían las posiciones intermedias, que alineaba a dos bloques de países agrupados entorno a dos potencias imperiales, Estados Unidos y la Unión Soviética. El mundo de la pos guerra había sido preparado para contemplar la hegemonía de los tres grandes, pero el agotamiento del Reino Unido y los graves problemas que le acarreó su proceso descolonizador le forzaron a descargar paulatinamente sus responsabilidades internacionales en los norteamericanos que se convirtieron en los gendarmes occidentales frente al bloque liderado por la URSS.
2. La tensión permanente entre los dos polos, motivada por la búsqueda del equilibrio estratégico en un mundo profundamente alterado por la Segunda Guerra Mundial y sometido a continuos cambios en la posguerra. La necesidad de una reafirmación permanente del liderazgo de las dos superpotencias, el forzado alineamiento de las demás naciones y el continuo rearme militar e ideológico, son las consecuencias más importantes de la búsqueda del equilibrio, que haya en la carrera nuclear su máxima expresión.
3. Se establece una política de riesgos calculados destinada en un primer momento a la contención de los avances del adversario y luego a disuadirle de cualquier acto hostil, pero evitando provocar un conflicto de carácter mundial. Esta política condujo a la continua aparición de puntos calientes (Corea, Berlín, Cuba, et.) , Donde los bloques midieron sus fuerzas, dispuesto a volver a las negociaciones cuando los riesgos fueran excesivos para ambos. La incertidumbre ante las intenciones y la capacidad de resistencia del adversario forzaban a un continuo incremento de la capacidad ofensiva de los bloques, ya que el último riesgo a asumir, presente en los planes de los estados mayores, sería la Tercera Guerra Mundial.
4. El papel asignado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como foro de discusión entre los bloques, último recurso ante las crisis y, a la vez, escenario de la propaganda de los adversarios. Pese a los efectos negativos del veto, el Directorio Mundial que representaban los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el creciente protagonismo de la asamblea General y del Secretario, convirtieron a la ONU en una vital plataforma de diálogo en unos años en los que el lenguaje internacional parecía cargado de connotaciones bélicas.
Fuente: Julio Pecharramán, La Guerra Fría, La OTAN Frente al Pacto de Varsovia, Editorial Siglo XXI, Madrid 1998. Página 8
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Ver: propuesta de análisis de todos los documentos presentados:
En esta propuesta podrás encontrar las razones que explican las contradicciones de los documentos expuestos. 
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GUERRA DE COREA


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A CONTINUACIÓN ENCONTRARÁS 3 DOCUMENTOS QUE DESCRIBEN Y ANALIZAN LA GUERRA DE COREA DESDE LA PERSPECTIVA SOVIÉTICA Y OCCIDENTAL.

  Estos documentos permiten sistematizar trabajo de análisis en procesos de enseñanza-aprendizaje relacionados con la Guerra Fría.

 

DOCUMENTO 1: El inicio de la Guerra de Corea. La interpretación Soviética

La derrota del Japón imperialista (en la Segunda Guerra Mundial), la entrada del Ejército Soviético en el Noroeste de China y su llegada a las fronteras de Corea facilitaron la heroica lucha del pueblo coreano por la independencia nacional, que venía librando desde hacía varios decenios. Se abrieron perspectivas para llevar a cabo transformaciones sociales apremiantes en ese país. Sin embargo, los círculos gobernantes de los EE.UU. se apresuraron a ocupar el lugar del militarismo nipón derrotado, asentando sus reales en Corea del Sur.

La política exterior de los Estados Unidos en Asía tenía por objeto entorpecer, mediante una agresión abierta, el desarrollo de la lucha de liberación nacional y resguardar las posiciones del capitalismo en esa importante región (…) La República Democrática Popular de Corea (RDPC) surgió como fruto de la victoria del pueblo coreano en la lucha por la independencia y el desarrollo democrático de su país (…)

A fines de 1948 el Gobierno soviético retiró sus tropas de Corea, demostrando su fidelidad a los principios de reconocimiento del derecho de los pueblos a la autodeterminación y de respeto a la soberanía. Pero las autoridades norteamericanas se negaron a acatar la voluntad de la Asamblea Nacional Suprema de Corea, que les pidió retirar sus tropas de Corea del Sur (…)

El gobierno reaccionario de Singman Rhee (líder de Corea del Sur), empezó a preparar la agresión a la RDPC, desde su llegada al poder. El 24 de agosto de 1948 se concertó entre los EE.UU. y Corea del Sur un acuerdo militar secreto sobre la formación de un ejército surcoreano bajo el control de la misión militar norteamericana (…)

Durante los preparativos de la agresión, los EE.UU. y sus agentes surcoreanos se esforzaron por crear un ambiente de tirantez en las relaciones con la RDPC. No pasaba un día sin que la camarilla militar de Corea del Sur provocara choques en la zona del paralelo 38. Desde 1949 hasta abril de 1950, sus tropas y policía efectuaron 1.274 incursiones al territorio de la RDPC (…)

El 25 de junio de 1950, las tropas de Corea del Sur, en cumplimiento de los designios norteamericanos agredieron a la República Democrática Popular de Corea, desencadenando una guerra civil, y lograron penetrar en varios lugares en su territorio. Para rechazar la agresión y garantizar la seguridad de la República, el Gobierno de la RDPC ordenó a sus tropas pasar a la contraofensiva, repeler al enemigo y perseguirlo en el territorio de Corea del Sur. (…)

La diplomacia de los EE.UU. se las ingenió para encubrir su intervención armada, dirigida contra Corea del Norte, con la bandera de la Organización de Naciones Unidas, aprovechando la situación creada en el Consejo de Seguridad (…)

El 4 de julio de 1950, el Gobierno de la URSS publicó una declaración a propósito de la intervención armada de los EE.UU. en Corea, en la que aducían hechos irrefutables de que las autoridades norteamericanas habían preparado de antemano el ataque a la RDPC, y se demandaba el carácter ilegal de la resolución del Consejo de Seguridad (…)

El Gobierno soviético hacía énfasis en que «el Gobierno de los Estados Unidos de América ha cometido un acto hostil contra la paz y carga con la responsabilidad por las consecuencias de la agresión armada». La URSS se pronunció por el cese incondicional de la intervención militar norteamericana y la retirada inmediata de las fuerzas armadas extranjeras en Corea.

Libro: Historia de la Política Exterior de la URSS, Moscú 1974. (Varios autores).

 DOCUMENTO 2: Henry Kissinger explica la Guerra de Corea.

El 25 de junio de 1950 Estados Unidos se encuentra ante la ambigüedad. Una agresión de un sustituto de los comunistas a un país que Washington había declarado fuera de sus perímetros de defensa y del cual se había retirado el año anterior. Declaraciones oficiales habían puesto a Corea fuera del perímetro de defensa y los comunistas de Moscú y Pyongyyan (Capital de Corea del Norte), así lo habían creído.

Obviamente no habían comprendido que las repetidas declaraciones norteamericanas que proclamaban la resistencia a la agresión comunista como un deber moral tenían mucho más peso entre los políticos norteamericanos que ningún análisis estratégico.
De este modo la guerra de Corea surgió de un doble equívoco. Los comunistas, analizando la región por un interés para los Estados Unidos, no creyeron probablemente que estos resistieran en la extremidad de una península cuando ya habían cedido la mayor parte del Asia continental (China), mientras que los Estados Unidos, percibiendo el desafío como cuestión de principios, se preocuparon menos por la importancia geopolítica de Corea, que los dirigentes norteamericanos habían negado públicamente, que por lo simbólico de tolerar que una agresión comunista no encontrara ninguna oposición.
Estados Unidos se encontraba en un país remoto en que habían declarado no tener ningún interés estratégico… su interés principal era demostrar que toda agresión sería castigada.

Los Estados Unidos suponían que se enfrentaban a una conspiración comunista gobernada desde Moscú… pero la realidad era distinta. Stalin consistió en el ataque norcoreano después que Kun II Sung (líder comunista de Corea del Norte), le aseguró que significaría poco riesgo de guerra… la guerra de Corea no fue un artificio del kremlin para atraer a Estados Unidos a Asia y poder entonces atacar a Europa…
Dada la disparidad de fuerzas nucleares, Stalin tenía mucho más que perder en una guerra general que los Estados Unidos… era muy improbable que Stalin se arriesgara una guerra por Corea.

Pero Stalin no buscaba la Tercera Guerra Mundial. Si hubiese buscado un enfrentamiento, en Europa tenía suficientes pretextos. No es de sorprender que en ningún momento de la guerra amenazara con intervenir o emprender acción militar.
Además, dada la capacidad nuclear de Estados Unidos, era la Unión Soviética la que tenía todo que perder en una guerra general. Pero los analistas de Estados Unidos creyeron lo contrario…

El mundo armonioso postulado por el pensamiento norteamericano de tiempos de guerra se había transformado en dos bandos armados, cada uno motivado por temores infundados. Los gobernantes norteamericanos creyeron ver en la Guerra de Corea una estrategia soviética para atraer a los Estaos Unidos a distantes conflictos en Asia y facilitar así un ataque soviético a la posición aliada en Europa.

… Al mismo tiempo, Stalin no interpretó la concentración de fuerzas occidentales como una medida defensiva, que en realidad era, sino como un pretexto para el choque que él siempre había previsto y que con tanto empeño trató de evitar. Ambos bandos estaban preparándose, en realidad, para lo que ninguno quería: un desafío directo y total.
Stalin retrocedió siempre ante la posibilidad de un conflicto militar con los Estados Unidos.
Libro: Kissinger Henry, La Diplomacia, Fondo de Cultura Económica de México, México 2000. Páginas 459-485

DOCUMENTO 3: Rafael Aracil explica la Guerra de Corea.

Corea conforme a las decisiones de Postdam (última conferencia interaliada de la Segunda Guerra Mundial) fue ocupada al norte del paralelo 38º por los soviéticos y al sur por los norteamericanos, pero su futuro quedó en suspenso.
La Guerra Fría también se extendió a Asia…

El enfrenamiento se registró en Corea. En 1950 Corea, antigua posesión japonesa, aun se mantenía dividida en dos. Corea del Norte era próxima a la URSS y Corea del Sur a los Estados Unidos. Kim Il Sung, líder de Corea del Norte, quería unificar el país absorbiendo a Corea del Sur. Consideraba improbable que los Estados Unidos tomaran por esta pequeña península los riesgos que rechazaron para mantener la inmensa China (que el 1º de octubre e 1949 había sido proclamada República Popular). En junio de 1950, la ofensiva del ejército norcoreano derrotó con facilidad a las tropas surcoreanas. Sin embargo la respuesta de los Estados Unidos fue rápida. Consiguió que la ONU condenara la agresión y decidiera, conforme a los principios de su carta, acudir en ayuda de un país agredido. La Unión Soviética no pudo ejercer su derecho de veto, ya que boicoteaba esta organización como protesta por el rechazo de la mayoría de la asamblea al reconocimiento de la China Comunista y por no confiar a ésta el sitio reservado a China en el Consejo de Seguridad. De este modo la ONU pudo mandar tropas a rechazar a los invasores.

… La URSS se abstuvo de participar directamente en el conflicto. Mao (líder de la China Comunista), decidió enviar más de 500.000 voluntarios a Corea. Las tropas norteamericanas tuvieron que retroceder, estabilizándose el frente a partir de noviembre de 1951, cerca del paralelo 38º, el límite de la frontera entre el norte y el Sur. El conflicto duró tres años. El general MacArthur, a cargo de las tropas norteamericanas, propuso bombardear China, incluso con la bomba atómica. Sin embargo se impuso la estrategia de la contención. Después de interminables negociaciones, en julio de 1953, se firmó el armisticio, que consagraba el retorno a status quo de 1950. “Cerca de cinco millones de personas murieron para nada”.

Libro: Rafael Aracil, El Mundo Actual de la Segunda Guerra Mundial a nuestros días, Publicaciones de la Universitat de Barcelona, Barcelona, 1998. Página 116-119.

 FUENTE: Documentos  recopilados en el contexto de la investigación «Propuesta Didáctica para la Guerra Fría», Ana Henríquez, PUCV, 2005.

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GUERRA FRIA EN AMÉRICA LATINA


DOCUMENTO 1: América Latina y Estados Unidos en la época de la Guerra Fría
DOCUMENTO 2: La Inteligencia Soviética en América Latina Durante la Guerra Fría

DOCUMENTO 1:

América Latina y Estados Unidos en la época de la Guerra Fría

EEUU emergió de la Segunda Guerra Mundial con prestigio y una autoridad muy crecidos. La guerra sacó de la depresión a su economía y la introdujo en un ingente esfuerzo industrial. A diferencia de Europa o Japón no había sufrido daños internos; su economía estaba intacta y prosperaba… había construido el arsenal más importante que el mundo había conocido, culminando con la bomba atómica. La guerra también le proporcionó una red de alianzas que ofrecía una base de poder fuerte en la política internacional de posguerra.
… tras 1945, EEUU centró su preocupación en la recuperación de Europa y Japón. La administración Truman (1945-1953) y el Congreso, junto con algunos perspicaces empresarios, se dieron cuenta de que era esencial para su prosperidad que Europa tuviera una economía fuerte. El Plan Marshall apeló al aspecto humanitario y económico de la población estadounidense y ayudó a dirigir la atención especialmente hacia Europa.
¿Qué pasó con América Latina? Simplemente a los responsables políticos de EEUU no les pareció importante… la administración Truman parecía dar por sentado que continuaría recibiendo su leal respaldo casi como fuera de cajón.
La relativa indiferencia se rompió por una amenaza exterior. Cuando las relaciones con la URSS comenzaron a enfriarse, la administración Truman decidió organizar una ofensiva de Guerra Fría en América Latina, que adquirió dos aspectos. El primero era conseguir que los gobiernos latinoamericanos rompieran relaciones con la URSS, lo cual tuvo un éxito notable, ya que todos con excepción de México, Argentina y Uruguay lo hicieron. El segundo aspecto fue presionar a los gobiernos latinoamericanos para que proscribieran los partidos comunistas. El éxito de esta campaña demostró lo sensibles que seguían siendo las elites latinoamericanas a las directrices de EEUU. La Administración Truman también decidió hacer permanente la alianza miliar creada durante la guerra. En 1945, una reunión especial de los ministros de Asuntos Exteriores del hemisferio, celebrada en la ciudad de México, convino en la necesidad de redefinir el sistema panamericano. El primer paso se dio en 1947, cuando las delegaciones aprobaron un tratado (El Pacto de Río) que definía el ataque a cualquier Estado Americano, desde dentro o desde fuera del hemisferio, como un ataque a todos y demandaba medidas colectivas para rechazarlo.
El segundo paso se dio en Bogotá, Colombia, en marzo de 1948, con la creación de un organismo: la Organización de Estados Americanos (OEA)… Los Estados miembros se comprometían a mantener una solidaridad continental (deseada por EEUU) y una no intervención total (deseada por América Latina), junto con los principios de democracia, cooperación económica, justicia social y derechos humanos.
En 1951, la Administración Truman y el Congreso decidieron al unísono extender a América Latina su programa de Seguridad Militar de 1949, que en su origen se había pensado para Europa. De 1952 a 1954 Estados Unidos firmó pactos de ayuda a la defensa mutua con 10 países latinoamericanos: Ecuador, Cuba, Colombia, Perú, Chile, Brasil, República Dominicana, Uruguay, Nicaragua y Honduras… los acuerdos comprendían intercambios de equipos y servicios militares, envío de materias primas estratégicas y un compromiso de restricción de comercio con el bloque soviético.
Con los acuerdos, Washington atrapaba las fuerzas Armadas Latinoamericanas, pues en posesión de equipo estadounidense, dependían de él para conseguir piezas, recambios y municiones…
El otro país que había logrado un gran prestigio durante la Segunda Guerra Mundial fue la Unión Soviética. Había perdido mucha más población (20 millones) y soportado mucho más sufrimiento que EEUU. Numerosos latinoamericanos admiraban la resistencia y fortaleza del pueblo ruso y algo de esta admiración se transfería a los partidos comunistas de los países respectivos…
Ya desde 1946 comenzó a seguir una línea marcadamente antisoviética en América Latina… los pactos militares y los programas de entrenamiento le otorgaron el monopolio de los vínculos externos entre los militares latinoamericanos..
La Administración Truman también expresó su interés en la ayuda técnica y económica a América latina, como réplica del Plan Marshall, prototipo de su ayuda ultramarina. Pero las situaciones resultaron ser muy diferentes, el Plan Marshall se dirigió a naciones devastadas por la guerra, pero que seguían poseyendo el ingrediente económico más importante de todos: fuerza de trabajo calificada y experimentada… el problema económico de América Latina era más fundamental. Había una industria pequeña, incluso en los países mayores, existía una gran escasez de mano de obra calificada y conocimientos técnicos y a menudo se carecía de infraestructura. La administración Truman propuso un programa de asistencia técnica para ayudar a los países en vías de desarrollo. Era la respuesta parcial a las quejas latinoamericanas acerca de que EEUU no tenía en cuenta sus problemas económicos y concentraba su atención en Europa.
En la década del 50 América Latina comenzó a producir sus propios análisis acerca de sus problemas económicos… en estos años se unió al debate una nueva voz latinoamericana: la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) organismo regional de las Naciones Unidas, creado en 1948. seria una secretaria de técnicos, especialmente economistas que analizarían de forma sistemática los problemas económicos de la región latinoamericana y sus países concretos. La CEPAL se instaló en Santiago DE Chile, como esfuerzo deliberado por distanciarse de la atmósfera dominada por EEUU de la sede central de la OEA en Washington D.C.
La alternativa Revolucionaria
En 1959 la alternativa revolucionaria llega al poder. Fidel Castro se había mostrado como un reformista demócrata contra el dictador Batista en Cuba. Sin embargo una vez en la Habana se deslizó firmemente hacia la izquierda. A comienzos de 1959, Fidel hizo proposiciones a los soviéticos; a finales de año, Cuba ya recibía ayuda económica desde Moscú. En un año se había dado u cambo total en las relaciones comerciales: de una dependencia comercial aplastante de los EEUU pasó a una dependencia comercial aplastante de la URSS. Desde entonces la ayuda militar soviética comenzó a derramarse en Cuba.
Entonces se produjo la reacción estadounidense prevista por Fidel. El intento de desembarco en Bahía de Cochinos a comienzos de 1961podría haber resultado si el Presidente J.F. Kennedy hubiera ordenado que la marina estadounidense proporcionara cobertura aérea, pero rehusó a hacerlo… EEUU se vio humillado: primero por el fracaso de la invasión anticastrista, segundo por la torpe cobertura utilizada para esconder su participación. El fracaso hizo a Fidel más fuerte que nunca. Probó que EEUU era una amenaza para la seguridad cubana. Con ello podría aplicar duras medidas contra la oposición interna.
(Desde la revolución cubana) el temor de la penetración soviética en las Américas parecía ser un hecho. Si los soviéticos estaban dispuestos a abastecer a los cubanos, ¿cuántos otros movimientos guerrilleros latinoamericanos podrían esperar el mismo respaldo? Esa preocupación acicateó a os responsables políticos de la época de Kennedy para apresurarse a formular su programa latinoamericano.
Reformistas demócratas y la Alianza para el Progreso
La nueva política, según se anunció en 1961 tenía dos aspectos distintos. El primero era un importante programa de desarrollo económico y social, bautizado como Alianza para el Progreso. Iba a implicar tanto un crecimiento económico como reforma social y sería llevado a la práctica por los gobiernos democráticos… el gobierno norteamericano prometió proporcionar más de 20.0000 millones de dólares en 10 años. También prometió impulsar las entidades multilaterales de EEUU y Europa para que aumentaran el flujo de capital a América Latina… EEUU reclamaba para sí el liderazgo de una revolución social pacífica en América Latina.
El segundo aspecto de la política emprendida por EEUU en 1961, consistía en una intensificación de la contrainsurgencia, mediante e cual el gobierno estadounidense ayudaría a América Latina a combatir contra los movimientos guerrilleros. En EEUU se crearon nuevos cuerpos de contrainsurgencia a los que se les otorgó una boina verde distintiva, su principal tarea seria entrenar a las fueras contrainsurgentes en América Latina…
A EEUU le interesaba identificar y respaldar a los dirigentes reformistas, proporcionándole ayuda económica para lograr el crecimiento y al mismo tiempo ofreciéndoles los medios para vencer a los rivales armados internos que pudieran contar con ayuda soviética o más probablemente cubana. EEUU apostaba por los reformistas anticomunistas para dirigir la marea histórica latinoamericana y producir naciones más prósperas, más igualitarias y por ello más fuertes, con intereses compatibles con los suyos. Se detendría la penetración soviética y se conservaría la esfera de influencia estadounidense.
Durante estos años, la CIA siguió llevando a cabo complots para asesinar a Castro, pero todos fracasaron. Mientras tanto Fidel fortalecía su dominio del país y consideró extender la revolución a otras partes de América Latina.
Los soviéticos se envalentonaron por la debilidad estadounidense y decidieron actuar. Durante 1962, inundaron Cuba de equipo militar que incluía misiles… EEUU consiguió que la OEA aprobara un decreto contra todos los barcos que transportaran armas a Cuba. Se siguió un alarmante enfrentamiento y los soviéticos acabaron accediendo a retirar los misiles, siempre y cuando EEUU prometiera levantar el boqueo y diera seguridades de no invadir Cuba en el futuro.
La crisis de los misiles de octubre de 1962 tuvo grandes implicaciones en las relaciones de América Latina con EEUU y el mundo. Primero se forzó a los soviéticos mediante la amenaza de ataque directo a desistir de la ventaja estratégica que trataban de lograr en Cuba. En la practica se ratifico la hegemonía de EEUU en América Latina, excepto en Cuba. En segundo lugar EEUU prometió no entrometerse en el primer experimento socialista de América Latina… Cuba se transformó en una plataforma para exportar la revolución a otros lugares de América latina. Con el respaldo del subsidio soviético Cuba se aboco a dos tareas: cimentar la revolución en Cuba y exportarla a otros lugares del continente americano…
En 1970 el fracaso de la alianza para el progreso era evidente. Las expectativas habían sido demasiado elevadas teniendo en cuenta las realidades políticas de la década. Además la meta de fomentar la democracia chocó con la de impedir más Cubas. Se esperaba que gobiernos electos fomentaran el crecimiento económico al tiempo que llevaban a cabo una reforma social.
…Nixon fue el primer presidente estadounidense que tuvo que tratar con un jefe de Estado marxista electo en América Latina. La victoria de Salvador Allende en Chile, fue la prueba de que EEUU, comprometidos públicamente con la reforma social, no aceptaría movimientos de izquierda. Aunque el régimen de Allende nunca alcanzó un estado revolucionario, la administración Nixon estuvo determinada a usar cualquier medio para impedir que Allende tomar posesión o, si fallaba esto, para acelerara su caída (Hacer chillar la economía fue una de las sugerencias de Nixon al director de la CIA). EEUU desactivó la inversión privada en Chile, al mismo tiempo que se ordeno a la CIA diseñar un plan para acosar al gobierno chileno. Se gastaron al menos 10 millones de dólares en subsidio a prensa opositora (en especial dirigidas a “El Mercurio”). No obstante, considerando todos los problemas de Allende, es muy probable que los esfuerzos de EEUU tuvieran sólo un importancia marginal. Fueron los militares y las clases medias y altas los que se levantaron contra la Unidad Popular…

Libro: Thomas Skisdmore- Peter Smith, Historia Contemporánea de América Latina, Editorial Crítica, Barcelona 1996. Páginas 391-411. (Los autores son profesores de la Universidad de California, y dirigen el Centro de Estudios de América Latina en EEUU)

DOCUMENTO 2:

La Inteligencia Soviética en América Latina Durante la Guerra Fría.
En la confrontación entre Este y Oeste, entre capitalismo y socialismo, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, sobre todo en la posguerra, el Tercer Mundo jugaba un gran papel. Y a ese mundo pertenecía América Latina en aquél entonces. En la época de Nikita Jruschov, en particular, la política de la Unión Soviética fue muy agresiva y enérgica. En esos años los organismos soviéticos se atenían al lema de que el destino del mundo, su futuro, dependía del resultado de la lucha en el Tercer Mundo. Es decir, éste era considerado la reserva del socialismo; así como también era considerado la reserva del capitalismo.

Nikita Jruschov
La base ideológica de esta política era muy clara: a medida que desarrolláramos la industria en los países del Tercer Mundo, esas industrias generarían proletariado. Así, nuestra fuerza se multiplicaría con los nuevos destacamentos de proletarios, nuestros aliados de clase.
Ésa era la idea clásica, básica, calculada por muchos años, y que Nikita Jruschov incluso estuvo dispuesto a sostener aplicando medidas un poco aventureras. Quizá el ejemplo más claro que ustedes conocen al respecto es la presencia soviética en Cuba, que culminó en la famosa crisis de los misiles del año 1962. Pero poca gente sabe que para esa época había casi todo un ejército de tropas soviéticas en Cuba. En efecto, alrededor de 40.000 soldados soviéticos estaban acantonados en Cuba y ya habían sido instaladas ahí, o por lo menos transportadas, cerca de 150 ojivas nucleares.

Brezhnev
Cambios en la política hacia el Tercer Mundo. Nikita se permitía apostar en grande y lanzar frases amenazantes y desafiantes, Breznev cambia de lenguaje y se comienza a hablar de coexistencia pacífica…
Aplicó una política de moderación y cautela, algunos podrían decir de cobardía… De entonces en adelante, en las situaciones más tensas, la política soviética se reducirá al envío de consejeros y abastecimiento material… Se suscitaron a demás graves diferencias tácticas entre Cuba y a Unión soviética. La URSS ya no contaba con recursos técnicos ni materiales para continuar táctica expansiva en el Tercer mundo, mientras que Cuba seguía reclamando una acción más activa.

¿Qué factores guiaban la política exterior soviética en el Tercer Mundo, incluida América Latina y Chile en particular?
Lo primero que se debe reconocer aquí es que la Unión Soviética se desarrolló como una potencia autárquica, es decir, se autoabastecía en todo… La Unión Soviética, a diferencia de Estados Unidos, nunca dependió de los mercados o de fuentes exteriores. En materia de minerales, por ejemplo, teníamos cobre, plomo, etc. De modo que cuando se pregunta por el interés que tendría la Unión Soviética en los recursos ajenos, sobre todo latinoamericanos, hay que decir con honestidad que no hubo esos apetitos imperialistas por los recursos de otros países… Es decir, nosotros no teníamos motivos económicos para movilizar aquí los recursos de inteligencia con el fin de defender algún interés soviético.

En cuanto a aspectos militares estratégicos, tampoco estábamos interesados en adquirir bases militares en el exterior. Estados Unidos y la Unión Soviética tenían distintas doctrinas militares en lo que concernía a cómo prepararse para la tercera guerra mundial, porque las dos partes estaban preparándose. Mientras Estados Unidos se apoyaba en una red de bases militares diseminadas por todo el mundo, los rusos no tenían bases militares fuera del territorio nacional. Lo de los misiles en Cuba fue un caso aparte, que no tuvo nada que ver con la doctrina militar estratégica.
Otra cosa es si analizamos el tercer factor, el político.

Chile y América Latina sí representaban para la Unión Soviética un factor político de enorme importancia. Como existía la idea de que el rebaño latinoamericano era una máquina de votación en la ONU a favor de Estados Unidos, de que los países latinoamericanos estaban bajo la esfera de influencia de Estados Unidos, de su capital, entonces para la Unión Soviética era políticamente muy importante debilitar al máximo el dominio que ejercía Estados Unidos en esta región… De ahí que todos los esfuerzos políticos del gobierno soviético y, por ende, de la Inteligencia de nuestro país, estaban dirigidos a ocasionar el mayor daño posible al dominio norteamericano en este territorio. Por eso apoyamos políticamente, a veces con el envío de armamentos, o con otra ayuda, a todos los que estaban en contra del dominio de Estados Unidos, a cualquier gobierno, a cualquier movimiento de liberación nacional, a cualquier grupo revolucionario.

KGB En América Latina
El trabajo que desarrollábamos aquí era prácticamente el clásico, pero estaba delimitado por una frontera básica: los países latinoamericanos no eran objeto de las actividades de la Inteligencia soviética. Y esto por la sencilla razón de que ningún país latinoamericano, Chile entre ellos, era considerado enemigo de la Unión Soviética. En ningún momento, incluso cuando tenían ustedes el régimen militar, percibimos a Chile como un país enemigo. Por lo tanto, no había necesidad de llevar un trabajo contra Chile.

Más bien, todo el territorio de América Latina era considerado por nosotros como un campo de cacería de oportunidades para el trabajo que debíamos realizar contra Estados Unidos. Eso sí, siempre pido disculpas a los latinoamericanos por haber usado su territorio para eso.
Para nosotros era fácil recibir aquí a nuestros contactos de Estados Unidos. Aquí podíamos conversar con ellos, recibir información, pasarles dinero —si era necesario—, o proporcionarles algunas cosas técnicas que se requieren en la profesión de espionaje, como dicen algunos (nosotros nunca la llamamos con este nombre). Ustedes usaban en gran parte la tecnología norteamericana, y como nosotros estábamos cercados por un bloqueo científico técnico, empleábamos todos los medios para romper ese bloqueo.

De modo que América Latina fue uno de los lugares de donde extrajimos alguna tecnología, incluso buscábamos cosas para la agricultura, semillas, por ejemplo, o lo que nos pidieran nuestros ministerios para nuestra economía popular, como la llamábamos… se trataba de un trabajo clásico, pero sin hacer nunca daño a los países latinoamericanos.
Con Chile sólo durante 9 años tuvimos relaciones diplomáticas; entre 1964 y 1973. una parte de este periodo correspondió al gobierno de la Unidad popular y no había necesidad de crear una estructura de investigación más o menos de envergadura; para eso no había objetivos ni tiempo.

¿Qué significaban Cuba y la Revolución cubana para la Unión Soviética?, ¿En qué medida la Revolución de Cuba impactó en forma global, o afectó la política exterior de la URSS y el trabajo del Servicio de Inteligencia en América Latina?, ¿Era Cuba satélite de la política soviética o tenía una política independiente?, ¿Qué tenían en común y en qué diferían la Unión Soviética y Cuba en el terreno latinoamericano?

Antes de Fidel Castro toda América era vista como una sola. Después de Fidel crece el interés por Latino América. Se crean instituciones dedicadas al estudio de Latinoamérica. América Latina entra en la política soviética gracias a Cuba.

Cuba siempre ha tenido su propio camino político, económico y social y no fue un satélite de la Unión Soviética. Las relaciones con Cuba sólo se establecieron un año y medio después de la revolución. En mayo de 1960 se establece la embajada soviética en la Habana (en Cuba la Revolución no triunfó gracias la URSS). Cuba siempre mantuvo una política independiente. Los cubanos nunca consultaron a la Unión Soviética lo que ellos hacían en América Latina. La consideraban un área de ellos: el mismo idioma, la misma religión, la misma historia, la misma mentalidad.

Los Cubanos actuaron en forma independiente en Etiopía, Angola, Bolivia.
De modo que los cubanos nunca fueron satélites. Muchas veces se acercaban o se alejaban de nosotros por motivos tácticos, pero no se podría decir que eran satélites.

¿Qué significó Chile para la Unión Soviética y en qué medida la victoria de Salvador Allende afectó la visión que tenía de Chile la Unión Soviética?

Chile: Gran relevancia en todo el mundo, por aquello de la vía chilena al socialismo. Chile presentaba una oportunidad única para demostrar al mundo que el socialismo era capaz de triunfar usando la vía electoral, pacífica. En esto consistía su atracción y su importancia política para todo el mundo, especialmente para las fuerzas de izquierda. La instauración del socialismo siempre antes había estado ligada con el empleo de la fuerza, con la violencia, con la revolución y la guerra civil. Así fue en la Unión Soviética con la Revolución de Octubre. En China, el triunfo de la revolución fue en gran parte hechura de la Unión Soviética, porque les dimos territorios liberados de los japoneses, les dimos armamento en abundancia: armamento que cogimos como botín en la Segunda Guerra Mundial. Y en Europa Oriental fue el ejército soviético el que, persiguiendo a los nazis, estableció regímenes socialistas en esos países.

En América Latina había dos grandes ejemplos. Cuba que había alcanzado el socialismo sin la intervención extranjera y Chile que lo había alcanzado por la vía pacífica. Allende conservó la antigua máquina gubernamental, el ejército, el sistema judicial… Claro, todas nuestras simpatías estaban con este experimento, y por eso seguimos con mucha atención el caso chileno. Pero no creíamos en su éxito, porque lo de Chile contradecía en todo lo que estaba escrito y habíamos aprendido.

Fuente: Nikolai Lenov, La Inteligencia Soviética en América Latina Durante la Guerra Fría. En Estudios Públicos Nº 73, verano 1999 Páginas 32-63. (Nicolai Llenov es General Soviético. Ex Vice director de la KGB o Comité de Seguridad del Estado de la ex URSS entre 1983 y 1991. Charla realizada en Centro de Estudios Públicos el 22 de septiembre de 1998.
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ARTE ISLÁMICO_ LA MEZQUITA DE CÓRDOBA


PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO
INSTITUTO DE HISTORIA
PROGRAMA DE MAGISTER EN HISTORIA
HISTORIA DEL ARTE Y LA CULTURA
Primer semestre 2005
«EL ARTE ISLÁMICO ANÁLISIS DE LA MEZQUITA DE CÓRDOBA»
.
Profesor: Romolo Trebbi
Alumna: Ana Henríquez Orrego
TEMARIO

Introducción

Reseña de la presencia islámica en España

El mensaje de la nueva religió

Proceso expansivo del Islam
La mezquita como elemento arquitectónico del Islam
La Gran Mezquita de Córdoba como ejemplo de la arquitectura hispano-árabe
Historia del ensanchamiento arquitectónico de la Mezquita
La importancia de los arcos de herradura en la construcción de la mezquita: elementos visigodos en sus antecedentes
Bibliografía

I. Introducción

La presencia de la arquitectura musulmana en España responde a hechos históricos relacionados con el proceso expansivo del Islam. No obstante, lo que esperamos comprobar en el presente trabajo es que bajo ninguna circunstancia se puede considerar este tipo de arte como un simple trasplante de elementos orientales – arábigos hacia tierras occidentales.

Si bien es cierto, las peculiaridades del arte musulmán en España como en todas las regiones que abarcó el Islam, se encuentran impregnadas por los elementos de la religiosidad musulmana, la arquitectura islámica presente en la península ibérica es el fruto de la síntesis entre elementos visigodos, con sus rasgos bizantinos y germánicos y su fuerte cuota del legado cultural provincial romano y los elementos traídos por los musulmanes desde oriente. En efecto, entre los elementos traídos por los musulmanes también se encuentran presentes los elementos bizantinos y clásicos.

Para comprobar tales afirmaciones el trabajo que aquí presentamos ha sido estructurado de la siguiente manera:

En primer lugar, elaboraremos una breve reseña histórica que abarca las peculiaridades de la nueva religión nacida en el corazón de la Arabia, las características del progresivo avance por el mediterráneo, hasta llegar finalmente a las costas africanas, desde donde parten las expediciones que a principios del siglo VIII convertirán a la península ibérica en un enclave musulmán.

En segundo lugar hemos centrado nuestro análisis en el elemento arquitectónico más representativo del mundo musulmán: la Mezquita. A partir de los planteamientos ofrecidos por Oleg Grabar, especialista en el arte musulmán, hemos desarrollado un análisis de la evolución arquitectónica del edificio destinado a la oración comunitaria del día viernes. En este apartado se señalan las principales directrices de la configuración de un modelo arquitectónico particular, a pesar de la no existencia de cánones preestablecidos.

Finalmente el trabajo se concentra en el análisis de la Gran Mezquita de Córdoba, considerado el elemento más representativo de la arquitectura musulmana en España. Conoceremos las principales características de su progresivo ensanchamiento, llegando incluso a señalar las razones de la incorporación de una catedral cristiana en su centro. Si bien señalaremos las diversas peculiaridades que constituyen la arquitectura de la mezquita así como sus elementos decorativos, el foco de atención será el análisis de los arcos de herradura, como elemento heredado del mundo visigodo, pero que luego adquiere identidad propia en la evolución arquitectónica musulmana, enriqueciéndose a lo largo de los siglos con diversas añadiduras compositivas que irán complicando y estilizando el primitivo arco de herradura pre-islámico. Este ultimo apartado a sido elaborado, principalmente, a partir de las obras de Oleg Grabar, Marianne Barrucand, Markus Hattstein y John Hoags.

II. Breve reseña histórica: Ocho siglos de presencia árabe en la península ibérica
El mensaje religioso

Las tropas que ingresan a la península ibérica a principios del siglo VIII y que logran apoderarse del control de casi toda la península hasta el siglo XV, forman parte del movimiento expansivo llevado cabo por el Islam. Fue este un movimiento religioso nacido en el corazón de la Arabia, que con una rapidez impresionante logró extender su influencia religiosa y política por amplios territorios del mundo mediterráneo, llegando a instalarse a principios del siglo VIII en el extremo más occidental de Europa: la península ibérica.

Mahoma comenzó a darse a conocer en la Meca a principios del siglo VII su mensaje monoteísta e igualitario de la salvación eterna a través del Islam, la resignación ante la voluntad de Dios, encontró rápido eco, que lo elevó una posición excepcional. El Corán, texto sagrado de esta nueva religión, es la Palabra de Dios. Le fue revelada a Mahoma por medio del Arcángel Gabriel, para que la propague entre los hombres. El nuevo mensaje promete a todos los hombres salvación eterna siempre y cuando crean en Alá, Dios único y misericordioso, y cumplan sus preceptos. Y estos últimos constituyen los cinco pilares de la religión:

* La profesión de fe: “Solo Dios es Dios y Mahoma es su profeta”
* Oración cinco veces al día
* El impuesto religioso
* Observación del mes de ayuno
* Peregrinaje a la Meca una vez en la vida

Esta nueva religión venía a sobreponerse a un extendido politeísmo reinante en Arabia. Una de los elementos que llama la atención acerca de las ofertas entregadas por esta nueva religión era la promesa de ingreso directo al Paraíso a los caídos en la Guerra Santa contra los infieles. El éxito de las prédicas le obligó a Mahoma a huir de la Meca el año 622, refugiándose en el Oasis Yatrib, unos 360 kilómetros al norte. Con posterioridad el oasis recibió el nombre de Medina.[1] Este hecho es considerado por los musulmanes como el punto de partida de su calendario.

Con el asentamiento en Medina, puede considerarse fundado el primer Estado Islámico, a cuya cabeza se ubicaba el profeta, quien ostentó a la vez el poder espiritual y el temporal. Desde este lugar comienza la irradiación del nuevo mensaje religioso al resto de la comunidad árabe, así también, la palabra de Dios, revelada al profeta estaba escrita en Árabe, con lo que se aseguraba la preponderancia de los árabes en la nueva religión que aspiraba a una universalización.[2]

Proceso expansivo del Islam

La expansión islámica no respondió a un plan previamente establecido desde la administración centralizada, no hubo, por así decirlo, una planificación de guerra en sentido moderno. Más bien avanzó debido a los impulsos de las mismas tribus que se iban incorporando a la órbita musulmana. En un principio se avanzó hacia el norte y hacia el este, es decir hacia Siria e Irak-Irán. Entre el 640 642 fue tomado Egipto. En el año 698 fue tomada la Cartago bizantina y a principios del siglo VIII los ejércitos árabes y beréberes aliados avanzaron sobre Argelia Hacia Maruecos. La conducción de los ejércitos combinados estaba en manos árabes.[3]

A partir de este momento ya tenemos toda la fuerza musulmana instalada frente a la península Ibérica. A través de saltos sucesivos, atravesando mares y desiertos, la nueva religión nacida en el corazón del desierto arábigo, prepara su avance y arremetida contra la zona más occidental de Europa, la península ibérica.

Al otro lado del estrecho, le aguardaba un mundo en descomposición. Las intrigas políticas del Reino Visigodo le estaban ahogando en luchas intestinas que enfrentaban a las facciones con el fin de apoderarse del poder. El problema esencial, según señala Marianne Barrucand, al parecer radicaba en el carácter no hereditario de la monarquía, lo cual, sumado a una serie de problemas económicos y sociales, habían llevado a la nobleza visigoda a mantener un estado permanente de lucha. Ese era el panorama de la península ibérica a principios del siglo VIII.[4] Ahora bien, a todo lo anterior, falta, además, sumar un último elemento, que será el que pondrá en forma definitiva a los musulmanes en las tierras hispanas. Hacia fines del siglo VII los herederos pretendientes al trono comenzaron a volver sus ojos a poderes externos, con el fin e realizar sus ambiciones. Atanagildo llamó a los bizantinos en su ayuda, Sisenando acudió a los francos, Froya a los vascos y finalmente en el año 711 Akhila y sus hermanos, pidieron ayuda a los musulmanes del norte de África para luchar contra el rey Rodrigo. Este hecho facilitó las cosas a los musulmanes, quienes instalados en las costas de África, ya habían puesto en España su próximo objetivo.[5]

En los mapas que se presentan a continuación se evidencia el proceso expansivo del Islam. En los dos tipos de mapas que hemos incorporado se puede apreciar en su amplitud el proceso de avance del Islam sobre las diversas zonas geográficas que rodean el mediterráneo, así como también su avance progresivo hacia el corazón del Asia.

Expansión del Islam hacia el año 750

Fuente: Atlas Universal, Editorial Antártica, Santiago de Chile 1991, Página 68

El mundo árabe en el siglo X

Fuente: Grabar, Oleg, La Formación del arte Islámico, Editorial Cátedra, Madrid 1981. Página 11

La invasión y conquista de la península ibérica

La presencia musulmana en España ocupa un espacio, tanto cronológico como territorial con un principio y un fin muy concretos, ocho siglos, del VIII al XV de tiempo absoluto, limitados por dos hechos históricos o políticos muy concretos: el año 711, el de la primera invasión árabe a la península, y el 1492, momento en que el último reducto árabe, Granada, es entregado a los Reyes Católicos.

El problema surge cuando se intenta fijar el tiempo relativo del arte islámico en España, es decir en qué momento la totalidad de la cultura aceptó los cambios que la transformaron y se definió el arte claramente como suyo propio. Este problema de cronología lo estudia ampliamente Oleg Grabar en La formación del Arte Islámico,[6] imprescindible manual para tratar el tema que nos ocupa.

Dividida en diferentes etapas: emirato, califato, reinos taifas, almorávides y almohades y reino nazarí, la presencia árabe en España, imprimió al territorio andalusí,[7] a nivel artístico, unos matices propios, unos caracteres particulares, que harían del arte árabe un conjunto de heterogeneidades dentro de su homogeneidad, modificando radicalmente el carácter de la península ibérica. No obstante, un aspecto que se destacará a lo largo del presente trabajo, es que si bien, el arte musulmán en España responde a un conjunto de caracteres propios de su cultura traída de oriente, no puede obviarse el hecho de que el arte musulmán en España, o más específicamente, la arquitectura musulmana en España, responde a una fusión que unificó elementos visigodos, romano-ibéricos, romano-sirios, bizantinos y árabes en un estilo nuevo e independiente. [8]
Durante ocho siglos en territorio hispano, convivieron dos mundos, cristiano y musulmán muy distintos culturalmente, y enemigos política y religiosamente, con constantes enfrentamientos, pero en continuo contacto entre ambos, lo que permitió un enriquecimiento cultural del que se beneficiaron uno y otro.

Es el Islam el movimiento fundamentalmente religioso, y como consecuencia artístico, que más rápidamente y en mayor espacio se difundirá a lo largo de la historia. Su propagación por Oriente había sido veloz y eficiente, pero quedaba una asignatura pendiente: su difusión hacia Occidente.

A continuación se presenta una síntesis histórica que sólo pretende esbozar los rasgos más genéricos y esenciales de la presencia musulmana en España. Consideramos pertinente precisar que nuestro objetivo y por tanto nuestro interés no se centra en la indagación del proceso expansivo del Islam en occidente, sino que lo incorporamos por considerarlo imprescindible para contextualizar el tema que realmente nos ocupa: la arquitectura musulmana en España.

El mapa que se presenta a continuación ilustra la presencia y el dominio del Islam en la península ibérica, es su periodo de consolidación entre fines del siglo X y comienzos del XI.

Presencia islámica en la península ibérica
Según la documentación musulmana, en el año 710 se envió a la península una expedición de tanteo, encabezada por Tarif junto con setecientos hombres más. Desembarcaron en Tarifa, y de allí pasaron a Algeciras, con ayuda del Conde Don Julián, aliado de Witiza, y enemigo del rey Rodrigo. Será el año siguiente, el 711, una fecha a recordar: con el califa omeya Walid I y siendo Musà ibn Nusayr gobernador en Ifriqiyya, su lugarteniente Tariq ben Ziyad, viendo el estado de composición del reino visigodo, cruza el estrecho de Gibraltar con setenta mil hombres.[9] Comienza aquí la historia del Islam en Europa.

Avisado el rey Rodrigo en Pamplona, baja hasta el Sur y se enfrenta con Tariq en Guadalete. Es éste el primer enfrentamiento militar entre árabes y cristianos, la primera derrota frente al Islam y la desaparición de don Rodrigo.

Se toma Écija, Córdoba, Granada, Málaga, Orihuela, el centro de la meseta de Toledo, Guadalajara, Zaragoza y Tarragona. En el verano del año 712, Musà se traslada a España con dieciocho mil hombres, iniciando una segunda penetración hacia el Norte, conquistando sin mucha resistencia Medina Sidonia, Carmona, Sevilla, Mérida, Toledo, donde está Tariq, y luego Galicia y León. Es sorprendente la rapidez con la que avanza la conquista.

Diez años después, en el 722, se registran conflictos con Pelayo en los Montes Cántabros, en la batalla de Covadonga se hace frente al Islam y sus incursiones, considerándose el primer hecho antiislam. Las fuentes árabes y cristianas coinciden en la importancia de esta batalla, aparece en las Crónicas de Alfonso III, hablando de “ciento ochenta y siete mil hombres árabes vencidos”; las fuentes musulmanas, al contrario, hablan de la anécdota de Covadonga, haciendo referencia a “trescientos asnos salvajes”, respecto a los cristianos (Crónica de al-Moggari).

En el año 732 se pasan los Pirineos y son derrotados en Poitiers por Carlos Martel, cerrando la posibilidad de expansión por el Norte. Significa esto el final de la penetración en Europa del Islam.

Desde esta fecha del 711 hasta el 756 está asentado el Emirato dependiente del Califato de Damasco. La capital en principio estuvo en Sevilla, luego pasó a Córdoba. A partir del año 741, con la península convertida en provincia omeya, comienza una etapa de lucha por el poder entre los jefes militares desplazados a la península, acrecentado por un cierto carácter racial, ya que en las distintas invasiones habían participado diferentes grupos: por una parte, una aristocracia árabe del califato; por otra, los Bereberes llegados del Norte de África como mercenarios del Moro Almanzor; y un tercer conjunto, el formado por esclavos de origen cristiano, esclavos manumitidos, sometidos por Almanzor, una población hispana que se islamizó.

En el año 750 se produce la exterminación violenta de la dinastía Omeya por parte de la dinastía Abbasida. Constituye este hecho uno de los más sangrientos crímenes políticos de la historia.[10] Damasco fue abandonada como capital y Bagdad pasó a ocupar su lugar. El único príncipe Omeya que se salvó de la matanza fue Abd al-Rahman ibn Muawiya, Abd al-Rahman I, que llega a Túnez, en el 756 llega a Al-Andalus, desembarca en Almuñécar (Granada), haciéndose con el poder, y poniendo fin a la inestabilidad política que mantenía al-Andalus, comenzó con Abd al-Rahman I el emirato independiente de Córdoba (756-929). Durante este período del emirato omeya, al-Andalus se convertirá en el enclave más importante del Islam occidental, Córdoba se erigirá como el “crisol de lo oriental y de lo occidental”, siendo respetada como verdadera potencia política y cultural por musulmanes, judíos, bizantinos y cristianos. Este momento de esplendor no sólo lo fue en el ámbito político-administrativo y comercial, también la cultura fue adquiriendo un carácter propio, siempre conectada con el resto del mundo islámico, pero creándose su debida identidad, gracias, en parte a las relaciones que seguía manteniendo con el mundo cristiano.

Del 929 al 1031 dura el califato cordobés. En los motivos de su larga duración, tomaron parte aspectos de diversa índole, pero fundamentalmente fueron las relaciones comerciales con el Mogreb fatimí, los enfrentamientos por dominar las principales rutas, las causantes. Los bereberes se rebelarán, destruyendo la magnífica ciudad real de Madinat al-Zahra y la sede administrativa Madinat al-Zahira. Este hecho, la Fitna, supone el inicio de la desintegración en numerosos reinos, cada vez más debilitados, los reinos taifas (tawaif significa desmembramiento). Pero a su debilidad política y militar no se correspondió la cultural, ya que todos estos pequeños Estados decidieron convertir su capital en “una pequeña Córdoba”.

Alfonso VI aprovecha bien la debilidad y comienza una serie de campañas contra Toledo y Valencia. Los reyes taifas, muy debilitados, se hacen vasallos del rey y tributarios. Esta situación tan crítica, que a punto estuvo de acabar con el poder islámico en la península, se sucede hasta el 1086, año en que los reyes de Sevilla, Granada y Badajoz solicitan ayuda a los almorávides (al-Murabitun), bereberes del Sahara, de estricta ortodoxia religiosa, militares que habían dominado los reinos y emiratos del Mogreb. Las expediciones de los reinos cristianos avanzaban por tierras de al-Andalus, frenando los intentos almorávides de reinstaurar el puritanismo islámico.

Éstos vencen a Alfonso VI en la Batalla de Sagrajas, e intentan imponerse a los taifas, consiguiéndolo en el 1090 con Tasufin, monarca almorávide que se hace con todo el territorio árabe y que acaba con el caos. Al-Andalus pasa a convertirse en una provincia de los almorávides hasta 1145, fecha en la que aprovechando su decadencia, y con el objetivo de hacer frente a la reconquista que avanzaba con gran rapidez, invaden la península los almohades (al-Muwahhidun) haciéndose con el poder, y situando la capital en Sevilla. Este período durará hasta 1212, año en que son derrotados los almohades por las tropas cristianas en la batalla de las Navas de Tolosa. Con este hecho se pone fin no sólo a la pervivencia de los almohades en la península, sino también a la presencia del Islam en tierras hispánicas.

Sólo un reducto queda del mundo árabe, el reino que fundó en Granada, en 1238, Muhhamad ibn Nasr, perteneciente a una familia noble que da origen a la dinastía Nazarí y que pervive hasta el 1492. En este año el rey Fernando de Aragón e Isabel de Castilla entraran en la Alhambra, tomando la que había sido la última ciudad islámica en la península, Granada. Terminaba con este hecho la presencia política del poder musulmana en la península ibérica, no sucedió lo mismo con su presencia cultural y arquitectónica, parte de esta última pasaremos a analizar a continuación.

III. La Mezquita como principal elemento arquitectónico del mundo islámico.

La palabra Mezquita deriva del árabe maschid, que significa “un lugar donde uno se postra frente a Dios”.[11] Respecto del surgimiento de la Mezquita como lugar sagrado de oración, Oleg Grabar, realiza un interesante análisis acerca de la palabra y su probable vinculación con el texto sagrado, El Corán. Llega a la conclusión de que en lo específico el Corán no manifiesta ningún indicio concreto acerca de la necesidad de construir algún tipo de edificación especial. No obstante el Corán instituyó para todos los musulmanes una regla que tiene una importancia crucial para la historia arquitectónica de la Mezquita: la obligación de efectuar plegarias. Y estas últimas se clasificaban en dos tipos. Por una parte estaba la plegaria individual y por otra la plegaria colectiva con la comunidad. En estricto rigor, respecto de la oración sólo es esto último lo que establece el texto sagrado de los musulmanes. Lo demás fue fruto de la práctica y consecuencia de la vida de la comunidad musulmana entre el 622 y el 632.[12] durante este periodo, la comunidad fue cimentando un ritual de plegaria, a las 5 oraciones diarias que el individuo debía realizar, se sumaba la plegaria colectiva el día viernes a medio día. En esta última, el profeta o su representante, asumía el rol de conductor de la oración colectiva. Ambas plegarias estaban precedidas por solemnes llamados a la oración, realizado este último desde el tejado del lugar de oración.

Según señala Oleg Grabar, no existe claridad respecto de los primitivos lugares destinados para la reunión de la comunidad orante. Algunos antecedentes se pueden extraer de la casa particular del profeta en Medina, que fue convertida en lugar de oración. Su característica principal parece haber sido un patio amplio con dos zonas cubiertas. Una hacia el sur consistía en dos hileras de troncos de palmera con tejado de paja; aunque servía para indicar la orientación de la plegaria, probablemente su función original era solo la sombra. En el este se hallaban las habitaciones de las esposas del profeta, que daban directamente al patio.

Ahora bien, existen escasas pruebas de que la casa del profeta haya sido un santuario durante la vida de éste, fue la historia la que lo convirtió en tal. Ello responde, tal vez, al deseo de Mahoma y el primitivo Islam, por evitar la existencia de un clero, que era la institución que se ligaba férreamente a la idea de un santuario. Lo importante de destacar en este punto, es la relación que puede extraerse en este primitivo modelo de edificio religiosos musulmán: lo que tenemos es un amplio espacio abierto con dos zonas cubiertas en sus extremos opuestos.[13] Para el arqueólogo, historiador u otro investigador que desee buscar las primitivas directrices de los templos musulmanes, estos datos son insuficientes, no obstante respecto de las Mezquitas primitivas no existe mayor información. Lo concreto era que no existió ninguna ordenación establecida respecto de la forma y elementos constitutivos del lugar de oración de la comunidad.

Existía una visión muy general respecto del significado del maschid o lugar donde se veneraba a Dios. La Meca fue una singularidad como lugar específicamente destinado a la oración. Respecto de la oración lo que se fue estableciendo, ya desde el principio, fue lo siguiente: la manifestación concreta de la oración era lo que separaba a los musulmanes de los no musulmanes. La oración privada no estaba ligada a un lugar determinado, sino a una orientación: La “Quiblah”. Mientras que la oración colectiva iba unida a una llamada solemne, un “iman” que hablaba desde el “minbar”. Dentro de estos primeros elementos que pueden considerarse como constitutivos de la posterior evolución de las Mezquitas musulmanas se encuentra la transformación de la casa del profeta en Medina en un lugar donde acontecieron la mayoría de los hechos que terminaron las decisiones litúrgicas y políticas del Islam. La casa adquirió un cierto carácter sagrado y se convirtió en lo que podríamos llamar el primer maschid, “Mezquita”.[14]

Como se puede apreciar, todos los elementos que se han citado son cuestiones que tienen que ver más bien con la práctica, no con una determinación de formas arquitectónicas para edificios religiosos destinados a la comunidad islámica. A pesar de ello, es decir, de los superficiales requisitos y las mínimas características materiales que parece demandar el lugar de oración de los musulmanes, en la práctica, esta religión dio origen a un singular tipo de construcción que aparece en todos los territorios de población musulmana. Dos de los máximos ejemplos de Mezquitas islámicas primitivas son la Mezquita de Damasco y la de Córdoba. Esta última como ha sido precisado en la introducción será objeto de nuestro análisis.

Características generales de las mezquitas

Entre las características generales que se desprenden del análisis comparado de Mezquitas, realizado por Oleg Grabar,[15] se encuentran las siguientes: las mezquitas de cada ciudaad se ajustaban físicamente a la necesidad de tener un espacio único para la oración comunitaria, otros aspecto a destacar es que la Mezquita no era concebida como una entidad material completa, es decir, no existía un tipo arquitectónico ideal. Otro aspecto que se generalizó en la construcción de mezquitas fue el sistema hipóstilo de construcción, éste pareció ser el mejor sistema flexible que permitía pensar el conjunto del edificio como una entidad factible de ser ampliada fácilmente adhiriendo mas columnas. El sistema hipóstilo consistía en un elemento simple que se podía multiplicar a voluntad en cualquier dirección necesaria. Las columnas constitutivas de los edificios primitivos, en muchos casos como en Damasco, Jerusalén y también en Córdoba, las columnas fueron tomadas de edificios romanos o cristianos. A las columnas de segunda mano se unieron también columnas elaboradas para el propio edificio, eso sucedía en caso de que el edificio en construcción demandara demasiadas columnas, como en el caso de Córdoba.[16]

Respecto de las explicaciones existentes para la incorporación del sistema hispóstilo en las construcciones musulmanas, Oleg Grabar señala que muchas de las teorías que han intentado explicar el hecho, son insuficientes, por ejemplo la herencia de la tradición egipcia, mesopotámica o romana; también esta la explicación de la imitación de la casa del profeta que estaba constituida en su patio central por un conjunto de palmeras cubiertas con paja, esta explicación considera que la imitación de las palmeras produjo el sistema hipóstilo. No obstante, Grabar propone una cuarta explicación: ante la necesidad de un edificio amplio que permitiera a la población reunirse en comunidad a orar los días viernes, se optó en la construcción de las primeras mezquitas por una solución practica, construir un espacio techado, utilizando materiales de otras construcciones, columnas romanas o cristianas. Estas primitivas construcciones no eran edificios con un prototipo formal de significado sagrado, sino simples cobertizos.[17]

En la evolución de la Mezquita como elemento arquitectónico fueron apareciendo una serie de espacios a los que se les fue atribuyendo significados especiales. Estos elemeetos se fueron situando dentro del amplio sistema hipóstilo que contituía la mezquita primitiva, y se les puede considerar como genéricos porque irán apareciendo en la mayoría de las construcciones musulmanas destinadas a la oración colectiva:
* El minbar, pero este ya existía en tiempos del profeta. Era el lugar o púlpito oficial.
1. Minarete. Finalidad oficial era llamar a los fieles a la oración y sus forma era una alta torre unida directamente a la mezquita. Los primitivos minaretes eran cuadrados, pero luego aparecieron los minaretes en espiral. En los tiempos más primitivos la llamada a la oración se hacía desde el techo del edificio, luego adquirió forma arquitectónica y se trasformo en una torre.
2. Mihrab. Consiste en un nicho, habitualmente cóncavo y profusamente decorado, que se encuentra en la pared de la mezquita que está orientada hacia la Meca. (en Córdba el mihrab lo constituye toda una habitación). La explicación genérica dice que la razón de ser del mihrab es ordenar hacia la Meca. No obstante debido a razones tales como que este elemento arquitectónico no es visible desde gran parte del interior de la mezquita, no puede ser esa su misión. Al parecer conmemora la presencia del Profeta Mahoma, ya que en ese lugar se ubicaba para dirigirse a los fieles.
3. maqsurah. Espacio reservado al príncipe cerca del Mihrab, pero no constituyen característica tipológica ya que solo están presentes en Damasco y Córdoba.
4. Bayt al-mal. Elemento cubierto por una cúpula situado en el patio. Tampoco se convirtió en tipología de las mezquitas, pero donde existe, se interpreta como la casa del tesoro de la primitiva comunidad musulmana
5. Muro de la quiblah. Indica la orientación de la meca, lugar hacia donde debían mirar.

Estos elementos, sumados a la característica hipostila de las mezquitas fueron producto del desarrollo histórico de la religión y de las necesidades que iban surgiendo en la medida que crecía y se multiplicaba la población musulmana. Lo interesante, es que a pesar de la ausencia de un clero, de una liturgia y de una preconcepción de la naturaleza del edificio, de todos modos apareció un cierto prototipo posible de identificar en todas las regiones donde penetró y se instaló el Islam.[18]

Esta forma arquitectónica que nació sin requisitos preestablecidos se fue cimentando como prototipo y alcanzó este grado una vez que los Omeyas ya a principios del siglo VIII habían adquirido de forma sistemática la actividad de construcción de Mezquitas, lo que contribuyó a estandarizar las características que habían ido surgiendo productos de las necesidades y la tradición.

Un aspecto interesante de la mezquita es su limitado número de símbolos. El Islam evitaba los símbolos, así como también se mostró muy reacio a las imágenes. De todos los elementos constitutivos de la mezquita, solo el mirhrab aparece como un símbolo religioso de importancia, “pero por fastuosa que pudiera ser su decoración, nunca en la historia del Islam primitivo aparece como punto focal en el plano de la mezquita, de la manera en que estaba un altar en una iglesia cristiana”[19]

Construcción y decoración de la mezquita

Los muros eran, casi sin excepción gruesos y macizos, y rara vez estaban decorados en el exterior. En raras ocasiones se encuentra en el exterior símbolos que indicaran la naturaleza del edificio. Las puertas o pórticos empiezan a aparecer en las mezquitas a finales del siglo IX.

Pilares y columnas se encuentran presentes en la composición interna del edificio. Ninguno de ellos es aporte islámico. En general las columnas fueron tomadas de edificios antiguos, romanos o cristianos. Los pilares, generalmente anchos se confunden con paredes del edificio. La mayoría de los soportes está coronado por arcos, la mayor parte de ellos de medio punto, es decir, semicirculares. La utilización de estos arcos también se ajustan a los métodos primitivos. Las innovaciones respecto de los arcos, evidenciadas en Córdoba y que analizaremos con detención en el siguiente apartado, son una excepción, que tampoco puede ser considerada una invención plenamente musulmana, por sus raíces y conexiones directas con la arquitectura hispano-visigoda presente en la península antes de la llegada del Islam.
Decoración interior. La característica más notable de la decoración interior es su variedad. Abundan los mosaicos. En la Mezquita de Córdoba y Damasco existen pruebas de que sus artífices llegaron desde Constantinopla, con lo que queda probado que l bizantino no solo es influencia e inspiración, sino aporte directo.[20] La carpintería tallada y pintada, así como el estuco, se utilizaron para realzar las principales líneas arquitectónicas. La madera era de uso frecuente en la en la construcción y decoración de mihrabs, minbars y maqsurah. La piedra esculpida es más escasa, pero está presente en la Mezquita de Córdoba. El vidrio se utilizaba en las ventanas. Probablemente se utilizaron alfombras y tejidos. Se sabe por algunos textos que en las Mezquitas abundaban las cortinas en distintas partes de la Mezquita. La diversidad de técnicas y la no existencia de un canos n establecido de decoración es relevante ya que nos permite afirmar que en esta etapa primitiva del Islam no existía asociación entre la mezquita y las técnicas de decoración.

Un aspecto relevante respecto de la decoración de las mezquitas es lo que señala Oleg Grabar acerca de si es o no posible interpretar esta ornamentación como símbolos o solo deben ser consideradas como elementos embellecedores del conjunto arquitectónico. La respuesta entregada por este investigador apunta a sostener que la ornamentación de las mezquitas en esta etapa del Islam solo cumplían un rol ornamental.[21] Respecto de esto se puede señalar que en las Mezquitas es posible identificar dos tipos de decoración, una que apuntaba a resaltar algún aspecto de la construcción otorgándole así mayor importancia, y otra decoración que más bien cumplía un objetivo unificador, es decir, aspiraba a brindarle un aspecto homogéneo en su interior, soslayando con ello las continuas modificaciones o ampliaciones a las que una mezquita se veía sometida. Estas dos funciones son distintas y contradictorias: unifican o diferencian.

La escritura es otro aspecto de la decoración: una de los motivos más comunes en la decoración de la mezquita era a escritura de distintos textos árabes; la mayor parte procedía del Corán, pero también se incluían en algunos casos estadísticas que tenían que ver con el edificio en cuestión. Según señala Oleg Grabar, la utilización de la escritura árabe en los monumentos sí constituía un elemento mucho más que decorativo, expresaba significados concretos de la fe islámica. Incluso, según este autor es factible comparar el significado de la escritura con el significado de las imágenes de la cristiandad.[22]

Al principio, a utilización de la escritura no era algo generalizado en la arquitectura musulmana, ello se debe que en esta etapa los elementos provenientes de otras culturas eran los que predominaban en la composición, ello no solo desde el punto de vista de inspiración estilística, sino de un modo directo, como hemos mencionado, gran cantidad del material constitutivo de las Mezquitas más antiguas del Islam, incluida la Mezquita de Córdoba, objeto de nuestro estudio, está formada por material de acarreo proveniente del mundo pre-islámico. El rechazo a lo antiguo se producía sólo cuando era considerado como un mal para su integridad religiosa.

La mezquita: creación significativa del mundo musulmán

Como se ha expuesto, la mezquita hipóstila se convirtió en un tipo arquitectónico que tendió a repetirse en todo el mundo musulmán. Sus cualidades respondía a las demandas básicas de la ración comunitaria, facilitando futuros ensanchamientos de ser estos requeridos por el crecimiento poblacional. El prototipo original de tal edificio tal vez haya sido la casa del profeta, pero eso aun solo es una hipótesis, lo cierto es que cánones establecidos para la construcción de mezquitas no existen en el mundo islámico primitivo. El único requisito evidente que demandaba la religión musulmana al lugar de oración era que fuera un gran espacio capaz de albergar a la comunidad. Las demás características se fueron añadiendo como producto de necesidades y demandas históricas o bien como forma de ir dando forma arquitectónica a un conjunto de tradiciones, pero ninguna de las demás características cuneta con la característica de “esencial”.

La decoración que fue añadiéndose a la Mezquita no denota carácter originales la mayor parte de las veces se dio nueva lectura a técnicas preexistentes, por ejemplo los mosaicos, tan característicos del mundo bizantino. Lo que predominó no fue la innovación sino la relectura de formas existentes. “La única verdadera novedad del período islámico primitivo fue la lenta aparición de la caligrafía como vehículo para la estética y significado de los símbolos”.[23]

Finalmente, respecto de los símbolos nos parece necesario precisar que el Islám primitivo parece haberse alejado de los símbolos visuales que lo identificaran de forma clara y precisa. Ya sea por reacción hacia el arete cristiano o por razones netamente internas, la nueva religión nacida en el corazón de la Arabia, no dotó sus formas de significados litúrgicos o simbólicos, o más bien no impuso esos significados sobre el grupo social.

La posibilidad de proyectar nuestro análisis de la arquitectura musulmana a partir del estudio de una de estas obras la sustentamos a partir de las afirmaciones que todos los autores consultados, coinciden en señalar que la Mezquita de Córdoba es el mejor ejemplo para conocer la evolución de la arquitectura islámica en España, que para efectos del presente trabajo es nuestro foco de atención. Desde esta perspectiva, podemos tomar como punto de partida de nuestra investigación la siguiente afirmación: “La Gran Mezquita de Córdoba ilustra, como ningún otro edificio de al Andalus, la historia del arte islámico de construcción en España, con sus diversas peculiaridades estilísticas”.[24] No obstante lo anterior, y considerando el análisis realizado por Emilio Camps[25], es preciso comprender que si bien la Mezquita de Córdoba permite analizar el arte musulmán en España, no es menos cierto que en esta mezquita se encuentran muchos elementos singulares que no encuentran proyección en otras obras arquitectónicas del al Andalus.

IV. La Gran Mezquita de Córdoba como ejemplo representativo de la historia del arte islámico en España

Historia del ensanchamiento arquitectónico de la Mezquita (785-988)

Como ha sido precisado en el apartado anterior, la mezquita del viernes es la construcción más importante de una ciudad islámica. Todos los creyentes varones adultos deben encontrase allí los viernes al medio día para realizar el servicio religioso comunitario, y el gobernante o su representante pronuncia el sermón, con lo cual la función sacra se combina con la función política. “En efecto, la Mezquita del viernes es como el estandarte de la dinastía, y la expresión personal y monumental del poder político”.[26] Se considera a la Mezquita como una de las construcciones más espléndidas de Córdoba, fue encargada por el emir Abd al Rhman I en el año 785, tras haber escogido Córdoba como la capital emirato y luego del califato. Así también es la más antigua de las obras del arte sacro andalusí que se conservan hasta nuestros días.[27] Algunas hipótesis dicen que fue construida sobre las antiguas bases de la iglesia San Vicente. Corroboran esta hipótesis las excavaciones realizadas e 1930 al interior de la Mezquita. A través de los siglos sufrió muchas modificaciones, pero cada ampliación islámica respetaba la construcción original y reproducía sus formas, desde esta perspectiva se puede afirmar que Abd al Rhman I dejó su impronta en la totalidad del arte hispano-árabe.[28] No obstante como será analizado en el apartado siguiente, si bien las ampliaciones conservaron gran parte del legado arquitectónico precedente, la construcción evidencia una evolución significativa, sobre todo si se toma como punto de análisis las modificaciones sufridas por las arquerías.

La construcción de la Mezquita de Córdoba se levantó en un año comenzó en el 785 y concluyó en el 786 u 787, a las orillas del Guadalquivir. La rapidez es posible de explicar por dos factores: primero por que Abd al Raman deseaba contar pronto con una Mezquita a acorde con su dignidad y segundo ello fue posible porque en su construcción fueron utilizados diversos elementos extraídos de construcciones preexistentes, sobre todo columnas de templos romanos y visigodos.[29] Estas últimas habían pasado a manos musulmanas luego de las victoriosas campañas emprendidas contra los cristianos.

En el plano que se presenta a continuación se evidencian los continuos ensanchamientos de la Mezquita, desde su edificación en el año 785 hasta su última ampliación en el 988. La planta de la Mezquita es un amplio rectángulo de 175 por 128 metros y fue el resultado de un proceso histórico que había comenzado en el 785.

La mezquita de Córdoba, tal como aparece al final del siglo X, fue el resultado de un proceso histórico que comenzó en 785. La primera Mezquita, cuya base se presenta de color anaranjado en el plano que se expone a continuación, se construyó con once naves de 12 divisiones cada una, esta mezquita se alargó dos veces, en el 833-48 y el 965-66, ilustrado esto último con los colores Rosado y café, respectivamente. En el 987-88, considerando la imposibilidad de seguir alargando el edificio, lo que se hizo fue ensancharlo hacia el lado este, color celeste. Un aspecto que se aprecia claramente en el plano es que todas las ampliaciones respetaron la disposición original de arcos y columnas, con lo que se confiere al edificio una unidad arquitectónica. La costumbre de ampliar las mezquita, parece haber estado bastante extendida que son bastantes los ejemplos de ensanchamientos: Kufah, Basrah y Bagdad, en Medina, Amr y al-Azhar en Egipto, y en Nayin en el Irán.[30] En todos los casos los motivos de las modificaciones es el mismo: un cambio en la densidad de población de la ciudad.

PLANO MEZQUITA DE CÓRDOBA


Ahora bien, uno de los elementos más significativos de la mezquita desde el punto de vista actual es el hecho singular de que en su interior se aloje una Catedral Cristiano-católica. Este hecho se produjo a principios del siglo XVI, cuando el cabildo de Córdoba ordenó la construcción de una catedral al interior de la Mezquita, ello en el contexto de la reconquista realizada por el cristianismo y la expulsión de las fuerzas musulmanas de la península ibérica. Se afirma que para llevar a cabo tal decisión se tuvo que contar con la venia del emperador Carlos V, el cual, no obstante, cuando conoció la obra terminada, se dice que declaró las siguientes palabras: “Si hubiera sabido lo que había, no me habría atrevido nunca a tocar el viejo edificio. ¡Habéis destruido algo único en el mundo para colocar en su lugar algo que hay en todas parte!.”[31]

En las siguientes imágenes obsérvese el resultado de esta extraña mezcla entre la arquitectura musulmana y cristiana.

IMAGEN PANORÁMICA MEZQUITA


En la siguiente imagen se presenta la perspectiva general de la planta de la Mezquita de Córdoba tras la intervención cristiana. Como se puede ver, en el centro de la mezquita fue incrustada la Catedral con sus típicas formas: una nave central exaltada por una bóveda de crucería, que deja como rastro simbólico la forma de la cruz en su planta.

IMAGEN PLANO DE LA CATEDRAL CATÓLICA QUE FUE INCORPORADA EN LA MEZQUITA EN L SIGLO XVI

La composición de la mezquita en su interior y fachada será analizada en el apartado siguiente. Aquí nos referiremos a las peculiaridades decorativas del interior de la mezquita. Los adornos vegetal izados abundan en la Mezquita, así como también el revestimiento de arabescos. Según señala Barrucand, la decoración vegetalizada en ningún caso pude ser considerada como un simple transplante desde oriente. En este campo España contaba con una amplia tradición romana y visigoda.[32] Los muros de la mezquita están hechos de piedra labrada de color claro, los ladrillos solo fueron utilizados en las combinaciones que se hacían en las arquerías, otorgándole su máxima característica a la mezquita, ese matiz rojizo intercalado en sus arcos.

Lo más probable, aunque aun no se ha comprobado, es que la mezquita primitiva de Córdoba, no contó con alminar, pero ello era ago usual en las mezquitas de aquella época.
Respecto de la influencia de formas sirias, trasplantadas desde oriente, no se puede negar su importancia, no obstante, la Mezquita de Córdoba cuenta con una amplia influencia de elementos visigodos y romanos. Por una parte, como se ha precisado en apartados anteriores, ello se debe en forman directa a la utilización de columnas y capiteles españoles pre-islámicos en las construcciones más lujosas y representativas de las dinastía Omeya en España. Ello evidencia claramente la admiración de ciertas formas decorativas que asumirán como herencia de la España pre-islámica.

Ampliaciones de la Mezquita

Durante el reinado de Abderramán II (821-852) la ciudad goza de paz y prosperidad, convirtiéndose en la gran ciudad que nos describen las crónicas musulmanas. En el año 833 añadió ocho tramos más a la mezquita de Abderramán I, ampliándola considerablemente hacia el sur. Las columnas, también aprovechadas y por lo general visigodas, se utilizan sin bases. Aparecen en ella los primeros capiteles árabes que se han formado a partir de un modelo corintio.[33]

Al-Hakan II (961-976) vuelve a ampliar la mezquita de sus antepasados realizando los trabajos con gran rapidez. El aumento consistió en alargar doce tramos a la sala de oración. Las arquerías repiten el modelo de Abderramán I. De ellas hay que destacar la cúpula de la antigua capilla de Villaviciosa, así como la que precede al mihrab, recubierta de rico mosaico. El lujo de la decoración se concentra en la capilla del mihrab, destacando los mosaicos artísticos. El interior del mihrab se cubre con una enorme concha de yeso de gran valor decorativo. Inscripciones en alabanza del califa fechan esta obra en 965. A pesar de que es relevante la continuación de las formas y la unidad del edificio un aspecto que debe ser destacado y que será analizado con detención en el apartado siguiente son las innovaciones de esta etapa de ampliación. Con Al-Hakam, las arquerías intercalaron disposiciones nuevas, como las capillas lucernario, aparecen los arcos entrecruzados que aseguraban la estabilidad del edificio, también en esta etapa aparece por primera vez el arco lobulado, los cuales se entramaron en complicadas combinaciones. Sobre estas soluciones entrecruzadas aparecen las cúpulas enervadas que forman polígonos estrellados, es decir, las mismas arquerías entrecruzadas se proyectan hacia la cúpula y le dan forma y sostén.

La ampliación de Al-Hakan II es la que más explotó la riqueza decorativa del Islam en España, al parecer los precedentes están en Medina al Zahara. No obstante, como esta última fue destruida, el más impresionante testimonio del arte arquitectónico del califato se encuentra en la actualidad en la mezquita mayor de Córdoba.[34] Durante el periodo de Al-Hakan II se introduce además un material nuevo, el yeso, cuyas posibilidades se iban a explotar al infinito en las construcciones españolas. El aporte bizantino en esta etapa de la ampliación es concreto y se releja en el envió de artistas por parte del emperador Niceforo Phocas, para que se encargaran del adorno de las partes más relevantes de la Mezquita, la fachada del mirhrab y ala cúpula de su capilla.[35]

La ampliación de Almanzor, llevada a cabo entre 987 y 990, fue la última y más extensa de todas, no ofreciendo ya novedades arquitectónicas al edificio. La ampliación, por causa de la proximidad del río Guadalquivir, se hizo hacia el oriente, por lo que el mihrab quedó en el futuro descentrado. Parece ser que la ampliación de Almanzor es más que nada un alarde, hecho, con miras políticas y para afirmar su poder. En efecto, como señala, Fernando Chueca, cundo Almanzor comenzó su empresa constructiva de ampliación de la mezquita, la historia del monumento como emblema de creación artística ya había terminado. Su aporte, o mas bien su ampliación solo fue una mera repetición de formas preexistentes.[36]

Hasta ahora hemos analizado aspectos generales que caracterizan la arquitectura islámica en general y la composición de la mezquita de Córdoba en particular. A continuación centraremos nuestro análisis en uno de los aspectos que nos parece más relevantes para comprender las particularidades de la Mezquita, así como también uno de los elementos que pasará a constituirse en característica de la arquitectura musulmana en España. Nos referimos al arco de herradura.

Evolución arquitectónica del arco de herradura

El arco de herradura ha pasado a constituir una de las características de la arquitectura islámica en la península ibérica, no obstante, como se demostrará en el presente apartado, sus orígenes se encuentran no en la tradición islámica, si no en la península ibérica y sus artífices fueron los visigodos.

Desde el punto de vista teórico, el arco de herradura, considerado como forma arquitectónica tiene un valor decorativo dominante, producto de su peculiar prolongación más abajo del diámetro horizontal. No obstante como señala Emilio Camps, su valor constructivo no tiene nada que ver con su trazado interno, sino que es simplemente igual más o menos peraltado.[37] En todos los casos la curva reentrante de la herradura no pasa de ser un mero recorte de las dovelas o sillares bajos, sin valor constructivo.

Precedentes visigodos: la primera presentación española, al parecer, de un arco de herradura se da en la puerta de ingreso hacia el interior desde el pórtico de Santa Eulalia de Bóveda, cerca de Lugo, construcción de época bajo romana, fechada a finales del siglo III después de Cristo.

Santa Eulalia, puerta del pórtico y su trazado geométrico

Fuente: Camps, Emilio, Módulo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Editorial Instituto Diego Velásquez, Madrid 1953. Página iii

El que tenemos aquí es un arco de herradura, cuya prolongación es ¼ del radio.

La arquitectura hispano-visigoda tienen el arco de herradura como elemento favorito. Y su uso se reduce a un aspecto decorativo, no constructivo. “A esta idea de fragilidad responde el que cuanto más grandes y constructivos son los arcos, menor es su prolongación en herradura y más se acercan al de medio punto, mientras que se trata de arcos pequeños o decorativos, la herradura se prolonga por bajo del diámetro horizontal en más de la proporción típica de un tercio del radio”.[38]

Otro ejemplo de arco visigodo lo tenemos en la Iglesia de San Juan de Baños.

Iglesia de San Juan de Baños en Cerrato

Esta Iglesia se encuentra ubicada en Cerrato, cerca de la estación de Venta de Baños, en la Provincia de Palencia. Es el ejemplo más seguro de la arquitectura hispano-visigoda, debido a que en ella se conserva la inscripción dedicatoria del monarca Recesvinto, que la fecha en el año 661.[39] Como se puede apreciar en la imagen, en la puerta de entrada y en su parte superior se encuentran presentes en forma clara los arcos de herradura, los cuales se hacen aun más nítidos en su interior.

Desde el punto de vista constructivo, y según nos señala Emilio Camps, los arcos de herradura presentes en esta Iglesia, prolongan su curva de intradós (parte interna del arco), en 1/3 de su radio. La relevancia de este hecho radica en que en los primitivos arcos de herradura presentes en la Mezquita de Córdoba, repite exactamente el modelo visigodo.[40]

Interior de la Iglesia San Juan de Baños

En: http://www.arteguías.com/

Trazado esquemático de los arcos de herradura de la Iglesia San Juan de Baños

Fuente: Camps, Emilio, Módulo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Editorial Instituto Diego Velásquez, Madrid 1953. Página v

Arquerías primitivas de la mezquita de Córdoba

Como se ha dicho, los antecedentes inmediatos de los arcos de herradura presentes en la Mezquita de Córdoba se encuentran en la arquitectura hispano-visigoda. Por ello, si bien la herradura, como elemento arquitectónico pasó a constituirse en una característica de la arquitectura musulmana en España, nunca ha de olvidarse que no es un elemento creado en el seno del Islam, ni algo trasplantado desde el oriente.

No obstante lo anterior, la originalidad con que la arquitectura islámica dotó al arco de herradura, no radica e su invención, sino en su modo de utilización. Por todo el recinto de la Mezquita de Córdoba proliferan los arcos de herradura, pero estos no sostienen nada, es decir ningún muro descansa sobre ellos. Hasta ese momento, siempre el arco había sido concebido en función del muro que sostenía. “Ni en los grandes arcos de triunfo romanos, ni en los acueductos en que los arcos se tendían entre pilares, se habían dejado su trasdós, parte externa del arco, al aire”.[41] Obsérvense las siguientes fotografías que nos revelan el interior de la mezquita desde distintas perspectivas, destacan esencialmente la composición de las arquerías y su peculiaridad de sobreposición de arcos de medio punto sobre arcos de herradura.


Obsérvese ahora la estructura esquemática del trazado del sistema compositivo de los arcos de la Mezquita de Córdoba.

Mezquita de Córdoba. Trazado geométrico de las arquerías primitivas

Fuente: Camps, Emilio, Módulo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Editorial Instituto Diego Velásquez, Madrid 1953. Página xiii

En este esquema se aprecia claramente la sobreposición de dos tipos de arcos: medio punto y herradura. El primero de los cuales se encuentra ubicado en la parte superior y su característica principal es que su punto de apoyo corta exactamente la circunferencia interior por la mitad. El arco inferior, en cambio, proyecta su prolongación inferior en 1/3 del radio por debajo del diámetro horizontal.

Según las apreciaciones de Emilio Camps, al momento en que el arco adquirió existencia independiente del muro, se abrió las puertas para las futuras evoluciones que experimentaría el arco en la arquitectura califal cordobesa.[42] Desde esta perspectiva, si bien el arco de herradura utilizado en la parte primitiva de la mezquita de Córdoba no denota mayores innovaciones respecto de los arcos de herradura utilizado por la arquitectura hispano-visigoda, si manifiesta un amplio alcance innovador al hacer uso por primera vez de un arco cuya función básica dejaba de ser el sostén de un muro.

Los arcos de herradura en la Mezquita de Córdoba, si bien no cumplen una simple función decorativa, tampoco son parte fundamental de la estructura general, ya que su función se remite a ser un elemento de entibo (puntal, viga), mientras que los arcos constructivos propiamente tales son los semicirculares que van en lo alto. En las imágenes precedentes se evidencia claramente la diferencia entre estos dos tipos de arcos. Los superiores son arcos de medio punto, es decir, su base la constituye su radio. Mientras que los arcos inferiores, prolongan su curva por debajo del radio, en una proporción de 1/3, cuestión que recuerda la semejanza con los arcos visigodos. Respecto a esto último, Emilio Camps señala que la persistencia de caracteres constructivos desde lo hispano visigodo no debe ser una sorpresa, ya que la rapidez con que se hizo la parte primitiva de la Mezquita llevaron, por una parte, al empleo abundante de material preexistente, así como también e mano de obra e incluso tracistas peninsulares.[43]

Ahora bien, en las 5 fotografías anteriores, así como en el esquema explicativo, es posible evidenciar la peculiaridad de la construcción interna de la mezquita. La doble arquería que la constituye, fue la solución a un problema que tenía que ver con la altura. Los españoles carecían de una cantidad de grandes columnas que les permitieran sostener un edificio como el que pretendían proyectar. Los pequeños soportes que encontraron en la España visigoda no satisfacían estos planteamientos y no se ajustaban al enorme espacio de la mezquita. Era necesario encontrar la manera de elevar el edificio. Esta búsqueda condujo al sistema de arcos dobles.[44] La composición misma de arcos dobles, no puede ser considerada como original ya que existía previamente en Damasco el ejemplo de arcos sobrepuestos, pero la naturaleza de estos últimos es muy distinta. Obsérvese la siguiente fotografía y nótese que las arcadas superiores más bien parecen constituir un muro con aperturas en forma de arcos. Además, el efecto visual es que el sistema de arcos inferiores produce una base plana sobre el cual se sostienen los arcos superiores que están de orden 2 es a 1.

Damasco. Interior de la mezquita Omeya

Fuente: Grabar, Oleg, La Formación del arte Islámico, Editorial Cátedra, Madrid 1981. Página 117

Nacimiento del arco califal

La llamada “Puerta de San Estaban”, primitiva fachada de la Mezquita Cordobesa, construida en tiempos de Abd al-Rahman ofrece los más antiguos restos de decoración arquitectónica musulmana en España. A pesar de la disputa mantenida entre los arqueólogos acerca de la data real de la puerta, al parecer coinciden en señalar que el arco superior se remonta como mínimo al año 855 de la era cristiana.[45] Según los autores consultados, entre ellos, Fernando Chueca y Emilio Camps, esta puerta marca el paso entre las primitivas formas del arco de herradura, conectadas en forma directa y evidente con las formas hsipanovisigodas, y las formas califales del arco de herradura. “Es el primer arco de herradura musulmán plenamente codificado que ha llegado hasta nosotros”.[46]

Mezquita de Córdoba, Puerta de San Esteban

Fuente: http://www.legadoandalusi.com/

Las características del arco de herradura presentas en esta puerta marcan las bases de los futuros arcos de herradura utilizados por los musulmanes en España.

La prolongación de la parte interior del arco, es decir su intrados, llega hasta la mitad del radio por debajo del diámetro horizontal, con lo cual, la curva se circunscribe a un triangulo equilátero.

Arcos de lóbulos en la Mezquita de Córdoba

Mezquita de Córdoba, Sala de oración. Siglo IX
El origen del arco de lóbulos al parecer se encuentra en oriente y concretamente en Mesopotamia. En España aparece por primera vez en Medina Azzahra y luego en las ampliaciones de la Mezquita de Córdoba por Al-Hakam II.[47]

Los primeros arcos lobulados se tratan de arcos pequeños de tres lóbulos, cuyo eje central es un triángulo equilátero y donde el lóbulo central tiene mayor desarrollo que los otros, todos ellos enmarcados sobre un arco de herradura. Según indica Emilio Camps, al parecer estos tipos de arcos aparecieron por primera vez en la península en Medina Azzahra.[48] En la Mezquita encontramos varios ejemplos de estos arcos, la imagen inferior corresponde a la parte superior del Mihrab, datada en el siglo X.

En la imagen adjunta encontramos un pleno desarrollo del arco lobulado en la Mezquita de Córdoba. En ésta los caracteres esenciales son los siguientes: enmarcado sobre un gran arco de herradura, se ubican 11 lóbulos, de los cuales el central se ensancha levemente sobre respecto de los demás.

Arcos cruzados en la Mezquita de Córdoba

Los arcos cruzados y las bóvedas sobre los arcos son la más legítima muestra de la gloria de la arquitectura califal cordobesa: su principal valor es la originalidad.[49] En los arcos cruzados, según señala Emilio Camps, se proyectan todas las posibles innovaciones que podían derivarse del hecho de haber separado del muro la existencia de los arcos, entendidos a partir de la primera etapa de construcción de la Mezquita de Córdoba, como entidades independientes, con un valor no meramente contractivo.

Una peculiaridad de los arcos cruzados es que le otorgan un ritmo especial a la composición, ya que los ejes laterales de los arcos, pasivos, se transforman en ejes activos en la totalidad del conjunto arquitectónico. En la actualidad la Mezquita preserva 4 tipos de arcos cruzados, al parecer existió un quinto modelo de arco cruzado, pero las reformas realizadas para construir la Catedral Católica en el siglo XV, la sacó del mapa constructivo.

Mezquita de Córdoba, Tramo de arcos cruzados delante del mihrab
Mezquita de Córdoba.
Traza geométrica del tramo de arcos cruzados delante del mirhab.
Fuente: Camps, Emilio, Módulo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Editorial Instituto Diego Velásquez, Madrid 1953. Página LXIX
En la estructura de arcos cruzados que se muestra en la fotografía encontramos los siguientes elementos: en la parte superior tres arcos de herradura; bajo ellos se entrecruzan dos arcos de lóbulos que a su vez se proyectan hacia los costados, dando la impresión de continuidad.

Esta arquería que se ubica frente al mirhrab y en el costado norte de la llamada Capilla de San Pedro, sostiene la nave central de la Mezquita.

A simple vista lo que se observa desde abajo hacia arriba son tres arcos de herradura con tres lóbulos, de los cuales el central es notoriamente más grande. Sobre éstos lo que se evidencia es un entramado de lóbulos que adquieren casi un sentido horizontal. Entre este último elemento horizontal y los tres arcos inferiores se observan pequeños huecos que separan los lóbulos de la columna. Finalmente en la parte superior se ubican tres arcos de herradura simples, de los cuales la parte superior de su espacio interno se encuentra despejado, mientras que la parte inferior se cubre con la masa de lóbulos horizontales.

Desde el punto de vista estético, las características explicadas y evidenciadas en la imagen hacen afirmar a arquitectos y críticos del arte que esta arquería cruzada es “desgraciada, por la no identificación de las dos ramas del arco en su cruce en el lóbulo central, con lo que este resulta doble y deformado. Esto último es lo que produce la impresión de un gran bloque central, con predominio de masas casi horizontales”[50]

Mezquita de Córdoba, Arcos cruzados en el arranque de las arquerías colaterales y perpendiculares a la fachada del mirhrab

Segundo tipo de arcos cruzados en la Mezquita. Arcos cruzados en el arranque de las arquerías colaterales y perpendiculares a la fachada del mirhrab. Estos arcos cruzados de la Mezquita utilizan el mismo trazado anterior, pero ahora el lóbulo doble del centro, ya no existe, el problema ha sido solucionado, lo cual evidentemente indica una evolución respecto del anterior. Los cambios en la composición, le otorgan individualidad a cada una de las ramas de los arcos, con ello se produce una impresión armónica que le da claridad tanto a los arcos lobulados como a los arcos superiores de herradura.

Para una mayor claridad, exponemos a continuación las dos imágenes al unísono con el fin de que se perciban tanto las semejanzas como las diferencias entre ambas composiciones de arcos cruzados.

Como se observa, en los arcos cruzados de la imagen inferior, lo que se ha conseguido es liminar el efecto distorsionador del doble lóbulo central de los arcos. Con ello desaparece la impresión de masa continua de lóbulos en medio de la composición.

Lo que se hizo fue incorporara medio lóbulo en la parte superior del arco inferir, con el fin de que este medio lóbulo se transforme en el lóbulo de arranque de los arcos laterales. De este modo se hacen crecer los espacios vacíos entre las columnas y los lóbulos exteriores de los arcos, generando una impresión más estilizada del conjunto.

Conclusión

La fuerza expansiva del Islam, que llevó a la nueva religión, nacida en el corazón de la Arabia a principios del siglo VII, a ocupar amplias zonas del mediterráneo y de Asia, en menos de un siglo, condujo a los musulmanes hasta el extremo más occidental de Europa: la península ibérica. A los apetitos expansivos de los pueblos recién convertidos al Islam, se sumaron una serie de problemas intestinos de la península ibérica, que le hacían propensa a caer fácilmente ante una arremetida musulmana. Esto último fue efectivamente lo que sucedió. Un reino visigodo acorralado con intrigas internas producidas por los conflictos generados en la nobleza que aspiraba a hacerse con el trono de la monarquía, facilitó la empresa de conquista a los musulmanes, que ya estaban a principios del siglo VIII, instalados en las costas africanas frente a España.

Como fue explicado en el primer apartado del trabajo, la historia musulmana en la península ibérica abarca un período de tiempo muy definido que va desde el 711 al 1492. durante esta etapa, el mundo islámico y el cristiano se vieron obligados a enfrentarse y a convivir, continuas campañas bélicas mantuvieron en movimiento las fronteras que dividían a cristianos y musulmanes. El territorio ocupado por estos últimos en España adquirió el nombre de Al-Andalus, cuyo significado, aunque discutido, al parecer deriva de la arabización de la designación que los visigodos daban a esas tierras: “Landahlauts” (Tierra de sorteo). No obstante, desde le punto de vista geográfico y administrativo el territorio del Al-Andalus, hoy en día correspondería a la región sureste de España, que comprende las provincias de Almérida, Málaga, Cadiz, Huelva, Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada. Originalmente Al Andalus comprendía la totalidad de la España islámica, que entre los siglos VIII y X ocupaba la mayor parte de la Península Ibérica.

Luego de analizar el aspecto geográfico de la expansión islámica, fue preciso conocer algunos de los elementos constitutivos de la nueva religión, entre los cuales destacan:

1. La profesión de fe: “Solo Dios es Dios y Mahoma es su profeta”
2. Oración cinco veces al día; oración comunitaria una vez a la semana.
3. El impuesto religioso
4. Observación del mes de ayuno
5. Peregrinaje a la Meca una vez en la vida

A estos elementos, sumamos la importancia de la Mezquita como elemento arquitectónico característico del mundo musulmán. El reducido número de preceptos religiosos establecidos por el Islam y la evolución arquitectónica del lugar destinado a la oración comunitaria, tienen una relación directa, ya que como fue analizado en el tercer apartado del trabajo, el origen y surgimiento de un modelo de mezquita musulmana, obedece a la necesidad de concretizar dichos preceptos, y por ello la Mequita no responde a un canon estructuralmente establecido, sino que es producto de la evolución histórica del Islam.

Del análisis de la Mezquita como elemento arquitectónico característico del Islam, obtuvimos que sus principales características son las siguientes:

Es un edificio hipóstilo, es decir, sostenido en su interior por columnas. La mezquita hipóstila se convirtió en un tipo arquitectónico que tendió a repetirse en todo el mundo musulmán. Sus cualidades respondía a las demandas básicas de la oración comunitaria, facilitando futuros ensanchamientos de ser estos requeridos por el crecimiento poblacional. El prototipo original de tal edificio tal vez haya sido la casa del profeta, pero eso aun solo es una hipótesis, lo cierto es que cánones establecidos para la construcción de mezquitas no existen en el mundo islámico primitivo. El único requisito evidente que demandaba la religión musulmana al lugar de oración era que fuera un gran espacio capaz de albergar a la comunidad. Las demás características se fueron añadiendo como producto de necesidades y demandas históricas o bien por necesidad de ir dando forma arquitectónica a un conjunto de tradiciones, pero ninguna de las demás características cuenta con la característica de “esencial”.

Entre éstas características, que se repiten en gran parte de las mezquitas se encuentran las siguientes:

1. Minbar. Era el lugar o púlpito oficial.
2. Minarete. Finalidad oficial era llamar a los fieles a la oración y sus forma era una alta torre unida directamente a la mezquita. Los primitivos minaretes eran cuadrados, pero luego aparecieron los minaretes en espiral. En los tiempos más primitivos la llamada a la oración se hacía desde el techo del edificio, luego adquirió forma arquitectónica y se trasformo en una torre.
3. Mihrab. Consiste en un nicho, habitualmente cóncavo y profusamente decorado, que se encuentra en la pared de la mezquita que está orientada hacia la Meca. (en Córdba el mihrab lo constituye toda una habitación). La explicación genérica dice que la razón de ser del mihrab es ordenar hacia la Meca. No obstante debido a razones tales como que este elemento arquitectónico no es visible desde gran parte del interior de la mezquita, no puede ser esa su misión. Al parecer conmemora la presencia del Profeta Mahoma, ya que en ese lugar se ubicaba para dirigirse a los fieles.
4. Maqsurah. Espacio reservado al príncipe cerca del Mihrab, pero no constituyen característica tipológica ya que solo están presentes en Damasco y Córdoba.
5. Bayt al-mal. Elemento cubierto por una cúpula situado en el patio. Tampoco se convirtió en tipología de las mezquitas, pero donde existe, se interpreta como la casa del tesoro de la primitiva comunidad musulmana
6. Muro de la quiblah. Indica la orientación de la meca, lugar hacia donde debían mirar.

Finalmente, Respecto de la decoración interna de las mezquitas, esta no denota carácter original. La mayor parte de las veces se dio nueva lectura a técnicas preexistentes, por ejemplo los mosaicos, tan característicos del mundo bizantino. Lo que predominó no fue la innovación sino la relectura de formas existentes. “La única verdadera novedad del período islámico primitivo fue la lenta aparición de la caligrafía como vehículo para la estética y significado de los símbolos”. [51]

Así pues, luego de obtener una panorámica general del significado de la Mezquita, nos adentramos en el análisis de la Mezquita de Córdoba, entendida esta última como una de las obras maestras de la presencia islámica en la península ibérica. A partir de su historia evolutiva, pudimos conocer sus principales características, muchas de las cuales son muestra de la evolución del arte islámico en toda la región del Al-Andalus. No obstante, también hicimos notar las particularidades que son propias de la Mezquita y que no encontraron proyecciones en otras edificaciones.

El principal elemento en el cual fue centrada nuestra atención fue la relevancia del arco de herradura como elemento arquitectónico singular de la arquitectura musulmana en España y las peculiares soluciones e innovaciones que tuvieron su origen en las sucesivas ampliaciones de la Mezquita. Así pues comprobamos que el arte arquitectónico musulmán en España, no significa bajo ningún punto de vista un mero traslado del mundo oriental arábigo a tierras occidentales. Las características esenciales de la religiosidad musulmana impregnan todas las obras andaluzas, pero ello no significa que las creaciones hispano-musulmanas sean meras repeticiones de modelos preexistentes en oriente.

En el caso emblemático del arco de herradura, pudimos comprobar que éste es de origen peninsular, específicamente visigodo, ya que los vestigios arquitectónicos de esa época así lo corroboran. Lo que hicieron los musulmanes fue recoger este elemento y dotarlo de peculiaridades singulares, tales como la magnifica solución encontrada para elevar el techo de la Mezquita aun sabiendo que las columnas con las que contaban eran de muy escasa altura. Lo que hicieron fue generar un sistema de doble arcada, de las cuales la inferior retoma el antiguo arco de herradura visigodo, mientras que el superior es diseñado como arco de medio punto. El aporte musulmán aquí es notable, ya que por primera vez el arco queda al descubierto, es decir, en su parte superior no sostiene ningún muro. Como vimos, este hecho puede tener también sus precedentes en la Mezquita de Damasco, pero las diferencias son muchas para restarle originalidad a la Mezquita de Córdoba. El ejemplo de Damasco no deja el arco descubierto, sino que genera un pequeño soporte horizontal sobre el que se sitúa el sistema de arcadas superiores, las cuales más se parecen a un muro entreabierto que aun conjunto de arcadas sobrepuestas.

Ahora bien, la evolución experimentada por el sistema de arcadas de la mezquita a lo largo de sus sucesivas ampliaciones es notable, alcanzando cada vez mayores grados de complejidades. Se crea, por ejemplo, las arcadas lobuladas, que luego pasan a ser arcadas lobuladas entrecruzadas, las cuales evidencian también una evolución estilística notable. Las primeras arcadas entrecruzadas lobuladas tenían la apariencia de masas confusas, poco estilizadas y complicadas de poco sentido estético. Luego estas arcadas evolucionaron y alcanzaron un alto grado de armonía estética, eliminando la sobrecarga de masa lobulada, y logrando hacer coincidir los múltiples lóbulos entrecruzados en lóbulos concéntricos que permitían despejar los espacios interiores de los arcos de herradura donde se enmarcaba toda la composición. (todos estos elementos están claramente esquematizados e ilustrados en el último apartado del trabajo)

Los aportes recogidos de las culturas pre-islámicas occidentales son múltiples y se reflejan en aspectos tales como la utilización de materiales de construcción cristianos y romanos, sobre todo columnas y capiteles extraído de edificios peninsulares. Por otra parte también se encuentra el hecho que concretamente participaran en la construcción y decoración del edificio personas y especialistas enviados desde Bizancio. Con ello se puede afirmar que los elementos preexistentes son recogidos por el mundo musulmán y le otorgan una nueva lectura y una nueva significación. Solo en aquellos casos donde los elementos vayan directamente en contra de su religiosidad, los aportes extra-musulmanes fueron rechazados. Esto último por ejemplo se evidencia en la reticencia de los musulmanes primitivos a incorporar signos y símbolos visibles como elementos institucionalmente establecidos en la composición de sus construcciones religiosas. En efecto, como fue analizado el tema de la Mezquita en el mundo musulmán, ésta no obedeció nunca a cánones estrictos previamente preconcebidos desde un poder central. Si en la práctica se generalizó la composición de la mezquita y sus elementos característicos, esto obedeció más bien a un desarrollo histórico y al interés de las dinastías reinantes por la proliferación de edificios dignos para realizar los actos piadosos obligatorios.

Bibliografía

Chueca, Fernando, Historia de la arquitectura occidental, editorial Dossat, Madrid 1979.

Camps, Emilio, Módulo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Editorial Instituto Diego Velásquez, Madrid 1953.

Barrucand Marianne, Arquitectura Islámica en Andalucía, Editorial Taschen, Italia 1992.

Hattstein, Markus, El Islam: el arte y arquitectura, Editorial Konemann, Barcelona 2000.

Hoag, John D., Arquitectura islámica, Editorial Aguilar, Madrid 1976.

Grabar, Oleg, La Formación del arte Islámico, Editorial Cátedra, Madrid 1981.

NOTAS
[1] Barrucand Marianne, Arquitectura Islámica en Andalucía, Editorial Taschen, Italia 1992. Página 22-23
[2] Ibidem, Página 23
[3] Ibidem, Página 25
[4] Ibidem, Página 21
[5] Hattstein, Markus, El Islam: el arte y arquitectura, Editorial Konemann, Barcelona 2000. Página 208
[6] Ver: Grabar, Oleg, La Formación del arte Islámico, Editorial Cátedra, Madrid 1981.
[7] Desde el punto de vista geográfico y administrativo, el nombre de Andalucía designa en la actualidad la región suroeste de España, que comprende las provincias de Almérida, Málaga, Cadiz, Huelva, Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada. Originalmente Al Andalus comprendía la totalidad de la España islámica, que entre los siglos VIII y X ocupaba la mayor parte de la Península Ibérica. El origen del nombre Al Andalus fue hasta hace poco un misterios. Apareció por primera vez cinco años después de la conquista islámica en una moneda bilingüe con la inscripción latinia “Span_(nia)” y la árabe “Al Andalus”. Heinz Halm ha demostrado recientemente que “Al Andalus” es simplemente una arabización del nombre visigodo de la antigua provincia romana Bética: los visigodos dominaron esas tierras desde 468 hasta 711 antes de la conquista islámica. Se repartieron las tierras por sorteo. Los premios y las tierras se denominaban “Sortes Gothica” (El reino godo en su conjunto). Resulta posible suponer que la correspondiente designación goda “Landahlauts” (Tierra de sorteo) se transformó en AL-ANDALUS, con ello queda aclarada también la incorporación del artículo árabe “Al”. En: Barrucand Marianne, Ob. Cit., Página 11 -13
[8] Barrucand Marianne, Ob. Cit., Página 11
[9] Hattstein, Markus, Ob. Cit., Página 209
[10] Chueca, Fernando, Historia de la arquitectura occidental, Editorial Dossat, Madrid 1979. Página 293
[11] Grabar, Oleg, Ob. Cit., Página 111
[12] Ibidem, Página 112
[13] Ibidem, Página 115
[14] Ibidem, Página 116
[15] Ibidem, Página 122-150
[16] Ibidem, Página 124
[17] Ibidem, Página 128
[18] Ibidem, 137
[19] Ibidem, Página 139
[20] Ibidem, Página 143
[21] Ibidem, Página 146
[22] Ibidem, Página 147-148
[23] Ibidem, Página 149
[24] Hattstein, Markus, Ob. Cit., Página 218
[25] Camps, Emilio, Módulo, Proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Editorial Instituto Diego Velásquez, Madrid 1953.
[26] Barrucand Marianne, Ob.Cit., Página 40
[27] Ibidem, Página 39
[28] Idem
[29] Hattstein, Markus, Ob. Cit., Página 22
[30] Grabar, Oleg, Ob. Cit., Página 122
[31] Hattstein, Markus, Ob. Cit., Página 222

[32] Barrucand Marianne, Ob.Cit., Página 44
[33] Ibidem, Página 45
[34] Ibidem, Página 70

[35] Chueca, Fernaando, Ob. Cit., Página 311
[36] Idem
[37] Camps, Emilio, Ob. Cit., Página 19
[38] Ibidem, Página 21
[39] Ibidem, Página 62
[40] Iibidem, Página 63
[41] Ibidem, Página 23
[42] Ibidem, Página 24
[43] Ibidem, Página 24
[44] Grabar, Oleg, Ob. Cit., Página 142
[45] Chueca, Fernando, Ob. Cit., Página 28
[46] Camps, Emilio, Ob. Cit. Página 28
[47] Camps, Emilio, Ob. Cit. Página 39; Chueca, Fernando, Ob. Cit., Página 307.
[48] Camps, Emilio, Ob. Cit. Página 40
[49] Ibidem, Página 47
[50] Ibidem, Página 51
[51] Ibidem, Página 149

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FRANCISC FUKUYAMA



Versión 030507

¿El Fin de la Historia?
Notas sobre el espejismo de Fukuyama

Por Luis R. Oro Tapia [1]
A Héctor Herrera Cajas (1930-1997)
A b s t r a c t
En este artículo se lleva a cabo una crítica a la tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia. El ensayo comienza con una comparación entre la visión de la historia de Hegel y la de Fukuyama y, su autor, estima que no existen mayores compatibilidades entre ambas, sino que, por el contrario, divergencias de fondo. El articulista, después procede a confrontar las ideas de Fukuyama con la realidad factual y, según él, tampoco existiría una mayor concordancia entre ésta y aquéllas. El ensayista, finalmente, insinúa que el intelectual norteamericano incurre en un espejismo cuya principal característica es –paradójicamente- su falta de sentido histórico.

La caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, sorprendió a la opinión pública mundial, desconcertó a los políticos y dejó estupefactos a los intelectuales. Fue un evento que nadie previó –ni siquiera los futurólogos y, menos aún, los politicals sciences-, excepto Francis Fukuyama. En efecto, Fukuyama un año antes había vaticinado, en un artículo titulado ¿El fin de la historia?[2], el ineluctable triunfo del liberalismo sobre el bolchevismo y, en general, del modo de vida de las sociedades euroatlánticas respecto de las no occidentales.
Fukuyama se inspiró en la filosofía de la historia de Georg Wilhelm Friedrich Hegel para realizar su pronóstico. La interpretación que Fukuyama realizó de los acontecimientos de la segunda mitad de la década de 1980 aparecía “avalada” por la autoridad intelectual del filósofo berlinés. Pero el éxito del artículo no se explica sólo por la filiación intelectual de su autor, sino que también porque en su momento brindó una explicación -bastante satisfactoria- de un proceso que a todos cogió por sorpresa. Más aún, acontecimientos posteriores a la caída del Muro, como la desintegración de la Unión Soviética y la disolución del Pacto de Varsovia, parecían corroborar a cabalidad la tesis de Fukuyama.
No obstante los aciertos del artículo en cuestión, sus planteamientos deben ser revisados. Por eso, es pertinente comparar las ideas del profesor de Harvard con las del filósofo berlinés. Ello, con el propósito de determinar hasta qué punto el planteamiento del primero se ajusta al del segundo.
Para cumplir con tal meta, mi análisis seguirá el siguiente itinerario. En primer lugar, esbozaré a grandes rasgos, en lo que el asunto en cuestión concierne, la concepción hegeliana de la historia. En seguida, expondré los principales aspectos del planteamiento de Fukuyama. Finalmente, trataré de determinar si existe compatibilidad entre las ideas de Fukuyama y las de Hegel.

La visión de la historia en Hegel

Para Hegel la historia está signada por el devenir. En ella nada es eterno; todo es fugaz. Sus protagonistas y actores son las agrupaciones humanas, las entidades colectivas. Ellas son portadoras de un espíritu que está en incesante movimiento. Éste despliega de manera progresiva su racionalidad. Y en cuanto más se desarrolla más se incrementa la conciencia que tiene de sí mismo. El espíritu es libre en la medida que se auto-posee plenamente, es decir, en la medida que se torna más consciente de sí mismo.
El espíritu es inquieto. Ni siquiera en su momento de mayor plenitud cesa su movimiento. Por eso, cuando logra su madurez, al igual que una fruta que está en su sazón, se encamina hacia su ocaso hasta que finalmente se marchita y fenece. Pero al final del camino, en los últimos días del otoño, deviene en una nueva forma y adquiere así una nueva identidad. Es el comienzo de una nueva era. Ella también tendrá su momento de esplendor y posteriormente también desfallecerá. Pero desde las cenizas el espíritu volverá a resurgir azuzado por las pasiones[3] y nuevamente se transformará en algo objetivo y configurará nuevas macroformas colectivas. Por eso, cuando declina el espíritu, es decir, cuando se agota una forma de racionalidad, las pasiones comienzan a desbordarse hasta que logran erosionarlo y destruirlo, pero también –¡oh, paradoja!- comienzan a alentar el surgimiento de una nueva aventura de la razón, de una nueva creación del espíritu.
Una de las principales características de la lógica que rige a la historia universal es la omnipresencia de la variación. Esto es, del cambio, del devenir. Tal categoría –la de variación- da cuenta de la precariedad y volatilidad de las conquistas humanas. Tras ella subyace la certeza del carácter finito de las creaciones del espíritu. No obstante cuando él alcanza su plenitud, él y sus realizaciones parecen inmarcesibles. En momentos así, sus logros resoplan eternidad; sus creaciones exudan inmortalidad; sus éxitos parecen insuperables. Pero ello es sólo un espejismo de la razón triunfante. Lo real, lo sempiterno, es otra cosa: la fugacidad, el cambio, la metamorfosis.
¿Qué entiende Hegel por variación? Hegel, en su obra Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, configura de manera nítida la categoría de variación. En ella sostiene que “la más rica figura, la vida más bella encuentra su ocaso en la historia. En la historia caminamos ante las ruinas de lo egregio. La historia nos arranca de lo más noble y más hermoso […] Las pasiones lo han hecho sucumbir. Es perecedero. Todo parece pasar y nada permanecer. Todo viajero ha sentido esta melancolía. ¿Quién no ha estado entre las ruinas de Cartago, Palmira, Persépolis o Roma, sin entregarse a consideraciones sobre la caducidad de los imperios y de los hombres, al duelo por una vida pasada, fuerte y rica?”[4].
Los individuos realizan sus fines particulares en el mundo histórico que el espíritu ha configurado[5], es decir, en el orden político que él ha instituido. Pero las pasiones personales instigan la consecución de los fines individuales y éstos no siempre son compatibles con las metas colectivas, sobre todo en las épocas en que el espíritu del pueblo[6] comienza a declinar[7]. En efecto, en la etapa formativa y ascendente de un pueblo las pasiones propulsan al espíritu, pero una vez que éste alcanza su madurez ellas tratan de barrenar su hegemonía.
Pero el derrumbe de los Estados, el colapso de los imperios y la muerte de las civilizaciones no implica en modo alguno el fin de la historia. La vida y la historia continúan. El espíritu después del ocaso resucita, vuelve a rejuvenecer, adquiere nuevos bríos, cuaja en nuevas formas[8] y afronta y resuelve nuevos problemas. En efecto, él se despliega una vez más, alcanza el umbral de su nuevo horizonte, y otra vez se hace consciente de sí mismo y se torna libre.
Por cierto, el espíritu experimenta una incesante metamorfosis, en cuanto cuaja en una forma la colma de plenitud, pero una vez que ha alcanzado la madurez, su propia dinámica trasciende la forma y la destruye. Al respecto Hegel sostiene que “en la historia vemos al espíritu propagarse en inagotable multitud de aspectos, y gozarse y satisfacerse en ellos. Pero su trabajo tiene siempre el mismo resultado: aumentar de nuevo su actividad y consumirse de nuevo. Cada una de las creaciones, en que se ha satisfecho, se le presenta como una nueva materia que exige nueva elaboración. La forma que ésta ha recibido se convierte en material que el trabajo del espíritu eleva a una nueva forma”[9].
Las categorías de variación y rejuvenecimiento dan cuenta de las incesantes mutaciones que se producen en el decurso de la historia universal. No obstante, y a pesar de ellas, la naturaleza humana permanece incólume. ¿Qué permanece inmutable en ella? La tensión existente entre las pasiones y la razón; entre el alma y el espíritu; entre lo dionisiaco y apolíneo. Tales polaridades son las que alimentan el antagonismo y suscitan la incesante transformación del mundo histórico. Por cierto, la naturaleza humana -según Hegel- permanece invariable, en cuanto sigue siendo “la misma y única esencia [a pesar de] las más diversas modificaciones”[10].
Pero si la naturaleza humana –concebida de manera hegeleana- permanece invariable, ¿será posible que ella alguna vez logre construir un orden perfecto y armónico, es decir, sin contradicciones ni antagonismos? De acuerdo a lo expuesto, la respuesta a esta pregunta sería negativa. Ahora bien, si tuviese una respuesta positiva no sólo sería factible el fin de la historia, sino que además el fin del hombre en cuanto tal, es decir, como mixtura de pasión y razón. Tal mixtura es la que otorga identidad al hombre, a pesar de la espectacularidad de los cambios[11], y si ella se transmutase en algo radicalmente diferente, esa nueva entidad ya no podría ser calificada de humana.

Revisión crítica del planteamiento de Fukuyama

En este apartado centraré mí análisis en dos aspectos del planteamiento de Fukuyama. Intentaré, por una parte, detectar las flaquezas de su discurso desde una óptica exclusivamente intelectual y, por otra, trataré de confrontar su diagnóstico con la experiencia histórica para determinar si existe concordancia entre sus ideas y la realidad factual. Al proceder de esta manera no creo que desvirtúe el planteamiento de Fukuyama, porque de acuerdo a su línea de razonamiento ambas dimensiones están entrelazadas.
El fin de la historia para Fukuyama supone la finalización de los conflictos ideológicos. Fukuyama entiende la historia como un drama que tiene por protagonistas a las ideas; y, en tal sentido, ella sería la expresión de las pugnas ideológicas. Entendidas así las cosas, es factible conjeturar, que la historia alcanzaría su máxima intensidad en los siglos correspondientes a la modernidad; llegando al punto más alto en el período que va de 1917 hasta 1989 (años de paroxismo ideológico), vale decir, desde el comienzo de la Revolución Bolchevique hasta la caída del Muro de Berlín.
Lo que interesa aquí es consignar que para Fukuyama la historia supone enfrentamientos no sólo de las ideologías, sino que también de las ideas. Entonces, el fin de la historia implica el fin de las pugnas, sean éstas de índole ideológica, en sentido estricto, o no. Por consiguiente, en el mundo poshistórico, afirma Fukuyama, “no hay lucha en torno a grandes asuntos y, en consecuencia, no se precisa ni de generales ni estadistas”[12]. En suma, el mundo poshistórico en su madurez es un mundo sin conflictos.
Respecto a la tesis del fin del antagonismo, los errores en que incurre Fukuyama, en mi opinión, son cuatro. Primero, parte del supuesto que el conflicto solamente es suscitado por una disparidad de criterios en torno a los fines; no obstante, el conflicto también puede surgir como una disputa respecto a los medios para alcanzar un fin. Segundo, los antagonismos no sólo son suscitados por motivaciones ideológicas sino que también por intereses de variada índole y, en general, por las pasiones y por una variedad de móviles extra racionales. Tercero, las razones por las cuales los hombres entran en pugna son cambiantes en el tiempo; dicho de otro modo: no sabemos qué entidades pueden suscitar confrontaciones en el futuro. Cuarto, en el supuesto que exista un dispositivo de reglas para encausar los antagonismos es probable que el conflicto surja en torno a la interpretación de dichas reglas.
Por otra parte, en lo que concierne a la tesis del Estado Homogéneo Universal, es pertinente consignar que es una noción que permanece indefinida en el planteamiento de Fukuyama. Sin embargo, es posible presumir que dicha noción supone un tipo de asociación política supranacional propia del mundo poshistórico, es decir, de un mundo en el que no existen conflictos o por lo menos donde están ausentes los antagonismos de envergadura.
Este punto es discutible, como ya lo hice notar. No obstante, podemos obviar la objeción suponiendo (aun contra la evidencia empírica) que la naturaleza humana en todas sus manifestaciones es intrínsecamente pacífica y altruista. Si fuera así, se podría aceptar la tesis del fin de la historia sin mayores problemas. Incluso es posible imaginar que los hombres se pueden agrupar en instituciones que tienen una configuración legal similar y que además ellas se sustentan en una misma fuente de legitimidad. Entonces, ¿cuál es la objeción? El punto discutible es que dicho Estado sea universal.
Recordemos que el Estado es un tipo de asociación política que se constituye, por una parte, para proteger a la población que está al interior de sus propias fronteras con el propósito de sofocar las relaciones intempestivas entre los individuos y, por otra, para proteger a la población de las agresiones de aquellos individuos o asociaciones que están más allá de sus fronteras. Las asociaciones (incluido el Estado como la asociación política suprema) se articulan en torno a intereses. Las finalidades que incitan a los individuos a agruparse en unidades políticas son, básicamente, tres: en primer lugar, se aglutinan para conservar su propia vida frente a la agresión de otros; en seguida, para preservar su propiedad de la rapiña de terceros; y, finalmente, para velar por la peculiar concepción que la asociación tiene de su propia seguridad, como asimismo de lo bueno y deseable.
Mas los intereses que cohesionan a los individuos son variables, porque no todos los hombres valoran de igual manera la realidad, por ende, no todos se aglutinan y orientan su acción en función de las mismas valoraciones. Suponer lo contrario sería utópico. Por cierto, uno de los rasgos del pensamiento utópico -consigna Isaiah Berlin- es que éste “presupone que los seres humanos como tales buscan las mismas metas esenciales, idénticas para todos, en todo momento y en todas partes”[13]. De manera, pues, que resulta utópico suponer que todos rigen su conducta atendiendo a los mismos intereses.
Por consiguiente, no es plausible suponer que todos los individuos se van aglutinar de manera espontánea en una misma entidad, en circunstancias que ellos tienen diferentes intereses y, por añadidura, desiguales motivaciones. En consecuencia, la configuración de un Estado Homogéneo Universal no resulta del todo factible, no porque sea técnicamente imposible, sino por el antagonismo de intereses y por la heterogeneidad de valoraciones. Ambos constituyen un obstáculo difícilmente esquivable.
Las anteriores consideraciones no tienden a erosionar el discurso de la globalización. La globalización es un factum. Pero el hecho de que el mundo actualmente sea una totalidad interconectada no implica en modo alguno que funcione como una unidad.
Como ya lo hizo notar con cierto matiz de ironía Carl Schmitt en 1932, la única razón para que la humanidad constituya un Estado planetario es la presencia de una amenaza que provenga de más allá de la biosfera, por tanto, se requiere la existencia de un enemigo que sea común a todo el género humano[14]. La ironía de Schmitt apunta a poner de relieve un hecho básico: que las asociaciones políticas se constituyen en función de intereses comunes. Así por ejemplo, las alianzas políticas tanto entre individuos como entre los Estados se constituyen, como observó certeramente Maquiavelo, “o para defenderse o por miedo a ser atacados o para sacar algún beneficio”[15]. Luego, en el corazón de la política está el interés; el interés que lleva a asociarse, pero que al mismo tiempo suscita conflictos entre los aliados. La amistad política, como observó Aristóteles hace veinticinco siglos, es una amistad quejumbrosa[16].
En suma, Fukuyama se solaza con la idea de un mundo sin conflictos y de una humanidad que será capaz de organizarse en un Estado Homogéneo Universal. Por cierto, Fukuyama tiene la expectativa de que Occidente, y con él todo el planeta, llegará a una etapa (más temprano que tarde) en el que no habrán grandes conflictos y, por lo tanto, un mundo donde ya no existirán crisis que tensen el sistema. En definitiva, según Fukuyama, el modo de vida occidental se extenderá por todo el globo y junto a él la paz y las comodidades del Estado Homogéneo Universal.
Fukuyama, sin embargo, parece no conocer, o por lo menos no poner reparo, en una peculiaridad distintiva de Occidente, a saber: la idea de crisis. Occidente siempre está tensado por algún tipo de conflicto. En Occidente no hay órdenes sociales, políticos, económicos, o de otra índole, dados de una vez para siempre, porque él está en incesante mutación. Tal peculiaridad la identifica con nitidez Karl Jaspers cuando afirma que “Occidente no es estable en ningún sentido; en ello radica su permanente inquietud, su constante insatisfacción, su incapacidad de contentarse con algo perfecto y acabado”[17]. En consecuencia, una de las características distintivas de Occidente es que éste vive en crisis. La idea de crisis, como asimismo la capacidad de transmutación, es consustancial a Occidente.
En efecto, en Occidente no hay soluciones incuestionables que tengan una validez intemporal, absoluta, definitiva. No obstante, en momentos excepcionales de su devenir histórico ha tenido la ilusión de eternidad; de haber alcanzado el orden definitivo y perfecto; son momentos fugaces, “de plenitud, aparentemente armoniosa y definitiva y, por lo mismo, ingeniosamente seductores”[18], afirmaba el historiador Héctor Herrera Cajas, en 1983, cinco años antes que Fukuyama enunciara su controvertida tesis del fin de la historia.
En este contexto, la tesis de Fukuyama es un espejismo más, entre otros. Ilusiones similares también se han tenido en el pasado. Son los fugaces Siglos de Oro, en los cuales, según José Ortega y Gasset, el hombre “tiene un mínimo de problemas sin resolver”[19]. En ellos la vida exhibe su dimensión esplendorosa y luce un rostro sonriente, lozano, primaveral, pero fugaz. En definitiva, son los momentos estelares de una civilización; momentos como el Siglo de Oro de Pericles o el siglo XIII de nuestra era. Son coyunturas, asevera el profesor Herrera, “en que parece que se vive un estado de armonía, en que todo ha sido resuelto”[20]; sin embargo, “allí ya están incorporados los fermentos de la crisis a esa situación histórica”[21] y que eclosionarán en las décadas siguientes.
En suma, la tesis de Fukuyama que sostiene la superación definitiva de los antagonismos y el surgimiento de un Estado Homogéneo Universal, es difícilmente admisible por las razones anteriormente expuestas.

Algunas consideraciones finales a modo de conclusión

Estimo que los planteamientos de Fukuyama, por los menos en dos aspectos, no se ajustan a cabalidad al pensamiento de Hegel. Uno de ellos concierne al triunfo del liberalismo y el otro al fin de la historia.
Respecto al primero, cabe preguntarse si la concepción del liberalismo que tenía Hegel es la misma que tiene Fukuyama. Dicho de otro modo, ¿utilizan, ambos autores, la misma palabra con idéntico significado? Personalmente creo que el liberalismo al que se refiere Hegel es diferente del de Fukuyama, por los menos en dos aspectos. Por una parte, la concepción del individuo que tiene Hegel no es atomista, en el sentido de individualista, puesto que para Hegel el individuo es siempre un sujeto colectivo, una agrupación, un pueblo. En cambio, para Fukuyama el individuo es siempre una persona, esto es, un sujeto singular. Por otra parte, la concepción de la libertad que tiene Hegel es, por decirlo de alguna manera, “orgánica”, en cuanto el individuo es libre en la medida en que participa conscientemente del espíritu del pueblo y se realiza al interior del Estado. Fukuyama, en cambio, concibe la libertad en términos negativos, es decir, como libertad frente al Estado.
Respecto al segundo aspecto, cabe señalar que Hegel concibe un final de la historia, pero en términos religiosos, es decir, como consumación de los fines y designios de la Divina Providencia[22]. Fukuyama, en cambio, concibe el final de la historia en términos estrictamente seculares.
Quizás la visión de Fukuyama del fin de la historia se asemeja más al ideal de la paz perpetua de Kant[23], con su confederación de repúblicas que constituyen un gobierno mundial, que a la tesis del fin de la historia que concibe Hegel.
E-Mail: luis_oro29@hotmail.com
Santiago, 03 de mayo de 2007.
NOTAS
[1] Luis R. Oro Tapia. Licenciado en historia, magíster en ciencia política y candidato a doctor en filosofía. Es autor de los libros “¿Qué es la política?” (RIL Editores, Santiago, 2003) y “El poder: adicción y dependencia” (Brickle Ediciones, Santiago, 2006). Actualmente cumple funciones docentes en el Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
[2] El artículo fue publicado originalmente en los Estados Unidos en la revista The National Interest en el número correspondiente al verano de 1988. En Chile fue traducido y publicado por la revista Estudios Públicos en el número 37, correspondiente al verano de 1990.
[3] ¿Qué son las pasiones para Hegel? Es la “actividad del hombre, impulsada por intereses particulares, por fines especiales, o, si se quiere, por propósitos egoístas”. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Editorial Alianza, Madrid, 1989, p. 83.
[4] Hegel, op. cit. p. 47.
[5] La personalidad de los individuos, a pesar de sus singularidades, es configurada por el espíritu del pueblo y, en tal sentido, es expresión de él. Por cierto, él la constituye y la sustenta. Más aún, ninguna personalidad puede trascender al espíritu que la modela. “Puede sí, distinguirse de otros individuos, pero no del espíritu del pueblo. Puede tener un ingenio más rico que muchos otros hombres, pero no puede superar al espíritu del pueblo. Los hombres de más talento son aquellos que conocen el espíritu del pueblo y saben dirigirse a él”. Hegel, op. cit. p. 66.
[6] ¿Qué es el espíritu del pueblo para Hegel? Es como “un individuo natural” y “como tal florece, madura, decae y muere”. Por eso, “cuando el espíritu del pueblo ha llevado a cabo toda su actividad […] vive el tránsito de la virilidad a la vejez”. Hegel, op.cit, p. 71.
[7] En el momento del declive, es decir, de “la ruina de los pueblos cada cual se propone sus propios fines, según sus pasiones”. Hegel, op. cit. p. 73.
[8] El espíritu del pueblo hay que concebirlo “como el desarrollo de un principio, que está encubierto en la forma de un oscuro impulso, que se expansiona y tiende a hacerse objetivo […] Pero esta realización es a la vez su decadencia y ésta [constituye la base para] la aparición de un nuevo estadio, de un nuevo espíritu. El espíritu de un pueblo se realiza sirviendo de tránsito al principio de otro pueblo. Y de este modo los principios de los pueblos se suceden, surgen y desaparecen”. Hegel, op. cit. p. 69.
[9] Hegel, op. cit. p. 48.
[10] Hegel, op. cit. p. 60.
[11] Por cierto, a pesar de todos los cambios que ocurren en el mundo histórico, la naturaleza humana, por ser tal, permanece invariable. Dicho metafóricamente, en palabras de Hegel, “en el rostro más desfigurado cabe aún rastrear lo humano”. Hegel, op. cit. p. 60.
[12] Francis Fukuyama, “¿El fin de la historia?”. En revista Estudios Públicos. Número 37, año 1990, p. 9.
[13] Isaiah Berlin, “La declinación de las ideas utópicas en occidente”. En revista Estudios Públicos. Número 53, año 1994, p. 212.
[14] Cf. Carl Schmitt, El concepto de lo político, Alianza Editorial, Madrid, 1991, p. 83.
[15] Nicolás Maquiavelo, “Informe sobre la situación de Alemania”. Texto incluido en la recopilación de escritos políticos de Maquiavelo realizada por Miguel Ángel Grenada, publicada con el título Antología. Ediciones Península, Barcelona, 1987, p. 202.
[16] Aristóteles, Ética Nicomaquea, 1162 b 5-20.
[17] Karl Jaspers, Origen y meta de la historia, Editorial Revista de Occidente, Madrid, 1965, pp. 94 y 95.
[18] Héctor Herrera Cajas, “El sentido de la crisis en occidente”. Ensayo incluido en el libro del profesor Herrera titulado, Dimensiones de la responsabilidad educacional, Editorial Universitaria, Santiago, 1988, p. 72.
[19] José Ortega y Gasset, Obras completas, Editorial Alianza, Madrid, 1983, tomo V, p. 81.
[20] Héctor Herrera Cajas, op. cit. p. 72.
[21] Ibidem.
[22] Cf. Hegel, op. cit. p. 701.
[23] Cf. Emmanuel Kant, Sobre la paz perpetua, Editorial Técnos, Madrid, 1995.
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