PORTADAS LIBROS JOSÉ FRANCISCO VERGARA



Portadas del libro que fue dedicado a la muerte de José Francisco Vergara, original 1890.
«Discursos y escritos políticos y parlamentario, precedidos de una introducción por don
Diego Barras Arana, Santiago de Chile, 1890″.



Severo Perpena, Artículos Políticos, 1887.

Archivum Nº 6, Revista del Archivo Histórico Patrimonial

En este número se hace un homenaje a JOSÉ FRANCISCO VERGARA

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JOSÉ FRANCISCO VERGARA (APROXIMACIÓN HISTORIOGRÁFICA Y ANÁLISIS DE LAS CARTAS ENVIADAS A SU HIJO SALVADOR 1846-1882)


José Francisco Vergara: Aproximación historiográfica y análisis de la correspondencia dirigida a su hijo Salvador (1876-1882)[1]
Ana Henríquez O.*

(Este artículo fue publicado en la Revista Archivum Nº 8. Revista del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, 2007)

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Resumen:
Este artículo tiene por objeto comenzar a dilucidar los ejes directrices del ideario político de José Francisco Vergara. Exponemos en primer lugar una aproximación historiográfica que nos revelará las diversas perspectivas del rol histórico de nuestro protagonista. Luego se determinarán las fuentes documentales que mayores luces podrían proporcionarnos respecto de sus ideales, aspiraciones e ideario político. Finalmente, como eje neurálgico de este artículo, pero a la vez sólo como punto de partida para conocer a José Francisco Vergara, presentamos un análisis pormenorizado de las cartas privadas enviadas a su hijo Salvador entre 1876 y 1882. Esto último permitirá generar una visión panorámica de las temáticas abordadas en las epístolas resguardadas por el Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar en el Fondo Vergara-Álvarez.

TEMARIO

1.- Aproximación historiográfica al rol histórico de José Francisco Vergara

Francisco Antonio Encina. 1951
Archivo Histórico Patrimonial. Investigaciones Revista Archivum
2.- Caracterización de las fuentes de información
2.1 Cartas privadas: 1876 – 1889[19]
2.2 Cartas políticas. Severo Perpena: 1886
Sobre la autoría de las cartas políticas de Severo Perpena
2.3 Discursos parlamentarios.[25]
Sobre ley de cementerios. 4 de junio de 1883.

Defensa del voto acumulativo. 29 de agosto de 1883:

Incompatibilidad parlamentaria. 4 de septiembre 1884:

Intervención electoral. 24 de agosto de 1885.

2.3 periódico “La libertad electoral”

2.4 Periódico “El Deber”

3.- Análisis de las cartas enviadas por José Francisco Vergara a su hijo Salvador.

Este último apartado se estructura a partir de la identificación de los ejes directrices o temáticas desarrolladas a lo largo de las 98 cartas que el Archivo Histórico resguarda en sus fondos documentales. En esencia, lo que se bosqueja en estas cartas son las aspiraciones, ideales y anhelos de José Francisco Vergara respecto de la formación integral de su hijo, la cual encauza a través de múltiples consejos, entre los cuales destacan aspectos de comportamiento en el ámbito familiar, económico, religioso y político.Bordeando los quince años, Salvador Vergara fue enviado por su padre a Francia con el objeto de enriquecer su acervo cultural y orientar su elección profesional. Durante los años en que se prolongó su estadía en el viejo continente, José Francisco procuró mantener el vínculo paternal en plena actividad, convirtiendo sus epístolas en el medio a partir del cual orientó, estimulo, reprochó y recriminó las conductas de su hijo. También en sus escritos, surcando océanos, viajaban los informes referidos a la contingencia local y nacional. Considerando la coyuntura política que atravesó Chile en los años en que José Francisco envía a su hijo a Francia, estas epístolas se transforman en una fuente de información muy interesante, pues, si bien el relato de los acontecimientos político-militares de los años 1876 – 1882 comienza siendo un buen testimonio de época producido por un civil no involucrado de modo directo con los acontecimientos relatados, esta situación comienza a cambiar a mediados de 1879, puesto que las cartas expedidas por la pluma de J. F. Vergara dejan de ser el testimonio de un viñamarino, para pasar a transformarse en las opiniones y análisis de un hombre directamente involucrado en la Guerra del Pacífico. En efecto, entre los diversos cargos que le correspondió ocupar durante la contienda destaca, el de Ministro de Guerra, que tanta reticencia causó en los círculos militares y que tanto orgullo causaba en su hijo.
A continuación, señalaremos los ejes temáticos en torno a los cuales podemos estructurar las cartas enviadas por José Francisco a su hijo Salvador.
Con el objeto de no convertir este artículo en un trabajo más extenso de lo que ya ha resultado, solo señalaremos el eje temático, identificando sus principales características y ejemplificando con una breve cita de las palabras de Vergara. No obstante, el lector debe ser consciente que la identificación de cada eje responde a su constante reiteración a lo largo de todas las epístolas.

1. Estrictos consejos y constantes muestras de afecto

2. Consejos de carácter religioso
3. Apreciaciones acerca de la guerra y consejos para ser un buen servidor de la patria.
4. Consideraciones sobre la Guerra del Pacífico
Palabras finales
Bibliografía
1. Barros Arana, Diego, Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria su muerte y apoteosis, Imprenta de la Alianza Liberal, Valparaíso 1919.
2. Barros, Arana, Diego, Historia General de Chile, Santiago, 1884. 1902. Volumen XVI.
3. Encina, Francisco Antonio, Historia de Chile, Ed. Nascimento, Santiago de Chile, 1951. Tomos XVI, XVII Y XVIII
4. Errázuriz, Isidoro,”Hombres y cosas durante la guerra:”serie de artículos editoriales de «La Patria», escritos con motivo de la publicación de la Memoria de la guerra de 1881, Imprenta de la Patria, Valparaíso 1882.
5. Góngora, Mario, Ensayo Histórico sobre la noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX, Editorial Universitaria, Santiago de Chile 2003.
6. Notas históricas y geográficas N° 5 y 6, Universidad de Playa Ancha, 1994-1995.
7. Revista Archivum del Archivo Histórico Patrimonial, N° 6, Viña del Mar, año 2004.
8. Revista Chilena de la Historia y Geografía, N° 120
9. Silva, Castro, Raúl, Prensa y periodismo en Chile 1812-1956, Ed. Universidad de Chile, Santiago 1958.

NOTAS
[1] El presente artículo forma parte de una extensa investigación referida al ideario político de José Francisco Vergara, la cual aspira a convertirse en la tesis del programa de Magíster en Historia cursado por la autora en el Instituto de Historia de la PUCV.
* Investigadora del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar; Profesora de Historia, Geografía y Ciencias Sociales; Licenciada en Educación y Magíster © en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
[2] BARROS ARANA, Diego, Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria su muerte y apoteosis, Imprenta de la Alianza Liberal, Valparaíso 1919, p. XLII
[3] Esta opinión surgió entre los círculos de generales del ejército y encontró eco en los periódicos, excepto en El Mercurio, La Patria y El Coquimbo. En su “Diario de la Guerra”, José Francisco Vergara señaló: “llegué a mi país y a mi hogar en diciembre de 1879, dando por fracasadas mis concepciones sobre el patriotismo y el sentido moral de los hombres y por terminada para siempre mi vida pública, iniciada tan desastrosamente para mi alma. La prensa no fue benigna conmigo. Salvo El Mercurio, La Patria y El Coquimbo, todos los otros diarios me dedicaron duros denuestos, cuando no ruines calumnias. Herido, pero aguantando como el espartano para no revelar el dolor”. Este documento fue publicado en 1881 bajo el nombre “Memoria de la Guerra” y expuesta primeramente ante el Congreso Nacional. Ver: Errázuriz, Isidoro, Hombres y cosas durante la guerra: serie de artículos editoriales de «La Patria», escritos con motivo de la publicación de la Memoria de la guerra de 1881, Imprenta de la Patria, Valparaíso 1882.
[4] BARROS ARANA, Diego, Op. Cit., p. VII, VIII y IX
[5] Ibidem, p. XV
[6] Ibidem, p. XXXII
[7] Ibidem, p. XLI y XLII
[8] Ibidem, p. XLIII y XLIV. En el segundo apartado del presente artículo nos extenderemos en la explicación de la relevancia histórica de las carlas de Severo Perpena, pseudónimo utilizado por J. F. Vergara.
[9] Ibidem, p. XLVI
[10] Ibidem, p. L
[11] Los documentos referidos de Teodoro Lowey fueron donados por su nieto, del mismo nombre, a la biblioteca del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar y actualmente forman el “Fondo Teodoro Lowey”.
[12] ENCINA, Francisco Antonio, Historia de Chile, Editorial Nascimento, Santiago de Chile, 1951, T. XVI, XVII Y XVIII.
[13] Ibidem, Tomo XVII, p. 252
[14] Ibidem, Tomo XVII, p. 62
[15] Ibidem, Tomo XVII, p. 79
[16] Ibidem, Tomo XVII, p. 254
[17] Ibidem, Tomo XVIII, p. 162
[18] Ver: Revista Archivum. Archivo Histórico Patrimonial, N° 6, Viña del Mar, año 2004.
[19] Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, Fondo Familia Vergara- Alvarez, Seccion cartas.
[20] GÓNGORA, Mario, Ensayo Histórico sobre la noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX, Editorial Universitaria, Santiago de Chile 2003, p. 87.
[21] Ibidem, p. 88
[22] Una amplia explicación respecto de la autoría de las cartas de Severo Perpena la entrega Eduardo de la Barra y otros, en: Revista Chilena de la Historia y Geografía, N° 120, p. 185 – 222.[23] En: ARELLANO, Víctor, Don José Francisco Vergara, Imprenta de la Alianza Liberal, Valparaíso, 1919, pp. 106 – 110.
[24] SILVA CASTRO, Raúl, Prensa y periodismo en Chile 1812-1956, Ediciones Universidad de Chile, Santiago 1958, pp. 307, 308 y 309
[25] El compendio de los discursos parlamentarios de José Francisco Vergara en: BARROS ARANA, Diego, Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria su muerte y apoteosis, Imprenta de la Alianza Liberal, Valparaíso, 1919.

[26] BARROS, ARANA, Diego, Op. Cit., pp. 3 – 33.
[27] Ibidem, p. 37
[28] Ibidem, p. 65
[29] Ibidem, pp. 142 – 166
[30] Ibidem, p. 216
[31] Ibidem, pp. 222 – 230
[32] Ibidem, p. 234 – 235
[33] Ibidem, p. 235
[34] SILVA, CASTRO, Raúl, Prensa y periodismo en Chile 1812-1956, Editorial Universidad de Chile, Santiago 1958, p. 307
[35] Ibidem, p. 308
[36] SILVA, CASTRO, Raúl, Prensa y periodismo en Chile 1812-1956, Editorial Universidad de Chile, Santiago, 1958, p. 277
[37] CORTES, Lia – FUENTES, Jordi, Diccionario político de Chile, Editorial Orbe, Buenos Aires, 1967, p. 141
[38] BARROS ARANA, Diego, Op. Cit., p. XV
[39] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, París, 30 de octubre de 1877.
[40] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 30 de diciembre de 1879.
[41] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 31 de marzo de 1877
[42] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 14 de abril de 1877
[43] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 30 de octubre de 1877
[44] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 08 de octubre de 1878
[45] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 18 de junio de 1878
[46] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 25 de agosto de 1880
[47] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 15 de abril de 1878
[48] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 4 de diciembre de 1878
[49] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 08 de octubre de 1878
[50] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 25 de julio de 1878
[51] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 5 de noviembre de 1878
[52] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 27 de enero de 1879
[53] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 30 de enero de 1877
[54] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 26 de julio de 1878
[55] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, París, 12 de noviembre de 1877 (Salvador está en Ginebra)
[56] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 24 de febrero de 1879.
[57] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 24 de febrero de 1879
[58] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 21 de abril de 1879
[59] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Valparaíso, 13 de marzo de 1879
[60] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Valparaíso, 17 de mayo de 1879
[61] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Antofagasta, 30 de mayo de 1879
[62] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Antofagasta, 30 de mayo de 1879
[63] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Antofagasta, 27 de agosto de 1879
[64] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Campamento del puerto de Sama, 15 de mayo de 1880
[65] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Antofagasta, 2 de octubre de 1879
[66] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Lima, 1 de febrero de 1881
[67] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 25 de julio de 1880
[68] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 25 de julio de 1880
[69] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Antofagasta, 28 de agosto de 1879
[70] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Pisco, 23 de noviembre de 1880
[71] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Valparaíso, 27 de septiembre de 1881
[72] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 25 de agosto de 1880
[73] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Viña del Mar, 9 de agosto de 1879.
[74] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Santiago, 31 de agosto de 1881
[75] Carta de J.F. Vergara a su hijo Salvador, Lima, 1 de febrero de 1881
[76] Este hecho le fue enrostrado por Manuel Balmaceda a J. F. Vergara el 28 de agosto de 1885, acusándolo de ese modo de haber sido parte de la intervención electoral, tan bullada y tan recriminada por José Francisco. Ante tales recriminaciones Vergara profirió las siguientes palabras: “el señor ministro, llamando en su auxilio, para que le sirva de disculpa, la participación que en los trabajos electorales han tomado los ministros de otras administraciones, han aludido a la parte que me cupo en la elección de 1881… nunca se me había ocurrido pensar que hubiera podido llegar un día en que un ministro del despacho, del actual presidente de la república, que habla en su nombre, viniera aquí a enrostrarme la activa parte que había tomado en su elección. ¡extraño sarcasmo del destino! ¡pero severo y justo castigo, que ojala quedara grabado en caracteres indelebles en las paredes de la Moneda para perpetua lección de los ministros futuros!”. BARROS ARANA, Op. Cit., p. 234.

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JOSÉ FRANCISCO VERGARA (ARTÍCULOS PUBLICADOS EN REVISTA TELL)


1. ARTÍCULO, Sábado, 03 de Junio de 2006

JOSÉ FRANCISCO VERGARA: APROXIMACIÓN A UNA
EMBLEMÁTICA PERSONALIDAD DE VIÑA DEL MAR

Texto: Ana Henríquez Orrego, Historiadora Archivo Histórico Patrimonial

Digitalización: Javiera Vargas Mejías, Diseñadora Archivo Histórico Patrimonial


Imagen 1: Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria, su muerte y apoteosis / Diego Barros Arana. Valparaíso: Impr. de la Alianza Liberal, 1919. 118 p.

Imagen 2: Monumento a don José Francisco Vergara, Plaza Vergara, diciembre 2005.

El nombre de José Francisco Vergara empapa la ciudad de Viña del Mar, y sin embargo, le conocemos poco. Esa ha sido la reciente reflexión de quienes han intentado acercarse al estudio de su emblemática personalidad[1].

Instalado en Viña del Mar, producto de los avatares de su profesión (1853), queda anclado para siempre en estas tierras, al encontrar en ellas a la mujer que, en agosto de 1859, habría de convertirse en su esposa, doña Mercedes Álvarez, heredera de la hacienda que más tarde adquiriría el título de ciudad. Esto último, producto de la iniciativa del Señor Vergara. En efecto, “el joven ingeniero agrimensor que había llegado a trabajar en la construcción del ferrocarril que uniría Santiago con Valparaíso terminó construyendo una gran ciudad”[2].

Imposible tarea, la de comunicar en estas breves reflexiones la magnitud de su relevancia histórica. No obstante, sirvan ellas de bosquejo e invitación para aproximarnos a su conocimiento.

Un monumento erigido el año 1996 en el corazón de nuestra ciudad, en la plaza, que también lleva su nombre, nos muestra a un hombre de paso firme y decidido, portando un pergamino que simboliza su proyecto para la formación de la Población de Viña del Mar. Tal petitorio fue realizado ante el Intendente de Valparaíso en diciembre de 1874, siendo aprobado en el transcurso del mismo mes. La persona encarnada en este monumento, parece reflejar la fuerza de un visionario, cuya mirada se pierde en el horizonte, ¿quién fue este hombre?, ¿cuál fue su pensamiento, sus principales ideas, sus objetivos, su desempeño en el desenvolvimiento del acontecer nacional?.No pretendemos responder aquí estas interrogantes , sirvan más bien de desafío, pero ante ello, no esperamos que nuestros lectores se lancen a las mareas turbulentas de la historia, donde todo y nada existe, sino que hacemos una invitación a encontrarse de forma directa con los escritos del Señor Vergara, especialmente con sus cartas privadas y discursos políticos[3].

En las primeras, descubriremos al padre afectivo que aconseja incansablemente a sus hijos, respecto de las cosas más cotidianas y sublimes de la vida, pero en estas mismas, también se revela al hombre público, al diputado, al senador, al ministro de guerra, que comenta con su familia sus quehaceres políticos, sus propuestas, sus angustias, sus estrategias militares, etc.Con el objeto de ilustrar lo anterior, exponemos el extracto de una de las cartas de don José Francisco a su hijo Salvador. El documento en cuestión, se enmarca en el contexto de la Guerra del Pacífico, conflicto en el que J. Vergara desempeñó los cargos de asesor en comandos (junio de 1879) y Ministro de Guerra (junio 1880).“¡Que tal, amado hijo mío, escribiéndote desde un campamento después de haberte exhortado tanto a desechar i combatir tus gustos marciales!. ¡Cuándo habrías creído, leyendo mis cartas, que pocos meses mas tarde habría de verse tu padre ocupado todo el día de cosas de la guerra… La víspera de ese día, es decir el 22 de mayo, se había recibido aquí la noticia confusa de un combate tenido en Iquique entre la Esmeralda i la Covadonga con el Huáscar y la Independencia, pero con poquísimos detalles… No me cansaré de repetirte de que trabajes con empeño por instruirte; por ser un miembro útil de la sociedad… Prat fue un joven estudioso que a pesar de su profesión de marino estudió leyes i se recibió de abogado, i ya vez por el fin que supo tener el temple que dio a su alma”. (30 mayo 1879)

NOTAS

[1] Ver: Archivum Nº 6. Revista del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, 2004

[2] Silva, Roberto, José Francisco Vergara, gran conductor y estratega civil de la Guerra del Pacífico. En: Archivum Nº 6.
[3] En: Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, Fondo Vergara.



2. ARTÍCULO 2, Lunes, 07 de Mayo de 2007

PRESENTACIÓN DEL EPISTOLARIO DE JOSÉ FRANCISCO VERGARA:

Apreciaciones sobre la Guerra del Pacífico

Texto:

Ana Henríquez Orrego (Investigadora Archivo Histórico Patrimonial).
Digitalización de imágenes: Javiera Vargas Mejías (Diseñadora Archivo Histórico Patrimonial)

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Imagen 1: Muestra del epistolario de J.F. Vergara. Destacan los anagramas con las iniciales de su nombre.

Imagen 2: Salvador Vergara Álvarez, hijo que recibe correspondencia de J.F.V.

El Archivo Histórico de nuestra ciudad conserva, entre sus fondos documentales, una valiosa muestra del epistolario de José Francisco Vergara, a quien recordamos y reconocemos como padre ejemplar, agrimensor, fundador de Viña del Mar, líder radical, diputado, senador, ministro de guerra, candidato a la presidencia, etc.

La mayor parte de estos escritos, tiene por destinatario a su hijo Salvador Vergara, quien, entre 1876 y 1882, se encuentra en París realizando diversos estudios particulares y universitarios.
Cuando bordeaba los quince años, Salvador Vergara fue enviado por su padre a Francia, con el objeto de enriquecer su acervo cultural y orientar su elección profesional. Durante el tiempo en que se prolongó su estadía en el viejo continente, José Francisco procuró mantener el vínculo paternal en plena actividad, convirtiendo sus epístolas en el medio a través del cual orientó, estimuló, reprochó y recriminó las conductas de su hijo. También en sus escritos, surcando océanos, viajaban los informes referidos a la contingencia local y nacional. Considerando la coyuntura política que atravesó Chile en los años en que José Francisco envía a su hijo a Francia, estas epístolas se transforman en una fuente de información muy interesante, pues, si bien el relato de los acontecimientos político-militares de los años 1876–1882 comienza siendo un buen testimonio de época producido por un civil no involucrado de modo directo con los acontecimientos relatados, esta situación comienza a cambiar a mediados de 1879, puesto que las cartas expedidas por la pluma de J. F. Vergara dejan de ser el testimonio de un viñamarino, para pasar a transformarse en las opiniones y análisis de un hombre directamente involucrado en la Guerra del Pacífico. En efecto, entre los diversos cargos que le correspondió ocupar durante la contienda, destaca el de Ministro de Guerra, que tanta reticencia provocó en los círculos militares y que tanto orgullo causaba en su hijo.

Una de las temáticas que nos parece interesante de destacar en esta oportunidad, es la relacionada con la Guerra del Pacífico.

El relato que entrega Vergara a su hijo, cobra, en ciertas instancias, las características de una gesta digna de admiración, una historia como las legendarias que tanto atraían la imaginación de Salvador. En reiteradas oportunidades, Vergara comenta su disposición a morir en el campo de batalla, marchando al frente de las tropas por él dirigidas. El 1 febrero de 1881, señala, por ejemplo: “te aseguro que más de una vez he anhelado morir noblemente al frente del enemigo, no por vanidad ni seducido por el liviano amor a la gloria, sino para sellar con mi vida tu pacto con el honor y la virtud, porque tú no podrías sin afanarte dejar de ser un hombre de bien con sus nobles atributos, después del ejemplo que te dejaba tu padre”.

Los pormenores de la guerra que Vergara comenta a su hijo hacen de estas cartas un testimonio interesantísimo, puesto que su lectura nos enfrenta a las percepciones sinceras que un padre relata a su hijo. Quizá pueda criticarse estos documentos por estar cargados de elementos subjetivos, pero ello mismo es lo que les brinda mayor interés, puesto que nos encontramos directamente con el pensamiento, los análisis y reflexiones de un protagonista de nuestra historia en el ámbito más intimo en el cual una persona pueda manifestarse: el de su familia. Así, las cartas enviadas por José Francisco a su hijo comienzan siendo el medio a través del cual un hombre procura mantener sus lazos paternales, felicitando, amonestando u orientando la trayectoria de su hijo, pero se transforman, también, en el vehículo a partir del cual se informa de los avatares locales y nacionales. Junto a información periódica de los acontecimientos cotidianos acaecidos en la Hacienda de Viña del Mar (compra venta de ganado, sequía o precipitaciones, construcción de canales de regadío, contrata o despido de trabajadores, calidad de producción, etc.), viajan también los informes de la Guerra. Vergara describe a su hijo sus tareas, sus opiniones respecto de los altos mandos del ejército, de los ministerios y también le va narrando el modo en que es tratado por los demás militares chilenos. Esto último pareciera ser un tema que preocupa a Salvador, puesto que las noticias que lee a través de los periódicos que llegan a Francia, relatan las reticencias surgidas en los círculos militares contra su padre. Estos hechos son aclarados constantemente por José Francisco, aunque no los niega ni oculta; sólo trata de forjar en su hijo una idea más acabada de la situación.

Uno de los elementos que nos parece interesante de destacar en esta breve panorámica del contenido de las epístolas de Vergara, es la evolución que tuvo su pensamiento y apreciaciones respecto de la guerra. En los primero años, sus opiniones respecto de ésta y de la carrera de las armas son muy negativas, y se orientan a hacer desistir a su hijo de su inclinación a esos ámbitos. No obstante, una vez comenzada la conflagración con Perú y Bolivia, sus opiniones cambian, enarbolando elementos patrióticos y poniendo de relieve el valor del servicio de las armas, ello sobre todo si tenemos en cuenta que desde el primer momento Vergara se sumó a las filas del ejército de Chile, primero como Secretario en campaña y luego como Ministro de Guerra.

HISTORIA1iMAGEN

J.F.V

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JOSÉ FRANCISCO VERGARA


MEMORIACHILENA.CL

José Francisco Vergara

Político y hombre de empresa, José Francisco Vergara (1833-1889) ocupó un lugar destacado en la vida pública chilena de la segunda mitad del siglo XIX. Como la gran mayoría de la élite chilena decimonónica, estudió en el Instituto Nacional, en donde se especializó en Agrimensura. Tras colaborar en la construcción del ferrocarril de Santiago a Valparaíso, arrendó la hacienda de Viña del Mar, que años después pasaría a sus manos tras casarse con Mercedes Álvarez, única heredera de la propiedad. Dotado de una singular capacidad para los negocios, loteó los terrenos de la hacienda para construir lo que en el futuro sería la ciudad de Viña del Mar, para lo cual diseñó un sistema de grandes avenidas y parques, regados con embalses que construyó en los cerros aledaños al balneario. En 1879 se alistó en el ejército para la Guerra del Pacífico, en donde sus méritos militares y su capacidad administrativa lo hicieron ascender a coronel en jefe de la caballería y luego ministro de Guerra (1880). En este último puesto dirigió la campaña de Lima con gran éxito. Ya inmerso en el mundo político como miembro del Partido Radical, participó en el gobierno de Domingo Santa María y en 1882 fue electo senador por la provincia de Coquimbo. Su labor como parlamentario fue también destacada, en cuanto defensor de las reformas secularizadoras de fines de siglo y partidario de la reforma al sistema educacional.

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DOCUMENTOS SOBRE DON JOSE FRANCICO VERGARA (Cartas, fotografías, libros)

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–Don José Francico Vergara–

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JOSÉ FRANCISCO VERGARA


ICARITO.CL

José Francisco Vergara Echevers
Participó en la Guerra del Pacífico, ministro del estado, superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago y Gran Maestro de la Masonería de Chile.

Nació en Colina, el 10 de octubre de 1833, en el seno de la familia formada por José María Vergara y Carmen Echevers. Estudió Matemáticas, y se recibió de ingeniero en 1866 en la Universidad de Chile, y como tal estuvo a cargo de dos grandes proyectos: la construcción del ferrocarril de Santiago a Quillota, y el túnel de San Pedro.

Se casó con Mercedes Álvarez, con quien tuvo dos hijos: Blanca y Salvador. En 1874 inició la fundación de la ciudad de Viña del Mar, entregando para ello los terrenos de la parte baja del fundo de propiedad de su mujer.Vergara fue un hombre versátil. No solo practicó la ingeniería sino también se destacó como político y escritor. En 1868 se incorporó al Club de la Reforma. Después de viajar por Europa, fue electo diputado por Ancud, hacia 1877.

Durante la Guerra del Pacífico realizó una importante carrera militar: participó en la Campaña de Tarapacá y en la Campaña de Tacna, con vistosos éxitos. Con el cargo de ministro de Guerra y Marina en Campaña (desde el 15 de julio de 1880), participó en la organización de la Campaña de Lima, y combatió en las batallas de Chorrillos y Miraflores (1881).

Ministro y senador
Luego de su participación activa en la Guerra del Pacífico, fue nombrado ministro del Interior del gobierno de Domingo Santa María (1881-1886); ejerció dicho cargo hasta el 12 de abril de 1882, cuando lo sucedió José Manuel Balmaceda.
Ese mismo año resultó electo senador por Coquimbo, cargo con el que desplegó sus dotes de orador y político.

Hombre multifacético
Muy conocido es el debate que Vergara inició en el Senado, a propósito de la lectura de un telegrama de Balmaceda, donde quedaba al descubierto la intervención electoral del gobierno.
Tal actitud le valió fama política, que lo llevó a ser proclamado por el Partido Radical, candidato a la presidencia en la Convención Nacional, Liberal y Radical, realizada en 1886.

El diario La Libertad Electoral fue el portavoz de su candidatura. Renunció a continuar con la campaña, ya que su oponente, José Manuel Balmaceda, contaba con la protección oficialista y la mayoría de los votos, y él no tenía el apoyo del Partido Conservador.

Vergara inició su carrera como periodista en 1875, cuando fundó el diario El Deber, en Valparaíso, del cual fue redactor. Como ya se ha señalado, también creó el diario La Libertad Electoral, donde insertó sus Cartas Políticas con el seudónimo de Severo Perpena.
Fue superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago y Gran Maestro de la Masonería de Chile.

Dedicado principalmente a labores filantrópicas y ya retirado de la vida pública, falleció el 15 de febrero de 1889, en Viña del Mar.

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–Don José Francisco Vergara–

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