
Tras más de un año explorando, conociendo y aprendiendo el funcionamiento de la inteligencia artificial generativa a nivel de usuario, he tenido la oportunidad de probar cinco de las opciones disponibles: ChatGPT, Bard (actualmente Gemini), Bing (actualmente Copiloto), Claude y POE. De estas, he comprobado que ChatGPT destaca por su capacidad para realizar las tareas indicadas de manera eficiente. Aunque todas las IA generativas tienen sus limitaciones, especialmente al ser utilizadas como simples almanaques de respuestas, he observado que las que no son ChatGPT tienden a caer en alucinaciones de manera recurrente.
Una ventaja significativa de ChatGPT es su capacidad para personalizar GPTs en su versión 4.0, lo que equivale a contar con las habilidades de especialistas a disposición. Sin embargo, es crucial poner a prueba y corregir sus errores durante la personalización. Durante 14 meses, dediqué mi tiempo a aprender sobre estas tecnologías, participando en cursos, talleres, seminarios y conferencias en línea. Los cursos de LinkedIn, en particular, ofrecen un valor agregado al proporcionar un documento certificado que acredita el trayecto de aprendizaje. Me dediqué también a la lectura y relectura de Guías, manuales y orientaciones entregadas principalmente por organismos internacionales como UNESCO, que ha generado bastante material relacionado con IA en educación. También valoro la contribución de YouTubers y TikTokers que han compartido sus hallazgos y explicado las nuevas herramientas, lo que me ha permitido seleccionar los recursos más adecuados para mis objetivos.
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