El 9 de abril a las 15:30 hrs. Dictaré un taller en el contexto del ciclo de Charlas y Talleres sobre Inteligencia Artificial organizado por UDLA.
TALLER IA ChatGPT en Educación Superior
Están cordialmente invitados a participar, inscripciones aquí
Este taller se centra en integrar la Inteligencia Artificial (IA) al quehacer académico en Educación Superior. Para esto aborda la aplicación práctica de la IA en ámbitos académicos como la generación de actividades, el desarrollo de instrumentos de evaluación y el diseño curricular y la importancia del uso responsable de las herramientas, enfocándose en personalización de modelos GPT y la posibilidad de trasladar la personalización de GPT 4 a la versión 3.5 (de uso libre). Se entregará certificado de participación a quienes se conecten y certificado de capacitación a quienes realicen la actividad práctica.
Más información sobre el ciclo completo de charlas y talleres aquí:
Pilar Romaguera Gracia, Rectora, Universidad de Las Américas. Ana Henríquez Orrego, Directora Auditorías Académicas, Universidad de Las Américas.
La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una de las áreas tecnológicas más prometedoras de nuestro tiempo, con el potencial de transformar diversos aspectos de nuestra sociedad. Sin embargo, mientras se exploran sus posibilidades, es crucial abordar uno de sus desafíos más complejos: los sesgos históricos, y en particular el sesgo de género. En este mes de marzo, en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, se ha visibilizado que con las nuevas tecnologías se abre también este flanco, que debemos atender.
Las inteligencias artificiales padecen de una enfermedad llamada “SESGO DE ENTRENAMIENTO”🏋️♀️ 🏋️ y hoy se los explico con vikingos con cuernos en sus cascos: 👀 El sesgo de entrenamiento de la inteligencia artificial (IA) es una problemática que se manifiesta en diversos ámbitos, incluyendo la representación histórica y cultural. Un ejemplo claro de esto es la imagen popularizada de los vikingos usando cascos con cuernos. La arqueología y la historia han verificado que esto es un mito que surgió y se reforzó en el siglo XIX, particularmente con la representación de los vikingos en la ópera “El anillo del nibelungo” de Richard Wagner. Desde entonces, las imágenes de vikingos con esta apariencia han proliferado, consolidando este error en el imaginario colectivo.