Cuando hablamos de ChatGPT, lo primero que debemos tener presente es que existen dos formas de acceso: con cuenta gratuita o con cuenta de pago. La mayoría de las herramientas de inteligencia artificial funcionan de este modo, ofreciendo una entrada básica y otra más avanzada.
Con la cuenta gratuita, las posibilidades de uso son más simples, pero no por eso menos valiosas. Aquí lo fundamental es interactuar en la caja de chat, hacer preguntas y recibir respuestas. Para muchos, este es el primer contacto: muchas veces se consulta como si en ese espacio estuviera contenida toda la verdad. Hoy, esas respuestas son cada vez más plausibles, con mayores probabilidades de estar correctas, ya que ChatGPT puede conectarse a buscadores en tiempo real. Pero este es solo el primer piso de interacción. Debemos saber que no siempre la máquina está preparada para entender nuestro requerimiento a cabalidad, sobre todo cuando lo que buscamos es un apoyo en el ámbito laboral.

El segundo nivel aparece cuando comenzamos a dar instrucciones más precisas. Podemos señalarle reglas del juego, indicar cómo queremos que organice la información, qué características debe priorizar en la redacción, o incluso entregarle un documento, libro o artículo para que se familiarice con un contexto y lo procese según nuestras necesidades.
Un tercer espacio de uso gratuito está en los GPTs creados por otras personas o empresas. En el buscador de GPTs encontraremos asistentes organizados por categorías: escritura, programación, aprendizaje, diseño, y muchas más. Cada uno de ellos cumple funciones específicas según la intención de su creador. Así, puedes elegir y experimentar con distintos asistentes ya configurados.









