En la ponencia “Buenas prácticas docentes utilizando inteligencia artificial”, presentada en el ciclo Pensamiento crítico e inteligencia artificial (Universidad de Colima, jornadas académicas 12 al 21 de enero de 2026), se desarrolló una idea eje: el vínculo entre IA y pensamiento crítico no se juega solo “después” de obtener una respuesta, sino antes, en el plano de la decisión estratégica sobre para qué usarla, con qué límites, y qué juicios siguen siendo no delegables.
A lo largo de la presentación se abordó la tensión que hoy atraviesa a la educación y al trabajo: la sinergia creativa que puede habilitar la IA (apoyo en ideación, personalización, productividad), frente a riesgos que pueden derivar en atrofia cognitiva y, en particular, en delegación cognitiva cuando el uso se vuelve automático o acrítico. En esa línea se revisaron problemas recurrentes: alucinaciones y errores, sesgos y descontextualización, respuestas genéricas, privacidad y autoría, y un aspecto de alta relevancia institucional: la ampliación de brechas entre quienes acceden a mejores herramientas y conectividad y quienes quedan rezagados.
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