GUERRA FRIA ABIERTA (1945-1989)


Ver: Todo sobre Guerra Fría

Cartel de propaganda Soviético, durante la Segunda Guerra Mundial

Palabras claves: Discurso de Stalin «Nuevo plan quinquenal»

GUERRA FRÍA ABIERTA: 1945-1989 (1991)Desde el punto de vista cronológico, este período abarca gran parte de la segunda mitad del siglo XX, teniendo como punto de partida el final de la Segunda Guerra Mundial y como etapa culminante la desintegración de la Unión Soviética entre los años 1989 y 1991. Para el historiador británico Eric Hobsbawm “este período en su conjunto siguió un patrón único marcado por la peculiar situación internacional que lo dominó hasta la caída de la URSS: el enfrentamiento constante de las dos superpotencias surgidas de la Segunda Guerra Mundial, la denominada Guerra Fría”.[1]

Respecto de la fecha de inicio de este período, algunos autores consideran que ya en las últimas conferencias sostenidas por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial en el año 1945, es posible evidenciar los síntomas de la inevitable ruptura entre los aliados.[2] No obstante, como señala Juan Pereira, es en el año 1946 cuando comienza a trazarse el camino hacia la Guerra Fría, la cual tiene su punto de partida en 1947 con la aplicación de la Doctrina Truman. El distanciamiento y las infranqueables diferencias entre los mundos liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética fueron quedando en evidencia a partir de una serie de discursos y otro tipo de documentos en los que ambas partes fueron manifestando sus percepciones acerca del otro y también delineando las directrices en que se fundamentaría su política exterior.

En este contexto se enmarcan los documentos que se analizan a continuación. A través de George Kennan y Wiston Churchill conoceremos la perspectiva occidental acerca del nuevo escenario que surge tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que a partir de los discursos de José Stalin conoceremos las percepciones soviéticas.

1946: EL CAMINO HACIA LA GUERRA FRÍA

A partir de los siguientes documentos podremos constatar, que en el período inmediatamente posterior al término de la Segunda Guerra Mundial, se va produciendo el quiebre de la alianza entre los soviéticos y los países occidentales. A través de estos escritos se van perfilando las posiciones que cada uno de los bandos adoptó en el período de la posguerra.

Documentos que se analizan en el presente apartado:

1. Discurso de Stalin: “Nuevo Plan Quinquenal para Rusia”. 9 de febrero de 1946
2. Telegrama de George Kennan: El “Telegrama Largo”. Febrero de 1946
3. Discurso de Wiston Churchill en Fulton: El “Telón de Hierro”. 5 de marzo de 1946
4. Respuesta de Stalin al Discurso de Churchill. 13 de marzo de 1946

Como se constatará a partir de los siguientes documentos, 1946 es el año en que comienza a quedar en evidencia la separación del mundo en dos bloques, o como diría Henry Kissinger, el sueño de Roosevelt de un mundo gobernado en armonía por las Grandes potencias, comienza a resquebrajarse.[3] En febrero de 1946, Stalin pronunció un duro discurso en Moscú en el que no dudó en afirmar que el capitalismo y el comunismo eran “incompatibles” y que la URSS debía prepararse para un período de rearme, ya que según su análisis la próxima guerra era inevitable. Dos semanas después, George Kennan, experto en asuntos soviéticos del Departamento de Estado norteamericano, envió un telegrama a Washington. Este telegrama de dieciséis páginas contenía su análisis respecto de las verdaderas intenciones de la Unión Soviética: “La URSS era un estado irrevocablemente hostil a Occidente que continuaría con su política expansionista”. El 5 de marzo del mismo año, Wiston Churchill visitó los EE.UU. y pronunció un célebre discurso en la universidad de Fulton, en el estado de Missouri. En su discurso, Churchill consagró la expresión “telón de hierro” para referirse a la frontera que separaba a la Europa dominada por el ejército soviético de la Europa dominada por los países occidentales. Por su parte, Stalin no tardó en responder al discurso de Churchill, comparándole con Hitler y advirtiendo que ante una próxima guerra, los países en nombre de los cuales hablaba (Gran Bretaña y Estaos Unidos), correrían la misma suerte que los nazis.
En definitiva, el año 1946 supuso el fin del entendimiento entre los aliados y esto se puso en evidencia a partir de diversas declaraciones por parte de ambos bandos. A continuación se analizan fragmentos significativos de los documentos mencionados.

 

NOTAS
[1] Hobsbawn, Eric, Ob. Cit., Página 230.
[2] Freedman, Lawrence, El Enfrentamiento de las superpotencias, 1945-1990. Página 249. En: Michael Howard, Historia de Oxford del Siglo XX, Editorial Planeta, España 1999.
[3] Ver Kissinger, Ob.Cit., Capítulo XVI, “Tres enfoques a la paz: Roosevelt, Stalin y Churchill en la Segunda Guerra Mundial”

 

 

Documento 1: Discurso de Iósif Stalin. 9 de febrero 1946.

Extracto:

(…) Ocho años han pasado desde las anteriores elecciones al Soviet Supremo. Éste fue un período repleto con eventos de decisiva naturaleza. Cinco años fueron de intenso trabajo en cumpliendo del Tercer Plan Quinquenal. Seis años cobijaron eventos de guerra contra alemán y Japoneses agresores… Indudablemente, la guerra fue el principal evento durante este período.“Ahora, la victoria significa ante todo, que nuestro sistema social soviético ha ganado; que el sistema social ha pasado la prueba de fuego de la guerra y ha probado su completa vitalidad (…). El sistema social soviético ha demostrado ser más capaz de vivir y ser más estable que un sistema social no soviético (…). El sistema social soviético es una forma mejor de la organización de la sociedad que ningún sistema social no soviético.

(…) Nuestros marxistas declaran que el sistema capitalista de economía mundial entraña elementos de crisis y de guerra; que el desarrollo del capitalismo mundial no sigue un camino firme y uniforme hacia delante, sino que procede mediante crisis y catástrofes. El desigual desarrollo de los países capitalistas conduce, con el tiempo, a grandes disturbios en sus relaciones, y los grupos de países que se consideran inadecuadamente provistos de materias primas y mercados de exportación suelen tratar de modificar esta situación y de cambiar su posición mediante la fuerza armada”

“Si nosotros proporcionamos a nuestros sabios la ayuda necesaria, sabrán no solo alcanzar, sino también adelantar, en un próximo futuro, los resultados logrados por la ciencia, más allá de las fronteras de nuestro país”

“Nuestro Partido se propone la organización de un nuevo salto adelante de la economía nacional que nos permitirá, por ejemplo, triplicar nuestra capacidad industrial en comparación con el nivel de antes de la guerra”
“La tarea es duplicar la producción de hierro colado, multiplicar por 15 la producción de acero, cuadriplicar la producción petrolera… solo en estas condiciones quedará nuestro país asegurado contra toda eventualidad. Tal vez esto requiera de tres nuevos planes quinquenales, si es que más. Pero se puede hacer y debemos hacerlo”

Fuente: De Folleto Colección, J. Stalin, Discursos Entregaron a Reuniones de Electores De Stalin Electoral District, Moscú, Extranjero Idiomas Editorial, Moscú, 1950, Pp. 19-44.

Análisis del Documento

El autor del documento:

José Stalin, (1879-1953). Máximo dirigente de la URSS tras la muerte de Lenin. Miembro destacado del Parido Bolchevique desde su juventud, desempeñó puestos importantes a partir de la Revolución de Octubre de 1917. Ocupó la Secretaría General del Partido en 1922. después de la muerte de Lenin en 1924, eliminó a sus adversarios, logrando un poder indiscutido que le permitió instaurar una férrea dictadura personal hasta 1953.

Destinatarios, lugar y fecha:

Con ocasión de la elección del Sioviet Supremo, Stalin habló el 9 de febrero de 1946 en el teatro Bolshói, uno de los monumentos más famosos de Rusia desde su reconstrucción en 1854. Las 4.000 localidades estaban ocupadas por un público de miembros del Partido, oficiales del ejército y funcionarios.

Como señala, Kissinger, el contexto en que Stalin pronunció el discurso era el siguiente: los ministros de asuntos exteriores de la Alianza aún se reunían regularmente y las tropas norteamericanas se estaban retirando a toda prisa de Europa.[1]

Contenido del documento:

Ante la inevitabilidad de la guerra que se produciría por causa del choque de los intereses capitalistas, era necesario que la URSS se preparara para ello, promoviendo la industria pesada y la colectivización de la agricultura. A través del discurso Stalin demuestra el endurecimiento ideológico, y por los observadores será percibido como el toque de la alarma de la guerra.[2] Al describir las causas de la guerra, Stalin afirmó que ésta no había sido causada por Hitler, sino por el funcionamiento del sistema capitalista. Con esto seguía sosteniendo que un mal intrínseco del capitalismo son las fuerzas agresivas que conducen a las inevitables guerras. Tarde o temprano sería inevitable un nuevo conflicto, y lo que la Unión Soviética estaba experimentando era un armisticio y no una verdadera paz, la guerra civil capitalista era inevitable. Ante eso lo único que quedaba a la Unión Soviética era fortificarse.[3]

En su análisis del conflicto que acababa de terminar, Stalin no dedicó ninguna expresión de gratitud a los demás aliados, ni a la Gran Bretaña ni a los Estados Unidos. No sólo no fueron mencionados los aliados sino que Stalin evitó cuidadosamente cualquier comentario susceptible de sugerir que existieran. Al comienzo del discurso Stalin explicó que la última guerra estalló “como resultado ineluctable del desarrollo de las fuerzas económicas y políticas mundiales sobre la base del moderno capitalismo monopolista”, puesto que, al fin y al cabo, “el desarrollo del capitalismo mundial no se produce como un avance continuo y tranquilo, sino a través de las crisis y de la guerra”.
La primera consecuencia del reciente conflicto era que demostraba que el sistema social soviético podía prevalecer. La guerra no sólo había demostrado que el sistema soviético era “una forma de organización perfectamente viable y estable”, sino también que era “una forma de organización superior a todas las demás”. Prosiguiendo con estas ideas, Stalin afirmó: “nuestra victoria demuestra que nuestro Estado soviético ha vencido, que nuestro Estado multinacional soviético ha resistido todas las pruebas de la guerra y ha demostrado su viabilidad”
Lo tercero que demostraba la victoria, prosiguió Stalin, era que el Ejército Rojo, cuya capacidad había sido puesta por muchos en tela de juicio cinco años atrás, había superado las adversidades de la guerra. La guerra había barrido todas aquellas dudas “injustificadas” y “ridículas”: ahora sería “imposible dejar de admitir que el Ejército Rojo era un ejército de primera clase, de cuyos éxitos se podía aprender mucho”.

En lo tocante al desarrollo económico, Stalin prosiguió diciendo que “Nuestro Partido se propone la organización de un nuevo salto adelante de la economía nacional que nos permitirá, por ejemplo, triplicar nuestra capacidad industrial en comparación con el nivel de antes de la guerra”; y ahí llegó la frase clave de todo el discurso: “Sólo en estas condiciones podemos considerar asegurado nuestro país contra cualquier eventualidad, aunque ello exigirá quizá tres nuevos Planes Quiquenales, o quizá más”. Con el discurso Stalin estaba restableciendo una política de confrontación con Occidente. Por muchos observadores fue percibido como “el toque de alarma de Guerra”.[4]

NOTAS
[1] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 426
[2] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit. Página 75
[3] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 427
[4] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 76

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GUERRA DE VIETNÁM (1945-1975)


Es una de las fotos que han marcado el siglo XX. Una imagen que congeló para siempre el sufrimiento de una niña y el horror de la guerra. El 8 de junio de 1972, un avión de Vietnam del Sur bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. Cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nick Ut registró la famosa imagen y salvó su vida. El fotógrafo tenía 20 años cuando captó la imagen que recorrió el mundo y cambió la percepción de la guerra en Vietnam.

Los Conflictos en la era de la “distensión”
La Guerra de Vietnam, conflicto tipo de la tercera fase de la Guerra Fría

Como se ha venido afirmando a lo largo del presente trabajo, la Guerra Fría es la disputa entre 2 sistemas políticos, sociales y económicos, cada uno de los cuales estuvo liderado por Estados Unidos y la Unión Soviética respectivamente. Las rivalidades entre ambos sistemas se pusieron en evidencia tras la Segunda Guerra Mundial, cuando las razones que habían inducido a generar la Gran Alianza entre la URSS y los países Occidentales liderados por EEUU, había dejado de existir. En estas circunstancias, Europa fue el primer escenario de la Guerra Fría, y allí se manifestaron las primeras fricciones entre las potencias. No obstante, una vez que cada una de las partes logró consolidar su bloque respectivo, a partir de iniciativas económicas y militares, las rivalidades se trasladaron a la periferia, en especial allí donde la delimitación de influencias aún era difusa o simplemente no existía.[1] Desde esta perspectiva, la región de Asia entra a formar parte de la Guerra Fría. El primer gran símbolo de esta disputa por la delimitación de zonas de influencia lo constituyó la Guerra de Corea (1950-1953), que luego de tres años de confrontación entre las fuerzas capitalistas y las comunistas, solo logró ratificar en forma permanente la línea de demarcación existente antes de la guerra, es decir, el paralelo 38º.

El segundo foco de disputa en Asia lo constituyó Vietnam, donde se llevó a cabo la conflagración más larga de la Guerra Fría, y que ha pasado a ser considerado como uno de los hitos más significativos de este período. A continuación se presenta un eje cronológico en el que se evidencian las distintas fases de la Guerra de Vietnam, delimitando la etapa en que la guerra se enmarcó dentro de una crisis de tipo colonial y el momento en que la guerra pasa netamente a entronizarse en el desarrollo de la Guerra Fría. La primera etapa se encuentra identificada en el eje con el color verde y corresponde al período en que la conflagración se sostuvo, esencialmente, entre Francia y los movimientos insurgentes de Vietnam, mientras que las siguientes etapas están marcadas por la participación progresiva de Estados Unidos en el conflicto, pasando primero por una etapa de apoyo a Vietnam del Sur que va desde 1954 a 1965, para luego a partir de este último año comenzar una escalada que llega a sobrepasar los 500.000 soldados norteamericanos. Esta fase se extiende hasta 1973, año en que la firma de los Acuerdos de París confirmaba la retirada de Estados Unidos del conflicto. Más, como señala Ronald Powaski, tras la firma de los acuerdos, Vietnam del Norte siguió tan decidido como siempre a conquistar el sur, y por ende no tenía ninguna intención de cumplir lo pactado. Para los nordvietnamitas la “Paz con honor”, buscada por Nixon, representó sólo una fase de su lucha de treinta años por el dominio de Vietnam.[2] Así, como se aprecia en el eje cronológico, el conflicto continuó hasta 1975, año en que Vietnam del Sur se rindió incondicionalmente a las tropas comunistas del norte.

La Guerra de Vietnam como parte del proceso de descolonización (1946-1954)

La Guerra de Vietnam parte siendo un conflicto de tipo colonial en el cual, Francia se enfrenta a las fuerzas de liberación que aspiran a obtener la independencia. La primera etapa de la guerra, como queda graficado en el eje cronológico expuesto anteriormente, se extiende entre 1946 y 1954. Para comprender esta etapa del conflicto es preciso remontarnos a las consecuencias provocadas por la Segunda Guerra Mundial en Asia. La derrota de Francia durante esta guerra, permitió la solidificación de un movimiento nacional de independencia. En estas circunstancias, el Partido Comunista vietnamita, creado en la década del 20, aportó la estructura capaz de organizar un programa de liberación, fundado sobre las bases de eliminar la opresión económica y social como elementos intrínsecos de una efectiva independencia.[3]

Ahora bien, finalizada la ocupación japonesa, el Partido Comunista vietnamita organizó otros movimientos tendientes a formar un frente de resistencia común. Nace así la Liga para la Independencia de Vietnam, movimiento más conocido con el nombre de Vietminh, dirigido por Nguyen Van Tanh (Ho Chi Minh).

El dos de septiembre de 1945 el líder Comunista Ho Chi Minh declaró la creación de la República democrática de Vietnam, estableciendo la capital de su gobierno en Hanoi. Afirmaba de ese modo su independencia de Francia.[4] Ahora bien, a pesar del reconocimiento de la República democrática de Vietnam por los acuerdos de Hanoi el 5 de marzo de 1946, Francia procedió a realizar un referéndum popular con el objeto de determinar si la región de la Cochichina (ubicada al sur), aceptaba formar parte de Vietnam o prefería la autonomía. En estas circunstancias el 1º de junio de 1946, el comisario francés Thierry d’ Argelieu notificaba a su gobierno que se había decidido reconocer a la República de Cochinchina como estado independiente. En este momento el Ejército de HoChi Mminh o Vietminh extendió su lucha de guerrillas por todo el territorio.Como se puede ver, la etapa francesa de la guerra de Vietnam comienza en 1946 y se extiende hasta 1954. El 26 de abril de este año, las fuerzas del Vietminh rodearon a la guarnición francesa de Dien Bien Phu (zona ubicada al noreste de Vietnam), la cual cayó en manos comunistas el 7 de mayo de 1954. Con esta derrota los franceses se dieron cuenta que la independencia de los estados de Indochina era inevitable. En vista de ello, participaron en las conversaciones de Ginebra, cuya fase dedicada a Indochina comenzó el 8 de mayo. No obstante, como señala Ronal Powaski, la Conferencia de Ginebra, sólo puso fin momentáneamente al conflicto de Vietnam.[5]

Extracto de los acuerdos de Ginebra sobre Indochina[6]

Declaración final de la Conferencia sobre el problema del restablecimiento de la paz en Indochina en la que han participado los representantes de Camboya, Estado del Vietnam, Estados Unidos de América, Francia, Laos, República Democrática del Vietnam, República Popular de China, Reino Unido y Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas:

1. La Conferencia toma nota de los acuerdos que ponen fin a las hostilidades en Camboya, Laos y Vietnam, y que organizan el control internacional de la vigilancia para la ejecución de las disposiciones de estos acuerdos.


2. La Conferencia se felicita del fin de las hostilidades en Camboya, Laos Vietnam. Expresa la convicción que la puesta en práctica de las disposiciones previstas en la presente declaración y en los acuerdos sobre el cese de las hostilidades permitirá a Camboya, Laos y Vietnam asumir en el provenir, en plena independencia soberanía, su papel en la comunidad pacífica de naciones.


3. La Conferencia toma nota de las declaraciones hechas por los Gobiernos de Camboya y Laos, sobre su voluntad de adoptar medidas permitiendo a todos los ciudadanos ocupar su lugar en la comunidad nacional, principalmente participando en las próximas elecciones generales que, conforme a la Constitución de cada uno de estos países, tendrán lugar en el corriente año de 1955, al escrutinio secreto y en respeto de las libertades fundamentales.


4. La Conferencia toma nota de las cláusulas del acuerdo sobre el cese de la hostilidades en el Vietnam, prohibiendo la entrada de tropas y de personal militar extranjero, así como toda clase de armas y municiones. (…)


5. La Conferencia toma nota de las cláusulas del acuerdo cobre el cese de hostilidades en el Vietnam en los términos en los cuales ninguna base militar dependiendo de un estado extranjero podrá ser establecidas en las zonas de reagrupamiento de las dos partes; éstas deberá velar para que las zonas que les son atribuidas no formar parte de ninguna alianza militar y no sean utilizadas para la reanudación de las hostilidades o al servicio de una política agresiva. (…)


6. La Conferencia comprueba que el acuerdo relativo al Vietnam tiene por fin esencial el solucionar las cuestiones militares en vista a poner fin a las hostilidades, y que la línea de demarcación militar en una línea provisional y que de ninguna manera puede ser interpretada como constituyendo un límite político o territorial. Expresa la convicción que la puesta en práctica de las disposiciones previstas en la presente declaración y en el acuerdo sobre el cese de las hostilidades eran las premisas necesarias para la realización en un próximo porvenir de la solución política en el Vietnam.


7. La Conferencia declara que en lo que concierne al Vietnam, la solución de los problemas políticos, puestos en práctica sobre la base del respeto de los principios de independencia, unidad e integridad territorial, deberá permitir al pueblo vietnamita gozar de las libertades fundamentales, garantizadas por instituciones democráticas como consecuencia de elecciones generales con escrutinio secreto. A fin de que el restablecimiento de la paz haya hecho progresos suficientes y que sean reunidas todas las condiciones necesarias para permitir la libre expresión de la voluntad nacional, las elecciones generales tendrán lugar en julio de 1958, bajo control de una Comisión Internacional compuesta de representantes de los Estados miembros de la Comisión Internacional para la vigilancia y el control relativos al acuerdo sobre el cese de las hostilidades. A este respecto tendrá lugar consultas entre las autoridades representativas competentes de las dos zonas a partir del 20 de julio de 1955. (…)


10. La Conferencia toma nota, de la declaración del Gobierno de la República francesa , según la cual éste está dispuesto a retirar sus tropas de los territorios de Camboya, Laos y Vietnam a petición de los Gobiernos interesados y en los plazo que serán fijados por acuerdo entre las partes, a excepción de los casos en que, por acuerdo de las dos partes, una cierta cantidad de tropas francesas pueda ser dejadas en los puntos fijados y por un tiempo convenido.


11. La Conferencia toma nota de la declaración del Gobierno francés, según la cual éste, para la solución de todos los problemas ligados al restablecimiento de la paz en Camboya, Laos y Vietnam, se basará en el respeto de la independencia y soberanía, y de la unidad e integridad territorial de Camboya, Laos y Vietnam.


12. En sus relaciones con Camboya, Laos y Vietnam, cada uno de los participantes en la Conferencia de Ginebra se compromete a respetar la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de los Estados mencionados y en abstener se de toda injerencia en sus asuntos interiores.

Como señala Henry Kissinger, en la práctica todo se redujo a poner fin a las hostilidades, dividir Vietnam y confiar el futuro a resultados políticos. El acuerdo fue muy ambiguo y sólo resolvió lo que podía resolver.[7] Por medio de estos acuerdos, Francia reconoció la independencia de Vietnam, Camboya y Laos. En el artículo 11º, el gobierno de la República francesa reconoce la soberanía de estos tres territorios. Mientras que en el artículo 6º se consigna que Vietnam quedaba dividido por una línea provisional hasta que se celebraran elecciones con el fin de escoger un gobierno para todo el país. Los comunistas dominarían la zona situada al norte del paralelo 17º, mientras que el territorio situado al sur de dicho paralelo siguió bajo el dominio del emperador Bao Dai. En el acuerdo de Ginebra también se dispuso que se celebraran elecciones nacionales en Laos y Camboya y prohibía a los estados indochinos ingresar en una alianza militar o permitir que su suelo se instalaran bases militares extranjeras.

Ahora bien, lo paradójico de los acuerdos de Ginebra estuvo dado por la ausencia de partes contratantes. Francia, Gran Bretaña, La Unión Soviética, China y Vietnam del Norte accedieron a aprobar los acuerdos oralmente, mientras que Estados Unidos y Vietnam del Sur se negaron a dar conformidad a los acuerdos de Ginebra.[8] En estas circunstancias, lo único que ratificaban los acuerdos era la retirada definitiva de Francia del Conflicto Indochino, que se había extendido por 10 años, sin lograr los resultados esperados.

Si bien es cierto, en esta etapa, fue Francia la que cargó con el peso de las armas, en esta tarea no estuvo sola. En efecto, como señala Henry Kissinger, ya en 1950, el gobierno de Truman había concluido que la seguridad del mundo libre exigía que Indochina no cayera en manos de comunistas; Lo que en la práctica significaba abandonar los principios anticoloniales de los Estados Unidos y apoyar la lucha francesa en Indochina.[9] En 1952 un tercio de los gastos de Francia en Indochina estaban siendo subsidiados por Estados Unidos. La participación norteamericana en esta etapa no fue directa y pretendió encausar su lucha contra el comunismo a través del ejército francés. No obstante, para evitar ser tildados de colonialistas, también se preocuparon de instar a Francia para que prometiera la independencia de aquellos territorios, con ello se pretendía reconciliar las convicciones estratégicas con las anticoloniales.[10]

La preocupación norteamericana por el conflicto de Indochina ya se evidenciaba a partir del Gobierno de Truman. Según el análisis norteamericano, el equilibrio global era atacado por Vietnam del Norte, supuestamente controlado desde Beijin, el cual a su vez se consideraba controlado por Moscú. Desde esta perspectiva el comunismo representaba una amenaza global controlada desde la Unión Soviética.[11] Debemos recordar que en este período el Presidente Norteamericano, Harry Truman, ya había dado a conocer la “Teoría de la Contención”, según la cual, Estados Unidos debía resistir al avance comunista allí donde éste se produjese, favoreciendo así la libertad de las naciones. Argumentando en esos postulados, Estados Unidos se había involucrado en los conflictos griegos en 1947 y estaba participando de la guerra de Corea desde 1950. No obstante, el argumento norteamericano para inmiscuirse en los asuntos de Vietnam, al principio no tuvo como punto de partida los parámetros morales, sino que se puso en términos geopolíticos. En efecto se equiparó la seguridad de Vietnam con la seguridad de Norteamérica e incluso con la seguridad global

En estas circunstancias, en 1952 el Consejo Nacional de Seguridad elaboró “la teoría del Dominó”, según la cual la caída de Indochina, provocaría la alineación de toda Asia en manos comunistas, poniendo en peligro a Japón e incluso a Europa occidental.[12] Teniendo en cuenta esta situación era legítimo desde el punto de vista norteamericano instar a este país a proseguir la lucha en Indochina y colaborar con la causa francesa a través de apoyo militar, financiero y logístico.

La Guerra de Vietnam como conflicto tipo de la Guerra Fría

El conflicto que comenzó como una crisis de carácter colonial, pronto fue entronizado en los parámetros de la Guerra Fría. Entre los actores principales del conflicto se encuentra, en primer lugar, Estados Unidos, quien consideró a Vietnam como la zona donde debía ser demostrada la resolución norteamericana de resistir al avance comunista. Por otra parte nos encontramos con la Unión Soviética y la República Popular China, ambas con disposición declarada de apoyar los movimientos de liberación nacional.

El objetivo declarado por la Unión Soviética era su disposición a favorecer las fuerzas del socialismo y de los movimientos de liberación nacional. Esto se evidencia a través de las afirmaciones y discursos de sus líderes (Kruschev: Los comunistas apoyan toda clase de guerras justas, por convicción interior; marchan en primera línea junto con los pueblos que luchan por una causa justa”[13]), así como también a partir de la interpretación oficial elaborada por la Unión Soviética, por ejemplo, en “La Historia de la Política Exterior de la URSS” o en el “Compendio de Historia de la URSS”. En este último libro se afirma: “La Unión Soviética apoya moral y materialmente a los pueblos que luchan por su liberación… la revolución liberadora de los pueblos de las colonias cuenta con el apoyo creciente de la clase obrera y de todos los trabajadores de la URSS”.[14] Este tipo de declaraciones eran las que confirmaban a Estados Unidos el interés soviético por acrecentar su esfera de influencia, haciendo avanzar el comunismo por las distintas regiones del mundo.

Las declaraciones chinas apuntaban hacia el mismo objetivo, es decir, apoyar las luchas de liberación nacional de los pueblos oprimidos por los lazos del colonialismo. En efecto, respecto de la Guerra de Vietnam, Chu en lai declaraba: “en la actualidad, la Guerra de Vietnam es el modelo de una nueva clase de guerra para todos los pueblos hambrientos contra los viejos saciados, de las naciones oprimidas contra el imperialismo”.[15]

Ahora bien, además de las declaraciones de buena voluntad proferidas por las dos potencias comunistas, el apoyo a Vietnam del norte se manifestó concretamente a través de ayuda económica y militar. Par hacer la guerra, Vietnam del Norte contaba con la ayuda militar y económica de soviéticos y chinos. Entre 1965 y 1968 la ayuda total que prestaron las dos rebasó los 2.000 millones de dólares. Además entre 1962 y 1968 aproximadamente 300.000 soldados chinos sirvieron en Vietnam del norte, de los cuales murieron 4.000, aunque no participaron en combates terrestres, ayudaron a manejar las armas antiaéreas y las instalaciones de comunicación.[16]

La implicación americana se remonta a inicios de los cincuenta cuando apoyaron los intentos de Francia por mantener su presencia colonial en Indochina frente a las fuerzas comunistas del Vietminh. La derrota francesa en Dien Bien Phu y los Acuerdos de Ginebra de 1954, que consagraron la partición de Vietnam en dos, llevaron a que Washington volcara su apoyo en el régimen anticomunista de Vgo Dinh Diem en Vietnam del Sur, que hacía frente al Vietnam del Norte comunista, este último apoyado por la URSS y China. A partir de este momento se puede afirmar que comienza la etapa americana de la guerra de Vietnam. Este período también estará constituido por distintas fases, las cuales pueden ser distinguidas a partir de los distintos planteamientos que tuvieron frente a la guerra los gobiernos norteamericanos. Ya hemos visto que en la etapa francesa de la Guerra (1946-1954), el Gobierno de Harry Truman se hizo parte del conflicto indirectamente, otorgando un programa de ayuda militar y financiera a Francia. A continuación analizaremos el desarrollo del conflicto durante los gobiernos de D. Eisenhower, J. Kennedy, L. Johnson y R. Nixon.

Proceso de americanización de la Guerra de Vietnam

D. Eisenhower (1953-1961)

Tras la Conferencia de Ginebra, Eisenhower continuó sostenido que Indochina era clave para el equilibrio del poder asiático e incluso global. En contra de las estipulaciones de los acuerdos de Ginebra prestó ayuda militar a Vietnam del sur. Como señala Ronald Powaski, cuando las últimas unidades francesas salieron de Vietnam a comienzos de 1956, Estados Unidos ya había reemplazado a Francia como protector de Vietnam del Sur. En noviembre de 1954 asesores militares norteamericanos empezaron a preparar al ejército sudvietnamita, llamado Ejército de la República de Vietnam. Entre 1954 y 1959 la ayuda norteamericana a Vietnam del Sur ascendía a 1.200 millones de dólares y financiaba alrededor del 80% de sus gastos militares y casi el 50% de sus gastos no militares. [17]

Para generar un marco legal donde apoyar la ayuda prestada a Vietnam del Sur, Estados Unidos comenzó una ofensiva diplomática anticomunista, con el fin de estar preparados ante el estallido de un nuevo conflicto.[18] En septiembre de 1954 se creo la SEATO (Organización del Tratado del Sud Este de Asia), los Estados firmantes eran Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia, Filipinas y Pakistan, y se comprometían a cooperar para impedir que el comunismo se propagara por el sudeste de Asia. Aunque los acuerdos de Ginebra prohibían que Laos, Camboya y Vietnam del Sur ingresaran en alianzas militares, un protocolo del tratado de la SEATO hacía extensiva su protección a dichos estados.[19] Con esto último, Estados Unidos contaba con un marco legal para poder aplicar su teoría de la contención del comunismo en el sudeste de Asia.Por otra parte, Washington alentó a Ngo Donh Diem (líder Político de Vietnam del Sur), a cancelar las elecciones que debían celebrarse por todo el país en 1956. En vez de elecciones generales, Diem organizó un referéndum nacional restringido a Vietnam del sur durante octubre de 1955. En éste supuestamente el 98% de la población aprobó la destitución del emperador Bao Dai y la instauración de la República de Vietnam, cuyo presidente sería Diem. El gobierno de Eisenhower se apresuró a reconocer al nuevo régimen e intentó convertir el paralelo 17 en una frontera internacional entre dos estados vietnamitas independientes, en lugar de una línea de demarcación provisional que exigían los acuerdos de Ginebra.[20]

En estas circunstancias, el rechazo de Diem a convocar las elecciones previstas en los acuerdos de Ginebra, desató el inicio de las hostilidades entre las dos zonas. En 1959 las guerrillas hicieron su aparición en el sur y en diciembre de 1960 se anunció la creación del Frente de Liberación Nacional del Sur, que será conocido como Vietcong, integrado por comunistas y cuyo objetivo era la sustitución del régimen americano-diemista.[21] Al inicio de la década de los sesenta la guerra de indochina había renacido, y en esta oportunidad, Estados Unidos se encontraba ampliamente comprometido en ella, pero el paso definitivo hacia la americanización de la guerra aún no se daba, pues aún no se comprometía la participación directa de tropas norteamericanas. En efecto, los datos que proporciona Powaski indican que en 1960 habían en Vietnam alrededor de 700 hombres en calidad de consejeros militares,[22] mientras que Kissinger señala que para 1961 éstos habían aumentado a 3.164.[23] Estas cifras permiten sostener que efectivamente al momento en que J.F. Kennedy asume la presidencia, la participación norteamericana en la guerra aun no era irreversible.

J. Kennedy (1961-1963)
Al igual que sus dos antecesores, Kennedy consideró esencial a Indochina como eslabón en la geopolítica de Estados Unidos. Como Truman y Eisenhower creyó que impedir el triunfo comunista era vital y también consideró que los comunistas Vietnamitas se encontraban bajo las maquinaciones de la Unión Soviética, por tanto, lo que verdaderamente estaba en juego era la lucha contra el avance de las fuerzas comunistas.[24] Kennedy también adhería a la teoría del Dominó, y consideraba al igual que Eisenhower que el derribo de la primera pieza por las fuerzas comunistas, pondría en peligro al resto de Asia.[25]

La propuesta de Kennedy para hacer frente a la avanzada comunista consistió en apoyar las fuerzas anticomunistas de Vietnam del Sur. Desde esta perspectiva la misión de Estados Unidos era “convertir a Vietnam del Sur en una nación, social, política, económica y militarmente, para así poder derrotar a los guerrilleros sin arriesgar vidas norteamericanas”.[26] En este punto se debe tener presente que simultáneamente, J. Kennedy estaba enfrentando la crisis de Berlín, que se prolongaba desde 1958. Bajo estas circunstancias, Kennedy creyó en la posibilidad de preparar a los Sud Vietnamitas para enfrentar la guerrilla comunista, pues no consideró apropiado comenzar una guerra, pero tampoco retirarse. Creyó en la posibilidad de formar sentimiento anticomunista.[27]

Para ratificar tales apreciaciones, Kennedy envió a Vietnam, en marzo de 1961, al vicepresidente Johnson. Según el informe de Johnson las posibilidades de Estados Unidos eran apoyar a Diem o retirarse, para salvar a Vietnam del Sur era necesario intervenir pronta y decisivamente.[28] Teniendo en cuenta lo anterior, el 11 mayo 1961 el Consejo Nacional de Seguridad estableció el objetivo nacional de Estados Unidos: “Impedir la dominación comunista en Vietnam del Sur” y para ello “la estrategia sería crear una sociedad viable y cada vez más democrática por medios de acciones militares, económicas, psicológicas…” Ante esta situación, como señala Zorgbibe, Kennedy se decidió a establecer una alianza limitada con Vietnam del Sur, esto significaba que la ayuda americana no sería incondicional, y Diem debería lograr el apoyo de la población por medio de reformas políticas y sociales.[29] Kennedy insistiendo en la reforma hizo que los norteamericanos participaran cada vez más en política interna de Vietnam del Sur.

Con el fin de apoyar la reforma y la creación de un sólido dique contra las fuerzas comunistas, durante la presidencia de Kennedy, fueron enviados a Vietnam 17.700 consejeros militares, a los cuales también se les permitió participar en los combates contra las fuerzas vietnamitas del norte.[30] La labor desempeñada por este personal consistió esencialmente en lo siguiente: organizar unidades que permitieran localizar al enemigo comunista en la jungla, para ello disponían de 300 aviones, blindados y helicópteros, napalm y defoliadores; contribuyeron también a la construcción de aldeas estratégicas donde se agrupaban a los campesinos para ser protegidos por soldados. Estas aldeas en teoría debían ser la base para la futura organización democrática, pues se esperaba que en cada una de ellas se llevaran a cabo elecciones de consejos municipales, que aplicaran reformas agrarias, organizaran sistemas educativos y sanitarios. En el año 1962, 3.500 aldeas habían sido edificadas.[31]

Hacia el año 1963 el fracaso de los objetivos norteamericanos era evidente, como señala Kissinger, llevar a cabo la democratización de un país en medio de una guerra es una tarea imposible, más aun si se consideraba la creciente impopularidad del gobierno de Diem.[32] Las manifestaciones en contra del gobierno se multiplicaron y el 1 de noviembre de 1963 tuvo lugar un golpe militar en el que fueron asesinados Diem y su familia; el 8 de noviembre Estados Unidos reconoció la nueva Junta Militar. Esto sucedió veinte días antes del asesinato del Propio J. Kennedy, quien legaba a su sucesor un fuerte compromiso con Vietnam del Sur:Como se puede apreciar, hacia 1963 el análisis norteamericano acerca de la participación en Vietnam ya no sólo se sostenía a partir del problema estratégico que implicaría el efecto dominó, sino que se agregaba también el aspecto idealista y wilsoniano, que implicaba comprometerse con la defensa de valores como la libertad y la democracia. No obstante, como señala Kissinger, estos valores no eran características de las que pudiera hacer gala la sociedad vietnamita, por tanto, el discurso justificativo de la defensa de Vietnam no giraba en torno de la defensa de esos valores, sino entorno a la necesidad de crear y fomentar los valores democráticos.[33] Por supuesto, al señalar tales explicaciones, debemos tener presente que lo que estamos haciendo es considerar las apreciaciones de un norteamericano que vivió y padeció, desde un nivel diplomático, el conflicto de Vietnam.

L. Johnson (1963-1969)
Lindon Johnson heredó de J. Kennedy un amplio programa de ayuda y alrededor de 17.700 hombres instalados como consejeros militares en Vietnam. Ante el rápido desmoronamiento de Vietnam del Sur el nuevo presidente norteamericano decidió emprender una decisiva escalada militar. En 1964, la situación parecía desesperada para Vietnam del Sur. Aprovechando un dudoso ataque de una torpedera vietnamita contra dos destructores norteamericanos en el Golfo de Tonkin, en agosto de 1964, Johnson logró que el Congreso aprobara una resolución que le autorizaba a “tomar todas las medidas necesarias para repeler cualquier ataque armado contra las fuerzas de Estados Unidos e impedir nuevas agresiones contra Vietnam del Sur y contra cualquier miembro de la Organización del Tratado del Sudeste de Asia”.[34] Como señala, Ronald Powaski, esto fue lo máximo que se acercó a una declaración de guerra contra Vietnam del Norte. La resolución fue aprobada el 7 de agosto, por 416 votos a favor y ninguno en contra en la Cámara de Representantes y por 81 a favor y dos en contra en el Senado.En febrero de 1965 un ataque a un cuartel de asesores norteamericanos desencadenó la represalia contra Vietnam del Norte, que pronto se convirtió en sistemática campaña de bombardeo llamada trueno rodante. Se enviaron unidades de combate completas hasta llegar en 1969 a 543.000.[35] Aunque Johnson consultó con los líderes del Congreso antes de enviar unidades de combate a Vietnam, no pidió otra resolución del Congreso que le autorizara a ello. A partir de 1965 los aviones bombardearon día y noche Vietnam del norte, de 25.000 ataques aéreos en 1965 se pasó a 108.000 en 1967, pasando el tonelaje de bombas de 3.000 a 226.000. No obstante, de todos modos Vietnam del norte seguía en pie, en gran parte gracias a los envíos soviéticos de armamentos y los socorros alimenticios chinos.[36] En este punto es preciso tener presente que par hacer la guerra, Vietnam del Norte contaba con la ayuda militar y económica de soviéticos y chinos. Entre 1965 y 1968 la ayuda total que prestaron las dos, rebasó los 2.000 millones de dólares. Además entre 1962 y 1968 aproximadamente 300.000 soldados chinos sirvieron en Vietnam del norte, de los cuales murieron 4.000, aunque no participaron en combates terrestres, ayudaron a manejar las armas antiaéreas y las instalaciones de comunicación.[37]

En la medida en que Johnson asume que la intervención militar de Estados Unidos en Vietnam no está logrando los resultados, intentó poner fin a la guerra. El 29 de septiembre de1967 propuso la fórmula de San Antonio, presentada en un discurso en esa ciudad: “Los Estados Unidos están dispuestos a suspender todo bombardeo aéreo y naval al Vietnam del Norte si esto da lugar prontamente a unas discusiones productivas. Por supuesto, suponemos que mientras avanzan las discusiones, Vietnam del Norte no aprovechará el cese o la limitación de los bombardeos”.[38] Este intento de salida negociada al conflicto no logró los resultados esperados. La causa esencial de este fracaso estuvo dada por las discrepancias en las condiciones que ambos ponían para poner alto al fuego. Los nordvietnamitas exigían un alto al fuego como condición para entablar negociaciones y también exigían la promesa de que todas las tropas norteamericanas serían retiradas de Vietnam del Sur. Por su parte Estados Unidos exigía la retirada total de las tropas nordvietnamitas de Vietnam del Sur y que se excluyera al Vietcong de cualquier solución política de la guerra.[39]

En Estados Unidos el apoyo popular a la guerra decreció en forma notable y poco a poco la opinión norteamericana se volvió contra el gobierno. A finales de 1967 el número de muertos alcanzó 13.500, y la televisión se encargaba de llevar hasta los hogares el horror de la guerra. En estas circunstancias, los estudiantes universitarios se levantaron contra la guerra y la oposición al conflicto también creció en el Congreso. Entre algunos de los ejemplos de la desaprobación de la política exterior norteamericana tenemos los siguientes:

NBC : “¿Valía la pena pulverizar Vietnam para salvarlo?”
TIME: “El año 1968 ha hecho comprender que la victoria en Vietnam simplemente puede estar fuera del alcance de la mayor potencia mundial”
Senador Mansfield: “Estamos donde no debiéramos… entablando un tipo de guerra que no es nuestro”
Senador Fulbright: “¿cuál es la autoridad del gobierno para extender la guerra sin consentimiento del congreso y sin debate o consideración del congreso?”
[40]

Mientras se estaban llevando a cabo los intentos de negociación, ambas partes prosiguieron su lucha. En 1967 el gobierno norteamericano aprobó el envío de 50.000 soldados a Vietnam, mientras que los norvietnamitas y sus aliados del Vietcong intensificaban la actividad guerrillera en el Sur.[41] Una maniobra decisiva tuvo lugar el 30 de enero de 1968, con el ataque sorpresa en la ofensiva del Tet (año nuevo lunar). Cada año se había concedido una tregua en el año nuevo lunar, pero los comunistas lanzaron una gran ofensiva contra 30 capitales de las provincias sudvietnamitas. Resultó ser una sorpresa total. Esta fue la primera vez que las guerrillas salieron a terreno descubierto. Las fuerzas norteamericanas casi acabaron con la estructura guerrillera pues quedó expuesta al amplio poder destructor de las armas norteamericanas. Con ello se confirmaba la doctrina militar norteamericana, pero fue una victoria psicológica para Hanoi (capital de Vietnam del Norte).[42] 72 horas después, Vietnam del Norte acepó la oferta de negociación con base en la Formula de San Antonio. Por su parte, Johnson el 31 marzo de 1968 se dirigió a todo el país por televisión y dijo que no enviaría más soldados a Vietnam del Sur y ordenaría una suspensión parcial de los bombardeos contra Vietnam del Norte, que sería seguido por un alto total de los bombardeos en cuanto empezaran las negociaciones concretas.[43] Además, Johnson anuncio que no se presentaría para la reelección residencial. Con ello el presidente que había mandado a 500.000 hombres al Asia le dejaría el problema a otro.[44]

Los nordvietnamitas aceptaron ofrecimiento de negociar la paz y las conversaciones oficiales comenzaron en París en mayo de 1968. Pero el estancamiento y la poca o nula disposición de los bandos a ceder en sus requerimientos, hicieron que las conversaciones se estancaran, cada una de las partes siguió insistiendo de manera implacable en sus postulados: Jhonson no había abandonado su objetivo de preservar un gobierno no comunista en Vietnam del Sur. Mientras que los nordvietnamitas tampoco habían abandonado su objetivo de reunificar Vietnam bajo su liderzazo.[45] En estas circunstancias, las conversaciones de Paris siguieron realizándose durante el resto del mandato de Johnson, pero sin llegar a ningún resultado concreto. De este modo, Johnson heredó a su sucesor un enorme compromiso bélico en una guerra cuyas conversaciones de paz habían comenzado, pero se encontraban estancados producto de las amplias discrepancias en las exigencias de cada uno de los bandos. En una guerra no-ganada no pueden imponerse acuerdos a un no-vencido, más aun cuando el no vencido tiene la firme convicción de seguir luchando hasta el final.

R. Nixon. (1969-1974)
Richard Nixon asumió la presidencia cuando la guerra de Vietnam se encontraba en un estado de estancamiento. Las conversaciones entre las partes habían comenzado, pero ninguna de ellas estaba dispuesta a ceder ante las demandas de la otra. Nixon había propuesto en su campaña presidencial poner fin a la participación norteamericana en la guerra de Vietnam, no obstante, ésta sólo se produjo 4 años después de que asumió la presidencia. Las razones de ello están dadas esencialmente por los objetivos de Nixon, para éste era primordial sacar a Estados Unidos de Vietnam, pero no humillado, por ello se buscaba lo que pasó a conocerse como “la paz con honor”, tarea en la cual estuvo apoyado estrechamente por Henry Kissinger, quien en 1969 presidía el Consejo de Seguridad Nacional. A éste último, el presidente le encargó la tarea de formular una estrategia que permitiese a Estados Unidos poner fin “con honor” a su participación en el conflicto de Vietnam.[46]

Nixon escogió el camino de la “vietnamización” e hizo expandir las actividades norteamericanas a Laos y Camboya para intentar bloquear las líneas de abastecimiento de los enemigos. La vietnamización consistía en trasladar progresivamente la conducción de la guerra a las fuerzas de Vietnam del Sur, ello implicaba por parte de Estados Unios que la retirada de las tropas norteamericanas tendría como contrapartida una mayor ayuda a las fuerzas armadas vietnamitas, las cuales según señala Zorgbibe, recibirían ochocientas cincuenta mil toneladas de armamento, sobrepasarían el millón de hombres y estarían dotadas de la cuarta aviación del mundo.[47] Con esto se demostraba, que si bien Nixon tenía interés en sacar a Estados Unidos de Vietnam, no tenia intención de abandonar a Vietnam del Sur. Quería una paz que justificase los sacrificios que habían hecho los norteamericanos durante los 20 años de compromisos directos e indirectos con la guerra de Vietnam. Por esta razón Nixon insistió en reforzar al ejercito sudvietnamita antes de firmar un acuerdo de paz. Por otra parte, los ataque sobre Camboya, según la justificación de Nixon, contribuían a asegurar la supervivencia de Vietnam del Sur tras la retirada de las tropas americanas, ya que con eso se debilitaban las bases estratégicas de los comunistas.[48]

A finales de los sesenta la protesta estudiantil era un fenómeno mundial y en Estados Unidos era agravado por la Guerra de Vietnam y el problema social. El 25 de enero de 1969, Nixon decidió la retirada progresiva del ejército de tierra, retirada incondicional que no sería objeto de negociación con el adversario. En diciembre de 1971 solo quedarán 171.000 soldados americanos en Vietnam.[49] Por su parte, Ho Chi Min (líder comunista de Vietnam del Norte), pensaba en alcanzar una victoria incondicional, las propuestas de paz no eran oídas, exigía plazo fijo e incondicional para la retirada de Estados Unidos y el reemplazo del gobierno de Saigon por un régimen comunista.[50] Desde esta perspectiva, el gobierno de Saigon se había convertido en un obstáculo para la paz. Nixon se negó a derribar a un gobierno aliado, pero Vietnam del Sur tendría que defenderse sólo. A comparación de Europa y Corea, el caso de Vietnam era distinto ya que en los dos primeros, fuerzas norteamericanos permanecieron resguardando a sus aliados. En Vietnam del Sur, presionados por la división interna, Estados Unidos aceptó no dejar fuerzas residuales.[51]

Tras una compleja fase de negociaciones y enfrentamientos militares, se firmó en París en enero de 1973 un acuerdo de paz. En agosto de 1973, el Congreso norteamericano prohibió cualquier reanudación de la intervención norteamericana. La retirada de las tropas estadounidenses hizo que el régimen de Vietnam del Sur sucumbiera ante la presión comunista. La ofensiva final comunista tuvo lugar en la primavera de 1975. El 30 de abril de 1975 Vietnam del Sur se rindió incondicionalmente a las tropas comunistas.[52] La guerra había terminado y el 25 de abril de 1946 los dos Vietnam se unieron para formar la República Socialista de Vietnam.

NOTAS
[1] Aracil, Rafel, Ob. Cit., Página 109
[2] Powaski, Ronald. Ob. Cit., Página 234
[3] Historia Mundial desde 1939, Editorial Salvat, Barcelona 1979,página 109
[4] Aracil, Rafael, Ob. Cit., Página 26
[5] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Páginas 138-139
[6] En: www.historiasigloxx.org/acuerdosginebra
[7] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 626
[8] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Pagina 139
[9] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 617
[10] Ibidem, Página 622
[11] Ibidem, Página 620
[12] Ibidem, Página 620
[13] Pereira, Castañeda, Historia y Presente de la Guerra Fría, Editorial Istmo, Madrid 1989, Página 385
[14] Academia de Ciencias de la URSS, Ob. Cit., Página 377
[15] En: Pereira, Juan, Ob. Cit. Página 386
[16] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 197
[17] Ibidem, Página 139
[18] Pereira, Juan, Historia y Presente de la Guerra Fría, Página 387
[19] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 140
[20] Ibidem, Página 140
[21] Pereira, Juan, Historia y Presente de la Guerra Fría, Página 388
[22] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 186
[23] Kissinger, Henry, Ob. Cit. Página 645
[24] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 440
[25] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 186
[26] Kissinger, Henry, Ob. Cit. Página 636
[27] Ibidem, Página 641
[28] Ibidem, Página 642
[29] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 443
[30] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 186
[31] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 443
[32] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 645
[33] Ibidem, Página 650
[34] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 195
[35] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 652
[36] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 445
[37] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 197
[38] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 657
[39] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 198
[40] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 661
[41] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 200
[42] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 661
[43] Powaski, Ronald, Ob. Cit., página 202
[44] Kissinger, Henry, Ob. Cit., página 667
[45] Powaski, Ronald, Ob. Cit., página 202
[46] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 220
[47] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Pagina 447
[48] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 221
[49] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Pagina 447
[50] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 681
[51] Ibidem, Página 683
[52] Pereira Castañeda, Historia y Presente de la Guerra Fría, Ob. Cit., Página 391

Extracto: tesis de pregrado Henríquez, Ana, Propuesta didáctica de la Guerra Fría, Instituto de HIstoria, PUCV, Viña del Mar, 2005.

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CONFERENCIAS ALIADAS II GUERRA MUNDIAL


 

Conferencia de Yalta, febrero de 1945

Las principales consecuencias de los acuerdos Aliados de la Segunda Guerra MundialConferencia de Teherán

Roosevelt y Churchill llegaron a Teherán, capital iraní, el 27 de noviembre de 1943 y sostuvieron entrevistas con Stalin hasta el 2 de diciembre. Cuando la Conferencia de los Tres Grandes se reunió en Teherán, las fuerzas angloamericanas ya habían invadido Italia. No obstante, los alemanes ocuparon rápidamente la mayor parte de Italia y lograron frenar el avance aliado hacia el norte de la península.[1] La Conferencia de Teherán constituyó el punto culminante de la cooperación en el seno de la Gran Alianza. Los éxitos del ejército soviético y la inminencia de la apertura de un segundo frente en Europa occidental permitieron que el primer encuentro entre Stalin, Churchill y Roosevelt se desarrollara en un ambiente de gran cordialidad. En efecto en una Conferencia preparatoria realizada en Moscú entre los Ministros de Asuntos Exteriores, en octubre de 1943, los aliados occidentales comunicaron a los soviéticos que la apertura de un segundo frente se llevaría a cabo en mayo de 1944 y se realizaría en el norte de Francia. Con ésta declaración, Stalin recibía respuesta a su constante demanda de apertura de un segundo frente.[2]

En efecto, en el punto Nº 4 de los acuerdos firmados en Teherán se establecía: (Las Potencias participantes en la Conferencia han convenido) Tomar nota de que la «Operation Overlord» (lo que posteriormente fue el desembarco en Normandía) será desencadenada en mayo de 1944, en conexión con una operación en el sur de Francia. Esta última operación se emprenderá en las proporciones permitidas por la importancia del material de desembarco. Además, la Conferencia toma nota de la declaración del mariscal Stalin, según la cual las tropas soviéticas desencadenarán una ofensiva, casi en el mismo momento, para impedir el transporte de tropas alemanas del frente del Este al frente del Oeste.

Otro de los acuerdos significativos de la Conferencia de Teherán fue la completa desmilitarización de Alemania, así como las zonas de ocupación que corresponderían a cada cual. Roosevelt convino con el plan de Stalin de desplazar hacia el oeste las fronteras de Polonia, e indicó que él no presionaría a Stalin sobre la cuestión del Báltico. Afirmó que si los ejércitos soviéticos ocupaban los Estados Bálticos, ni los Estados Unidos ni la Gran Bretaña los desplazarían, aunque también recomendó la celebración de un “plebiscito”.[3] El problema polaco no condujo a ningún acuerdo concreto, y Stalin rechazó la posibilidad de celebrar elecciones en los territorios Bálticos.[4]

Otra de las decisiones principales tomadas en Teherán tuvo que ver con la futura Organización de las Naciones Unidas, cuyo principal objetivo sería un papel pacificador de carácter mundial. Con esto último se respondía positivamente a las propuestas de Roosevelt.

En definitiva la Conferencia de Teheran vino a representar el apogeo de la unidad política de los Aliados durante la Guerra. Los Tres Grandes trazaron las líneas generales de la Europa de Posguerra, aceptaron un importante papel pacificador para las Naciones Unidas y aprobaron los planes para la invasión del norte y sur de Francia.

Conferencia de Yalta

En Yalta (ubicada en Crimea, al Sur de la URSS), Los “Tres Grandes”, Churchill, Roosevelt y Stalin, se reunieron entre el 4 y el 11 de febrero de 1945 para coordinar sus planes de guerra en un momento en el que las operaciones contra las potencias del Eje habían entrado en un punto decisivo. Churchill, Roosevelt y Stalin intentaron llegar a un acuerdo lo más amplio posible sobre los puntos de fricción que les separaban en lo referente al futuro de una Europa que se preveía prontamente liberada de la dictadura hitleriana. Acordaron decisiones para avanzar al final del conflicto y definir la futura suerte de Europa, en especial Alemania y Polonia y construir una nueva organización internacional encargada de preservar la paz. El comunicado final de la conferencia establece la partición de Alemania y Berlín, atribuyéndose zonas de ocupación según el avance de las tropas aliadas en territorio alemán. Francia también fue integrada en el reparto.[5] La situación en el momento de la Conferencia favorecía claramente a Stalin. Tras las impresionantes ofensivas del Ejército Rojo en 1944, las tropas soviéticas se hallaban a 70 kilómetros de Berlín y ocupaban prácticamente toda la Europa central y oriental. Al mismo tiempo, el mantenimiento del pacto de neutralidad con Japón permitía a Moscú mantener una posición de fuerza en todo lo relacionado con las cuestiones polaca y alemana.

Si bien es cierto, Francia no había sido invitada a la Conferencia, finalmente fue contemplada por los líderes Aliados, Churchill, Roosevelt y Stalin, como uno de los países vencedores, que merecía y debía hacerse cargo del futuro de Alemania. Respecto de este punto, Charles Zorgbibe señala que si bien la Francia de De Gaulle había sido excluida de la Conferencia Interaliada, principalmente porque Roosevelt no reconocía la total legitimidad del gobierno establecido en ese país, la alusión a las zonas de ocupación llevó a los líderes aliados a tratar sobre el papel de Francia en Alemania. Churchill deseaba atribuir una zona de ocupación a Francia, que sería constituida a partir de las zonas americana y británica; Stalin desaprobó la idea, pero cedió cuando Roosevelt intervino a favor de la propuesta de Churchill, sosteniendo que “las fuerzas americanas no podrán permanecer más de dos años en Europa… Gran Bretaña no puede asumir sola el esfuerzo de ocupación”.[6] La medida concreta referida a la incorporación de Francia se expresó en el Artículo IV de la Resolución sobre Alemania, donde se establece: Se ha convenido que una zona de Alemania, que ocuparán las fuerzas francesas, será atribuida a Francia. Esta zona será tomada de las zonas inglesa y americana, y su extensión será fijada por ingleses y americanos tras consulta con el Gobierno Provisional francés. También se ha convenido que el Gobierno Provisional francés será invitado como miembro para formar parte del Consejo de Control Aliado para Alemania.[7]

Principales resoluciones acordadas en la Conferencia de Yalta:

Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas de ocupación a cargo de la URSS, EEUU, Gran Bretaña y Francia (incluida por demanda de Churchill). En efecto, en la Resolución sobre Alemania se afirma: “El Reino Unido, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas detentarán la autoridad suprema en lo concerniente a Alemania. En el ejercicio de esta autoridad tomarán las medidas que estimen pertinentes para la paz futura y la seguridad, comprendiendo el desarme completo, la desmilitarización y el desmembramiento de Alemania”.[8] Alemania, además, quedaría sujeta a fuertes reparaciones financieras y perdería la Prusia Oriental y parte de Pomerania, quedando su frontera oriental fijada en la línea marcada por los ríos Oder y Neisse.

Se estableció que un tribunal internacional juzgaría a los principales criminales de guerra nazis. En el Título VI de la Resolución sobre Alemania se establece: La Conferencia ha decidido que la cuestión de los grandes criminales de guerra será objeto de una investigación por los tres ministros de Asuntos Exteriores que presentarán un informe en tiempo oportuno, tras el final de la Conferencia.[9] Las medidas adoptadas se llevaron a cabo a través de los Juicios de Nüremberg.[10]

Polonia sería “desplazada” hacia el oeste, anexionándose los territorios que Alemania perdía en el oriente y cediendo en el oriente los territorios que habían quedado bajo el dominio soviético tras el pacto de no agresión germano-soviético en 1939. El denominado Comité de Lublin, formado esencialmente por comunistas, constituirían el núcleo principal del futuro gobierno polaco, aunque también tendrán presencia los miembros del gobierno provisional polaco pro-occidental con sede en Londres. Como señala, Charles Zorgbibe, los occidentales terminaron cansándose ante la obstinada posición de Stalin y cedieron respecto de la extensión de la frontera polaca sobre territorio alemán. Además, los territorios en cuestión formaban parte de la ocupación atribuida a la URSS.[11]

Con respecto a las Naciones Unidas, cuya Carta había sido ya redactada en borrador, se acordó un compromiso sobre la fórmula de voto en el futuro Consejo de Seguridad, poniendo el énfasis en el papel clave de las grandes potencias vencedoras en la futura organización de la paz. El 6 de febrero, en sesión plenaria, Roosevelt abrió el debate sobre las Naciones Unidas, dando la palabra al Secretario de Estado Stettinius, que propuso un sistema de voto en Consejo de Seguridad, las cuestiones de fondo más importantes exigirían, para ser resueltas, el voto positivo del conjunto de los miembros permanentes, con esto se establecía el derecho a Veto a las grandes potencias. Aunque, como señala Zorgbibe, los redactores de tal procedimiento (americanos), imaginaron una restricción fundamental en el derecho a veto: El Estado miembro permanente, que es parte en la cuestión examinada por el Consejo de Seguridad, no podría tomar parte en la votación.[12]

Por último, se aprobó la denominada Declaración sobre la Europa liberada en la que los “Tres Grandes” se comprometieron a que la reconstrucción de Europa se hiciera por medios democráticos, constituyendo gobiernos ampliamente representativos de todos los elementos no fascistas de cada nación. Esos gobiernos deberían convocar lo antes posible elecciones libres que permitieran la creación de gobiernos que emanaran de la voluntad popular.

Declaración sobre la Europa liberada. 4/11 de febrero de 1945
El Premier de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, el primer Ministro del Reino Unido y el Presidente de los Estados Unidos de América serán consultados en el interés común de los pueblos de sus países respectivos y de los de la Europa liberada. Afirman conjuntamente su acuerdo para determinar una política común de sus tres Gobiernos durante el período temporal de inestabilidad de la Europa liberada, con el fin de ayudar a los pueblos de Europa liberados de la dominación de la Alemania nazi, y a los pueblos de los antiguos Estados satélites del Eje, a resolver por medios democráticos sus problemas políticos y económicos más apremiantes.

El establecimiento del orden en Europa y la reconstrucción de las economías nacionales deben realizarse mediante procedimientos que permitan a los pueblos liberados destruir los últimos vestigios del nazismo y del fascismo y establecer las instituciones democráticas de su elección. Estos son los principios de la Carta del Atlántico: derecho de todos los pueblos a elegir la forma de gobierno bajo la que quieren vivir; restauración de los derechos soberanos y de autogobierno en beneficio de los pueblos que fueron privados por las potencias agresoras.

Con el fin de crear las condiciones en las cuales los pueblos liberados podrán ejercer estos derechos los tres Gobiernos ayudarán conjuntamente a los pueblos de todo Estado liberado de Europa, o todo Estado europeo antiguo satélite del Eje, cada vez que estimen que la situación lo exige: a) Para crear las condiciones de la paz interior; b) Para adoptar las medidas de urgencia destinadas a socorrer a los pueblos desamparados: c) Para constituir autoridades provisionales gubernamentales ampliamente representativas de todos los elementos democráticos de estas poblaciones y que se comprometerán a establecer, tan pronto como sea posible, mediante elecciones libres, gobiernos que sean la expresión de la voluntad de los pueblos, y d) Para facilitar en todos los lugares donde sea necesario tales elecciones.
Los tres Gobiernos consultarán a las demás Naciones Unidas y a las autoridades provisionales o los otros Gobiernos de Europa, cuando se examinen problemas que les interesen directamente.
Cuando los tres Gobiernos estimen que las condiciones en un Estado libre de Europa o en un país anteriormente satélite de Europa hacen necesaria una acción determinada, se consultarán inmediatamente acerca de las medidas a tomar para asumir sus responsabilidades comunes definidas en la presente declaración.
Por esta declaración reafirmamos nuestra fe en los principios de la Carta del Atlántico, nuestra fidelidad a la Declaración de las Naciones Unidas y nuestra determinación de construir en cooperación con las otras naciones pacíficas, un orden mundial que se inspire en las leyes de la paz, de la seguridad, de la libertad y del bienestar general de toda la humanidad.
Al publicar esta declaración, las tres potencias expresan la esperanza de que el Gobierno Provisional de la República Francesa quiera asociarse a ellas mediante el procedimiento sugerido.

J. V. Stalin – F. D. Roosevelt – W. Churchill

 

Esta declaración, propuesta por Estados Unidos, anuncia los principios que permitirán el establecimiento de un orden mundial regido por el derecho. En cada uno de los países liberados del nazismo se constituirían gobiernos provisionales, en los cuales debían estar ampliamente representados todos los elementos democráticos de la población y tan pronto como sea posible debían celebrarse elecciones libres: El establecimiento del orden en Europa y la reconstrucción de las economías nacionales deben realizarse mediante procedimientos que permitan a los pueblos liberados destruir los últimos vestigios del nazismo y del fascismo y establecer las instituciones democráticas de su elección.

Como señala Charles Zorgbibe, las primeras reacciones ante los comunicados finales de la Conferencia de Yalta resaltaron el optimismo y produjo una profunda impresión en la prensa y en los círculos parlamentarios. En Estados Unidos las editoriales fueron muy entusiastas, en el Senado suicito expresiones de satisfacción y admiración. En la Unión Soviética Pravda sacó un número especial consagrado a Yalta; la declaración sobre la Europa liberada fue leída por la radio. Pero en Europa occidental la satisfacción fue más moderada. Las editoriales británicas se refirieron al caos alemán después de Versalles como ejemplo que no debía seguirse; Churchill subrayó ante los comunes que la destrucción del nazismo no debía significar la destrucción de Alemania. Finalmente en Francia las reacciones fueron negativas. De Gaulle denunció la insuficiente precisión de los acuerdos sobre Polonia y percibió la inocencia de la Declaración sobre la Europa Liberada.[13]

Como será demostrado a lo largo de este trabajo, los hechos dieron la razón a las apreciaciones de De Gaulle, la Declaración de la Europa Liberada, al final sólo resultó ser una declaración de buenas intenciones y no un compromiso que los soviéticos estuvieran dispuestos a cumplir.

Conferencia de Postdam

Los «Tres Grandes», tras culminar la derrota de la Alemania nazi se reunieron en Potsdam, en las afueras de Berlín, entre el 17 de julio al 2 de agosto de 1945 para concretar la suerte de los vencidos.

Pese a la victoria común sobre el Eje y la capitulación incondicional de la Wehrmacht, el ejército alemán, el 7 y 8 de mayo, el ambiente en la conferencia había cambiado con respecto a Teherán y Yalta, tal como habían cambiado sus protagonistas. Truman ha sustituido a Roosevelt que había fallecido unos meses antes y Clement Attlee, el líder británico laborista, sustituye a un Churchill derrotado en las elecciones generales de 1945. Este último sólo estuvo presente hasta el día 25 de julio, ese día Churchill y Eden tuvieron que pedir un receso para volver a su patria a aguardar los resultados de la primera elección general celebrada desde 1935. Churchill nunca regresó a Potsdam, pues sufrió una derrota aplastante. Clement Attlee ocupó su lugar como Primer Ministro, y Ernest Bevin llegó como Secretario del Exterior.[14]

Los dirigentes de la Gran Alianza acordaron establecer una autoridad suprema interaliada en Alemania, en la que el poder real residiría en un Consejo Supremo de Control, formado por los comandantes militares de las cuatro zonas de ocupación: americana en el sudoeste, británica al noroeste, francesa en el oeste y soviética al este. Era una mera división administrativa de Alemania y, en aquel momento, ninguno de los líderes reunidos pensó en una división política de la potencia derrotada. Austria también fue dividida en cuatro zonas, así como Berlín y Viena.[15]
Como señala Charles Zorgbibe, la elaboración de los principios de la administración interaliada de Alemania pareció relativamente fácil, pero el consenso sólo era producto de la falta de interés. Cada uno de los tres grandes sabía que él sería la autoridad suprema en su propia zona de ocupación y que para los asuntos concernientes a toda Alemania dispondrá de un derecho a veto en el Consejo de Control.[16]

En Postdam se definió el denominado plan de las cuatro «D»: desnazificación, desmilitarización, descartelización (abolición de los grandes «carteles» económicos germanos) y democratización. Este plan debía ser la base de la reconstrucción de Alemania. Todas las organizaciones nacional-socialistas debían ser disueltas, la administración depurada y los criminales de guerra castigados en un Tribunal que tendrían como sede Nüremberg, la capital de los grandes congresos nazis. Todas las organizaciones militares y paramilitares debían ser disueltas y desarticulada la industria armamentística, así como los grandes conglomerados industriales. La democratización pasaría por la vuelta a la legalidad de los partidos políticos y sindicatos, por elecciones locales y el restablecimiento de las libertades civiles.

Los ministros de asuntos exteriores quedaron encargados de preparar un tratado de paz definitivo con Alemania. No hubo acuerdo sobre el trazado de la frontera germano-polaca, pero la URSS impuso una política de hechos consumados anexionando a Polonia importantes territorios germanos y fijando la línea Oder-Neisse como la frontera definitiva.[17] Este cambio de fronteras se vio acompañado de la expulsión de diez millones de alemanes de territorios orientales y de amplios desplazamientos, a menudo dramáticos, de población en toda la Europa oriental.

En el mapa que se presenta a continuación vemos claramente la extensión de la frontera polaca sobre territorio alemán, mientras que e la fotografía se puede apreciar el traslado de la población alemana hacia territorios del oeste.

Mapa de ocupación de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial

En lo referente a las reparaciones de guerra, se acordó tras ásperas discusiones que serían extraídas por cada potencia en su área de ocupación, aunque a la Unión Soviética se le permitió obtener del 10 al 15 por ciento del equipamiento industrial de las zonas occidentales a cambio de productos agrícolas y de otro tipo de su zona de ocupación.

Pese a la proclamación solemne de la creencia en la responsabilidad colectiva de las grandes potencias en el establecimiento de una paz justa y concertada y de la adhesión unánime a los principios de la Carta del Atlántico, la realidad fue que en la Conferencia de Potsdam afloraron de una manera bastante evidente las divergencias ideológicas y las ambiciones nacionales irreconciliables que llevarían a corto plazo al fin de la Gran Alianza y al inicio de la Guerra Fría. En efecto, como señala Henri Kissinger, el resultado práctico de Postdam fue el principio del proceso que dividió a Europa en dos esferas de influencia.

NOTAS
[1] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 75
[2] Service, Robert, Ob. Cit., Página 255
[3] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 397
[4] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 76
[5] Aracil, Rafael, Ob. Cit., Página 27
[6] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 24 a 26
[7] Titulo IV, Resolución Sobre Alemania, Yalta 2 de agosto de 1945. En: Documentos para el estudio de la Historia del Siglo XX: www.historiasigloxx.org/DOCUEMNTOS/acuerdosyalta.html
[8] Titulo III, Artículo 12, Resolución Sobre Alemania, Yalta 2 de agosto de 1945. En: Documentos para el estudio de la Historia del Siglo XX: www.historiasigloxx.org/DOCUEMNTOS/acuerdosyalta.html

[9] Titulo VI, Resolución Sobre Alemania, Yalta 2 de agosto de 1945. En: Documentos para el estudio de la Historia del Siglo XX: www.historiasigloxx.org/DOCUMENTOS/acuerdosyalta.html
[10] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 26
[11] Ibidem, Página 31
[12] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 29
[13] Ibidem, Página 35
[14] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 421
[15] Aracil, Rafael, Ob. Cit., Página 26
[16] Zorgbibe, Charles, Ob. Cit., Página 49
[17] Ibidem, Página 52

*EXTRACTO: tesis de pregrado Henríquez, Orrego, Ana, Propuesta Didáctica para la enseñanza de la Guerra Fría, PUCV, Viña del Mar, 2005.

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LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y LA GUERRA FRIA


 

 

palabras claves de este documento: Revolución Rusa, comunismo de Guerra NEP, Plan Quinquenal, planificación, Segunda Guerra Mundial…. etc

ANTECEDENTES PARA LA COMPRENSIÓN DE LA GUERRA FRÍA

 

La Guerra Fría es un conflicto de orden mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, los cuales en el trascurso del siglo XX se instalaron en la cúspide del poder, alcanzando ambos la categoría de superpotencias. Tradicionalmente se considera que este peculiar conflicto tuvo su punto de partida tras la Segunda Guerra Mundial, una vez que los dos principales vencedores de la misma no lograron compatibilizar sus tan disímiles puntos de vista respecto de los destinos que habrían de seguir los territorios que habían sido asolados por la guerra y que acababan de ser liberados y a la vez ocupados por sus tropas. No obstante, como ya ha sido precisado en el primer capítulo del presente trabajo, no es posible comprender el conflicto suscitado entre Estados Unidos y la Unión Soviética a partir de 1945, si no se tiene presente el origen de las desavenencias entre ambas entidades políticas, es decir, el año 1917, cuando se produjo la Revolución Bolchevique en Rusia.Conocer los elementos constitutivos de dicha revolución, sus planteamientos y objetivos, permite comprender que la Guerra Fría no es simplemente una lucha de poder entre dos Estados, aunque también tiene añadido tales elementos. Esta peculiar guerra es un enfrentamiento entre dos tipos de sociedades con planteamientos profundamente diferentes respecto de la organización social, política y económica.

Es una lucha que alcanza su concreción máxima una vez que ambas entidades políticas se instalan en la cúspide del escenario internacional, quedando frente a frente en mitad del continente Europeo, allí hasta donde sus tropas habían logrado llegar en la arremetida contra las tropas nazis. Desde esta perspectiva, la Segunda Guerra Mundial sólo viene a constituir el último paso que hará de la Guerra Fría un conflicto de orden mundial. Así la alianza forjada entre la Unión Soviética y los países occidentales, sólo habría significado un paréntesis en la historia de la Guerra Fría. Para el historiador británico Eric Hobsbawm la Alianza de Guerra contra Hitler constituye un hecho insólito y temporal, y a la vez “un proceso paradójico, pues durante la mayor parte del siglo, excepto en el breve período de antifascismo, las relaciones entre el capitalismo y el comunismo se caracterizaron por un antagonismo irreconciliable”.[1] En efecto, esto último será clave para comprender los acontecimientos que se suscitaron tras el fin de la guerra. Aquella “insólita alianza” no logró sobrevivir una vez que el enemigo común había sido derrotado.

GUERRA FRÍA ENCUBIERTA (1917-1945)Síntesis histórica:

Desarrollo interno de la Unión Soviética y de sus relaciones internacionales con Occidente entre 1917 y 1945.


Las primeras medidas del régimen soviético

Tras la Revolución de 1917, Rusia se convirtió en el primer país en que un partido obrero alcanzaba el poder, por lo que carecía de experiencias previas sobre la construcción de una sociedad socialista.

En los días siguientes a su constitución, el Consejo de Comisarios del Pueblo promulgó una serie de decretos que pretendían satisfacer las principales reivindicaciones de las clases populares y conseguir su adhesión: el decreto sobre el final de la guerra proponía una paz sin anexiones ni indemnizaciones; el decreto sobre la tierra expropiaba sin contrapartida económica, las grandes propiedades, que pasaban a manos de comités agrarios; el decreto sobre empresas industriales ponía las fábricas bajo control de obreros y empleados; el decreto sobre las nacionalidades declaraba el derecho de los pueblos de Rusia a disponer libremente de su destino.[2]

En enero de 1918 se reunió la Asamblea Constituyente, prevista ya por los gobiernos anteriores a la revolución de octubre. Los bolcheviques eran minoritarios en ella, frente a una mayoría de los militantes del partido Socialista Revolucionario. Para Lenin, la Asamblea representaba el modelo político burgués frente a la democracia más profunda, la de los soviets, y precedió a su disolución. De este modo el poder soviético y la dictadura del proletariado se convirtieron en los pilares básicos de la Rusia revolucionaria. Paulatinamente, la oposición fue silenciada.[3]

En julio de 1918, el Congreso de los Soviets aprobó la primera constitución soviética, en la que se declaraba la decisión de construir el socialismo sin clases sociales ni Estado, y se confirmaba a los soviets como base del poder revolucionario.

Para el gobierno se convirtió en primer objetivo la desvinculación de la guerra.[4] En diciembre de 1917 se firmó un armisticio con Alemania y Austria-Hungría, y se abrieron negociaciones sobre la paz. Dentro del partido bolchevique, Lenin defendía la necesidad de alcanzar la paz a cualquier precio como única forma de asegurar la pervivencia de la revolución. La facción más radical, Trotski a la cabeza, se pronunciaba por la continuación de la guerra como forma de exportar la revolución a otros países.

Las presiones del ejército alemán forzaron al partido bolchevique (que a partir del 7 de marzo de 1918 adoptó el nombre de comunista), y al Gobierno a aceptar las duras condiciones impuestas por Alemania. La paz se firmó en la ciudad de Brest-Litovk el 3 de marzo de 1918. Rusia perdía 780.000 kilómetros cuadrados, perdía también 56.000.000 de personas, un tercio de la longitud de su red de ferrocarriles, un 73% de su producción de hierro, así como su provisión de carbón en un 89%.[5]

La Guerra Civil y el comunismo de Guerra

Entre 1918 y 1920, el nuevo régimen se enfrentó a una guerra civil que asoló el país, promovida por las fuerzas antirrevolucionarias y por la intervención extranjera.[6] Sin embargo, el régimen comunista se consolidó con la creación de la URSS.

Francia, Reino Unido y Japón intentando frenar el contagio revolucionario y castigar al nuevo régimen establecido en Rusia, que había expropiado todas las grandes inversiones de capitales extranjeros y que se negaba a devolver los empréstitos de la época zarista, enviaron cuerpos expedicionarios, pero sobre todo aportaron capitales y armas a los ejércitos antirrevolucionarios, conocidos como “Blancos”, enfrentaron a los revolucionarios del ejército Rojo.

Como ya fue señalado en el capítulo I, fue el año 1917 el que marcó el punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y Rusia. En este año la Revolución Bolchevique instauró en Rusia un nuevo tipo de gobierno, que comprendía también un nuevo tipo de sociedad. Un modelo que pretendía desplazar al actual modelo capitalista, liberal y burgués que predominaba hasta ese momento en el mundo. En efecto, “Cuando los bolcheviques subieron al poder en Rusia en noviembre de 1917, esperaban, como marxistas devotos, que los trabajadores del mundo, incluidos los norteamericanos, siguieran la iniciativa rusa y derrocaran a sus gobiernos dominados por el capital. Los capitalistas del mundo, incluidos los de Estados Unidos, temían que esa posibilidad se hiciera realidad”.[7]

La Revolución Bolchevique se llevó a cabo en Rusia mientras se desarrollaba la Primera Guerra Mundial. En esta última, Francia, Gran Bretaña y Rusia luchaban desde 1914 en el mismo bando contra los Imperios Centrales, Alemania y el Imperio Austro-Húngaro. Pero como se dijo, el año 1917 se produjo un giro crucial en los acontecimientos. Estados Unidos, que hasta entonces había proclamado su neutralidad, cambió de parecer y el 2 de abril de 1917 el Congreso declaró la guerra a Alemania. Mientras tanto, en ese mismo año, las desastrosas consecuencias de la guerra, produjeron en Rusia el derrocamiento de la monarquía zarista.

Así, tras un breve período de gobierno provisional (desde marzo a noviembre de 1917), triunfó en Rusia la revolución bolchevique. Los revolucionarios habían explotado muy bien la decisión del gobierno provisional acerca de mantener la participación Rusa en la guerra y habían alentado a la población a levantarse y exigir cambios radicales.

Pero la Rusia Bolchevique no encajaba con el mundo que quería diseñar el presidente Norteamericano, W. Wilson, tras la Primera Gran Guerra, ese mundo ideal que tenía por fundamento, aspectos tales como la cooperación internacional, la seguridad colectiva, los mercados abiertos y la autodeterminación de los pueblos. Esta última, según Wilson implicaba casi de forma automática la adhesión a los sistemas democráticos, por tanto, el concepto democracia también venía a añadirse al conjunto de características con las que debía contar ese mundo que surgiría tras la conflagración mundial.[8]

Efectivamente, todos esos conceptos formaban parte vertebral de los denominados “14 puntos de Wilson”, los cuales había presentado ante el pueblo norteamericano y ante los aliados europeos como imprescindibles dentro del nuevo orden internacional que debía surgir una vez que acabara la gran conflagración comenzada en 1914. “Obviamente, en el nuevo orden internacional que preveía Wilson no había ningún lugar para los bolcheviques comprometidos con el derrocamiento violento del capitalismo y la democracia”.[9] Desde esta perspectiva, en el nuevo orden mundial que vendría tras la guerra no habría habido lugar ni para la autárquica Rusia zarista, ni para la dictadura comunista que pretendía instaurar la revolución de 1917.

Por todo los expuesto, W. Wilson se negó a reconocer el gobierno Bolchevique, y, además, autorizó el envío de ayuda económica encubierta a las fuerzas antibolcheviques de Rusia, mientras que las otras dos grandes potencias capitalistas, Francia y Gran Bretaña, se decidieron a actuar de un modo más directo, con participación efectiva en la Guerra Civil Rusa, apoyando a las fuerzas antibolcheviques. No obstante, los objetivos de las potencias capitalistas se vieron frustrados, ya que “La intervención militar de las potencias capitalistas no hizo más que reafirmar los temores de los bolcheviques de que los objetivos principales eran ellos y no los alemanes. Aun cuando no logró derribar el régimen soviético, la intervención militar occidental en la guerra civil rusa sembró en la mente de los líderes soviéticos el temor eterno a un cerco capitalista y la creencia de que la guerra entre el comunismo y el capitalismo era inevitable.[10] Desde este momento se empiezan a configurar los elementos que van marcando el derrotero de las relaciones entre el mundo capitalista y el mundo comunista. Ha aparecido en escena un nuevo tipo de sociedad, a la que J. Fermandois ha denominado “Sociedad Revolucionaria”, incompatible en esencia con el tipo de sociedad tradicional encarnada en los países occidentales.[11]

En la guerra civil, el Ejercito Rojo, dirigido por Trotski, adquirió una rígida disciplina y una notable eficacia que le permitió acabar con los ejércitos blancos a fines de 1919. En los años siguientes los soviéticos recuperaron Ucrania, el Caucaso y Asia central. La consolidación del poder soviético se manifestó con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas soviéticas (URSS) en diciembre de 1922. La guerra civil contribuyó a la radicalización del régimen y a la supresión de todo tipo de oposición política.[12]

Como se dijo, W. Wilson no reconoció al gobierno bolchevique y esa actitud la preservaron los gobiernos norteamericanos hasta 1933, cuando el Presidente F. Roosevelt decide cambiar la política seguida por sus antecesores respecto de la Unión Soviética. Entre 1933-34 se produjo el reconocimiento del gobierno soviético y el establecimiento de las relaciones diplomáticas. Recordemos las ya citadas memorias de George Kennan, quien tuvo la posibilidad de ser participe directo de aquel acercamiento.[13]

Como señala Powaski, Roosevelt creyó firmemente en la posibilidad de poder llegar a acercamientos y acuerdos fructíferos con Stalin, sobretodo después de 1941, cuando Alemania había comenzado la invasión de la Unión Soviética. “Roosevelt creyó que el ejército soviético podría tener inmovilizado a la mayor parte del ejercito alemán, con lo cual salvaría a Gran Bretaña y posiblemente evitaría la necesidad de que Estados Unidos participara directamente en la guerra. Así pues, Roosevelt hizo cuanto pudo por evitar una derrota soviética, incluido el envío de ayuda por el valor de miles de millones de dólares al amparo de la Ley de Prestamos y Arriendos. A partir de la entrada en guerra de Estados Unidos en diciembre de 1941, Roosevelt se esforzó mucho por mantener la Gran Alianza”.[14]

En efecto, Roosevelt manifestó siempre un gran interés por mantener en pie la Gran alianza, no obstante, su muerte se produjo justo al momento en que la guerra en Europa tocaba su fin, y como diría H. Kissinger, su sueño de las 4 grandes potencias gobernando el mundo no llegó a sobrevivirle[15]. Y es que terminada la lucha contra el enemigo común ya no había razones para seguir soslayando el sinfín de diferencias entre ambas entidades, más aún cuando tanto Estados Unidos como la Unión Soviética, sabíanse y sentíanse enormemente poderosos, de hecho, la guerra los había convertido en las principales o las únicas potencias militares del mundo. En Europa, vencedores y perdedores estaban exhaustos, mientras que en Asia, Japón había sido completamente derrotado y China retomaba los caminos hacia la guerra civil.

La URSS: Consolidación de un nuevo sistema económico y un nuevo tipo de sociedadLa Nueva Política Económica

La revolución había triunfado, pero los costes habían sido enormes. Al acabar la guerra civil, el país estaba agotado; el hambre, las enfermedades y la guerra habían causado millones de muertos; la producción agrícola era equivalente a dos tercios, respecto de la anterior a la guerra mundial; la industria se había reducido a una séptima parte; y las privaciones y el descontento eran generales.

Entre 1921 y 1927, la Nueva Política Económica (NEP) significó un giro radical en la política económica y social de la URSS. La idea fundamental de la NEP era reinstaurar, por breve tiempo, un capitalismo limitado con el fin de reconstruir la economía. Como señala Powaski, el objetivo de la NEP era salvar al país del desastre económico fomentando temporalmente el desarrollo de la empresa privada e intentando atraer inversiones y tecnologías extranjeras. Lenin arguyó que sólo después de que Rusia recuperase la salud económica sería posible reanudar la socialización de la economía.[16]

La economía se liberalizó en parte: se restableció la libertad de comercio interior; los campesinos, que habían pagado sus impuestos en especie, podían vender libremente los excedentes, se permitió la existencia de pequeñas empresas privadas en la industria y en los servicios; y se autorizó la entrada de capital extranjero. Pero el Estado siguió reservándose el control del crédito y de los sectores clave de la economía: ferrocarriles y otros medios de transporte, las grandes empresas, bancos y el comercio exterior. Al mismo tiempo, se introdujeron mejoras en la gestión de las empresas socializadas, que copiaron los procedimientos capitalistas, y se fomentó el cooperativismo en el comercio interior y en el campo.[17]

El Periodo Stalinista

Stalin protagonizó el segundo período de la historia de la URSS. Instauró una dictadura personal, consolidó el régimen soviético y convirtió la URSS en una gran potencia. Los pilares sobre los que se basó la época stalinista fueron la socialización de la tierra y la planificación económica.

Cuando Lenin se retiró del poder a causa de una enfermedad en 1923 no había claridad de quien sería su sucesor. En estas circunstancias quedó en manos del Comité central del Partido la elección del nuevo líder. Dos eran los candidatos principales: León Trotski y Stalin. El primero había sido Director del Soviet de San Petersburgo en 1905, organizador de la Revolución de Octubre y creador del Ejército Rojo. Stalin había tenido un papel activo en la Revolución de 1905 y estuvo deportado hasta 1917. Formó parte del Gobierno Bolchevique y ocupó la Secretaria General del Partido en 1922. Frente al pensamiento de Trotski, que insistía en la idea de la revolución mundial, Stalin defendía la tesis del ”socialismo en un solo país”. Esta posición era mayoritaria, teniendo en cuenta los sacrificios llevados a cabo desde 1917.[18] Desde la muerte de Lenin, la posición de Trotski se fue debilitando. Perdió los cargos que acumulaba, fue detenido y deportado a Siberia, y finalmente en 1929 fue expulsado de la URSS.

Socialización y planificación

El período comprendido entre 1927 y 1939 se caracterizó, desde le punto de vista económico y social, por la planificación de la economía y la colectivización del campo. La NEP fue oficialmente abandonada en abril de 1929, y la planificación estatal de la economía fue presentada como la respuesta de la economía socialista frente al liberalismo capitalista.[19] La planificación suponía la implantación de las directrices económicas, que sólo podían ser alcanzadas mediante el control de la producción industrial y la colectivización de la tierra.

Según las propias palabras de Stalin el objetivo de los planes quinquenales consistía en transformar a la URSS en un país industrial para eliminar hasta el final los elementos capitalistas, extender el frente de las formas socialistas de la económica y crear una base económica para la supresión de las clases en la URSS, para la construcción de una sociedad socialista. En esencia, el pan quinquenal debía convertir la pequeña economía rural en una gran economía colectivizada. Finalmente la labor del plan quinquenal consistía en crear en el país todas las condiciones técnicas y económicas necesarias par aumentar al máximo la capacidad de defensa, para permitir organizar una respuesta vigorosa a todas las tentativas de intervención a todos los intentos de agresión armada del exterior, o de donde quieran que vengan. [20]

El Primer Plan Quinquenal se inició el 1 de octubre de 1928. Sus principales objetivos eran la desaparición del sector privado, que había resurgido con la NEP, la autofinanciación de las grandes inversiones industriales ante la falta de empréstitos exteriores, la formación, a gran escala, de técnicos y mano de obra especializada, y el desarrollo de la industria pesada, así como la construcción de gigantescas obras publicas, que debían permitir a la URSS superar su atraso histórico. Como señala Powaski, el objetivo de Stalin al aplicar El Primer Plan Quinquenal era adoptar una política que consistía en emplear capital nacional, en vez de extranjero, para industrializar la Unión Soviética. El Primer Plan Quinquenal recurría a los contratos para adquirir ayuda técnica extranjera. Con este hecho, por primera vez desde la Revolución Bolchevique, empezaron a llegar a la Unión Soviética, grandes cantidades de artículos y ayuda técnica norteamericana. Durante el Primer Plan Quinquenal hasta mil ingenieros norteamericanos trabajaron en la Unión Soviética en virtud de contratos individuales, y muchos más llegaron a Rusia a trabajar para compañías estadounidenses que habían firmado contratos.[21]

Para alcanzar estos objetivos enormemente ambiciosos, se movilizó a la población de forma casi militar y se obtuvieron unos resultados espectaculares. El número de obreros industriales se doblo en cinco años, igual que la producción de carbón y hierro. La producción eléctrica se quintuplicó; pero los resultados en el campo fueron mucho menores, como consecuencia, sobre todo, de los aspectos negativos de la colectivización.[22]

El campo constituía uno de los principales problemas del gobierno stalinista, ya que la transformación que disfrutó durante la NEP, iba en contra de las ideas comunistas de eliminar la propiedad privada. Por el contrario algunos campesinos, los kulaks, se habían enriquecido y podían ser un peligro por su creciente poder económico. Una serie de medidas pusieron en marcha el proceso de colectivización, que acabó en una guerra abierta contra los propietarios agrarios. Pero la férrea voluntad de Stalin de acabar con la propiedad privada se impuso. En 1928 solo el 5% de las tierras formaban parte de las cooperativas (Koljoses) y de las granjas del estado (Sovjoses), en 1937 ambas agrupaban el 37%.[23]

La colectivización acabó con los Kulaks, pero con un coste enorme: Centenares de miles de campesinos murieron en una deportación inhumana. “Centenares de millares de familias fueron desposeídas de sus bienes y desterradas al norte… haya donde se producía alguna vacilación se enviaba a la tropa. Hubo centenares de revueltas como especialmente en el Caucaso y Siberia.[24] La producción ganadera se hundió por un período de tiempo muy largo, y el campo se quedó sin sus trabajadores más calificados.

El segundo plan quinquenal se llevó a cabo entre 1933 y 1937. Su balance final fue igualmente espectacular. La producción industrial se dobló, y la agraria aumento en un 50%. Las condiciones de vida de la población mejoraron y la sociedad soviética lograba su consolidación. El tercer plan quinquenal (1937-1942) tuvo que ser modificado para atender las necesidades de la guerra.

En 1939 en vísperas del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad soviética era muy diferente a la de 1917. El poder soviético se había consolidado y el partido comunista dominaba todos los aspectos de la vida de la URSS. La propiedad privada había sido abolida y la interpretación soviética del Marxismo se había hecho realidad. El país se había industrializado y las ciudades habían crecido de forma considerable.[25]

La Segunda Guerra Mundial

Desde el punto de vista del desarrollo de la Guerra Fría, la Segunda Guerra Mundial viene a constituir el hito fundamental que en definitiva se encargó de dejar frente a frente a Estados Unidos y la URSS. No es el objetivo del presente trabajo, ahondar en el desarrollo de este conflicto, sino señalar en qué medida esta conflagración se transformó en el último eslabón que condujo hacia la Guerra Fría Abierta.[26]

Un punto crucial en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial estuvo dado por la firma del Pacto de No Agresión Germano Soviético. Stalin, al verse rechazado por los ingleses y los franceses, hizo un trato con Hitler el 23 Agosto de 1939 y firmó el Pacto de no-agresión Germano- Soviético. El pacto permitió a Hitler empezar la Segunda Guerra Mundial, mientras la Unión Soviética empezaba a ocupar los estados Bálticos y el Este de Polonia. La actitud de Stalin convenció a la mayoría de los norteamericanos que no se podía confiar en él.[27] Como Señala Henry Kissinger este hecho demostró un fuerte realismo político por parte del Gobierno Nazi y Soviético, pues a pesar de la fuerte carga ideológica a partir de la cual se constituían ambos sistemas, al final lo que primó fue el cálculo de los beneficios. En efecto, el interés geopolítico fue un nexo poderoso que atrajo a los viejos enemigos: Hitler y Stalin.[28] Hitler necesitaba contar con la neutralidad del coloso del Este para llevar a cabo sus planes, y a pesar de haber tildado abiertamente a Rusia como un pueblo “inferior dominado por los judíos” se buscó la negociación con la URSS. Para Stalin, Hitler era la muestra más extrema de la belicosidad intrínseca de las fuerzas capitalistas y así lo corroboraba a partir de la expansión alemana sobre Austria y Checoslovaquia.[29] No obstante ello, ambos líderes terminaron sellando su unión en Moscú en agosto de 1939. En la imagen que se presenta a continuación Vyacheslav Molotov (Ministro de Relaciones Exteriores de la URSS) firma el pacto bajo la mirada de Von Ribentropp (Ministros De Relaciones Exteriores de Alemania) y un sonriente Stalin.
Stalin utilizó el contexto mundial a su favor y anexó los territorios aledaños, además de Estonia, Letonia y Lituania, en Julio de 1940 también incorporó Besarabia y Bukovina, a expensas de Rumania. Comenzaba en estos territorios una brutal sovietización, implantando la dictadura comunista de partido único, y la nacionalización de fabricas, bancos, minas.[30]

Stalin esperaba que la guerra en Europa fuera larga, pero Holanda, Bélgica, Dinamarca y Noruega ya habían sido ocupadas en Junio de 1940, mientras que la resistencia francesa se venía abajo. Según señala Robert Service, si bien es cierto que Stalin y sus generales habían pensado ya en la posibilidad de una invasión alemana a la URSS, cuando ésta se produjo ,el 22 de julio de 1941, Stalin sufrió un colapso y el encargado de entregar el discurso para coger las armas fue Molotov. Para compensar el fracaso en Inglaterra, Alemania había roto el pacto de no-agresión, confiando en que su guerra relámpago, que ya tantos triunfos le había dado, aplastaría a los desprevenidos ejércitos soviéticos en breve plazo.[31]

La invasión alemana ponía fin a la cooperación entre Hitler y Stalin. Como señala Ronald Powaski, este hecho se produjo en momentos en que Estados Unidos seguía tomando medidas para que Gran Bretaña continuase luchando contra Alemania.[32] En efecto, debido a la brutal conquista de Polonia por parte de Alemania, la opinión norteamericana era cada vez más favorable a la idea de ayudar a los aliados, aunque sin llegar a una intervención militar directa de Estados Unidos. En noviembre de 1939, el Presidente Roosevelt logró que el Congreso modificara la Ley de Neutralidad, se sustituía el embargo de armas y se daba la posibilidad de que las potencias beligerantes pudieran adquirir armas en Norteamérica si ellas mismas se hacían cargo de su traslado. Este fue el primer paso significativo de Estados Unidos en la ayuda de los países que luchaban contra Hitler. No obstante como se podrá ver a partir del Mapa Nº 1, tales medidas no impidieron a Hitler hacer caer bajo las botas nazis a casi toda Europa. En pocas semanas, el ejército alemán invadió Dinamarca, Noruega, Bélgica, Luxemburgo, los países bajos y Francia. Como se ve en el Mapa Nº 1, el armisticio firmado por los franceses el 22 de junio dejó la mitad de Francia en poder de los alemanes, pero permitió a los franceses instaurar un gobierno en Vichy, que controlaba el sur del país. Aunque a decir verdad, este último también estaba bajo una fuerte influencia alemana.[33]

Con Francia fuera de combate, Gran Bretaña quedó sola ante la arremetida alemana. Ante tales circunstancias, el Congreso norteamericano volvió a tomar medidas cruciales para apoyar la causa británica. En marzo de 1941, la “Ley de Préstamos y Arriendos” autorizaba al presidente a vender, traspasar, intercambiar, arrendar o prestar envíos de municiones, alimentos, armas y otros artículos defensivos a cualquier nación cuya defensa, el presidente juzgase importante para la seguridad de Estados Unidos.[34]

Al principio la opinión pública norteamericana y el Congreso se resistieron a la idea de prestar ayuda a los soviéticos. No obstante, en septiembre de 1941 el gobierno norteamericano presentó al Congreso un segundo proyecto de ley de Prestamos y Arriendos, en él no se mencionaba específicamente la ayuda a la URSS pero tampoco se excluía.[35] El proyecto fue aprobado el 10 de octubre de 1941 y una semana después el Presidente Roosevelt hizo saber a Stalin que Estados Unidos proporcionaría a la Unión Soviética material por valor de 1.000 millones de dólares al amparo de la “Ley de Prestamos y Arriendos”. A cambio, los soviéticos accedieron a devolver el dinero en un periodo de 10 años, sin intereses.[36] Como señala Ronald Powaski, la aprobación de la Ley de Prestamos y Arriendos convirtió a Estados Unidos en Aliado de facto de Gran Bretaña y la URSS, cuestión que pasó a concretizarse tras el ataque perpetrado por Japón contra las bases norteamericanas instaladas en Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.[37]

A partir de los mapas que se presentan continuación se muestra el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, sintetizada en tres etapas:

1. El avance progresivo de Alemania Nazi sobre Europa.
2. La arremetida Aliada contra las tropas Nazis.
3. Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

 

Mapa Nº 1

En el primer mapa se observa la expansión del Eje entre 1939 y 1942. Con el color verde oscuro, se identifica el territorio alemán antes de la guerra, las siguientes dos degradaciones del tono verde indican, por una parte, los territorios anexados a Alemania antes de 1939 (Austria y Checoslovaquia); mientras que la tonalidad verde más clara muestra la expansión de las tropas nazis por medio de los triunfos en la guerra. Como se puede apreciar, estos últimos alcanzan gran parte del territorio europeo: mas de la mitad de Francia ha caído en manos alemanas, Polonia ha sido ocupada en su totalidad y la URSS ha sido conquistada hasta la línea que corre de norte a sur entre Leningrado y Stalingrado, bordeando los límites de Moscú.

Mapa Nº 2

Con el color verde se muestran los territorios ocupados por el Eje (Alemania y sus Aliados) en su máxima expansión. A través de las flechas de color café se indica el avance de las tropas soviéticas, mientras que las flechas de color anaranjado señalan el avance de las tropas occidentales, lideradas por Estados Unidos y Gran Bretaña. Como se puede apreciar, la ofensiva anti-nazi en el Este de Europa estuvo en manos de la URSS, mientras que la liberación del oeste estuvo en manos de las dos principales potencias occidentales, EEUU y Gran Bretaña.

Mapa Nº 3

En este mapa se evidencian dos cambios fundamentales producidos por la Segunda Guerra Mundial: por una parte se observa, con el color amarillo, el ensanchamiento de la frontera soviética hacia el Oeste a costa de los países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y también la anexión de Besarabia y Bukovina, a expensas de Rumania; en segundo lugar, la transformación importante producida por la Segunda Guerra Mundial fue la división de Alemania en dos zonas, que posteriormente, en el año 1949 pasaron a constituir la República Federal Alemana (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA). Con la división de Alemania queda delineada la frontera de las zonas de influencias occidental y soviética, las cuales vinieron a significar la concreción de una línea divisoria esbozada por el avance de las tropas aliadas en la arremetida contra las tropas nazis. En efecto, como señala Rafael Aracil, en las conferencias interaliadas se estableció el mapa político de Europa, pero antes del fin de las hostilidades, la división política de Europa ya se había delineado y las esferas de influencia se había demarcado. Fue en las Conferencias de Yalta y Postdam donde se produjeron las modificaciones territoriales, pero ellas sólo confirmaron una situación de hecho, cimentada a partir de la relación de fuerza entre los aliados en 1945.

En el mapa también se pueden ver los lugares donde se realizaron las dos últimas Conferencias Interaliadas durante la Segunda Guerra Mundial (recuadros anaranjados). La primera de éstas se llevó a cabo en la costa Sur de Crimea, al sur de la Unión Soviética, en la ciudad de Yalta, entre el 4 y el 11 de febrero de 1945. La última Conferencia se realizó en Postdam, ubicada al norte de Berlín, entre el 17 de julio al 2 de agosto de 1945.

NOTAS
[1] Hobsbawm, Eric, Ob. Cit., Página 17
[2] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 27.
[3] Service, Robert, Ob. Cit., Página 52
[4] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 17.
[5] Ibidem., Página 22.
[6] Ver: Ibidem, página 25 -42
[7] Ibidem, Página 360
[8] Ver Kissinger, Henry, Ob. Cit., Capítulo IX: “La Nueva cara de la diplomacia: Wilson y El Tratado de Versalles”.
[9] Powaski, Ob. Cit., Página 360.
[10] Idem
[11] Fermandois, Joaquín, La Guerra Fría, Documentos Universitarios, Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso 1975. Página 9
[12] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 42
[13] Ver páginas 25-28 del presente trabajo
[14] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 362
[15] Ver Kissinger, Ob.Cit., Capítulo XVI, “Tres enfoques a la paz: Roosevelt, Stalin y Churchill en la Segunda Guerra Mundial”
[16] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 43
[17] Ibidem, Página 44.
[18] Idem
[19] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 45
[20] J. Stalin, Doctrine de L´URSS Paris 1938. En: Prats, Joaquim, Historia del Mundo Contemporáneo, Ed. Anaya, Madrid 1996, Página 72.
[21] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 45.
[22] Service, Robert, Ob. Cit. Página 48.
[23] Service, Robert, Ob. Cit. Página 53.
[24] Luciani, G, Six ans a Moscow, Paris 1937. En: Prats, Joaquim, Ob. Cit., Página 207.
[25] Service, Robert, Ob. Cit., Página 232
[26] Ver eje cronológico, página 60
[27] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 361
[28] Kissinger, Henry, Ob. Cit., Página 316
[29] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 60
[30] Service, Robert, Ob. Cit., Página 246.
[31] Ibidem, Página 247
[32] Powaski, Ronald, Ob. Cit., Página 64
[33] Idem
[34] Idem
[35] Ibidem, Página 68
[36] Ibidem, Página 69
[37] Idem

* EXTRACTO: Tesis de pregrado Henríquez, Orrego, Ana, Propuesta Didáctica para la enseñanza de la Guerra Fría, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Viña del Mar, 2005.

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Historia1Imagen

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Guerra FríaDiego Portales Nicolás Maquiavelo José Francisco Vergara Francis Fukuyama Didáctica de la Historia Salvador Allende

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LAS PELÍCULAS EN LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA


Las películas en la enseñanza de la historiaIndicaciones al docente

Siempre se debe tener presente que una película es una reflexión sobre el presente o el pasado, que se produce o emite en un momento histórico determinado. El sistema ideático dominante en el momento de elaborarse la película pesa de manera determinante sobre las proyecciones que en ella se hacen. Por ello su valor como fuente es siempre relativo y no siempre estará en lo que enseña sino en como la sociedad que produce y consume la película tiene una determinada óptica sobre el presente y el pasado. Desde esta perspectiva es muy importante destacar que toda película siempre contiene una fuerte carga interpretativa y por tanto al ser utilizada como instrumento didáctico debe prestarse gran atención a los objetivos que tuvieron los realizadores de la filmación, así como el público a quien estaba dirigida la producción.

El docente debe instar a los alumnos a plantearse las siguientes preguntas cada vez que se utiliza una película como fuente de información histórica: ¿Han sido manipuladas las imágenes?, ¿Quién financió la película?, ¿Qué uso se le quería dar a este material filmado?, ¿Fue censurado posteriormente?, ¿Fue premiado?, etc.

Explicación histórica del contenido de la película

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos evitaron una confrontación armada directa en su disputa por la supremacía ideológica y territorial. Sin embargo, durante dos tensas semanas de octubre de 1962 las superpotencias se enfrentaron cara a cara y casi provocaron una guerra nuclear. A este período se ha denominado “Crisis de los misiles”. Esta crisis empezó el 14 de octubre, cuando un avión espía estadounidense detectó instalaciones balístico soviéticos en la isla de Cuba, a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos. Fue el momento de la Guerra Fría en que más cerca se estuvo del enfrentamiento directo entre la URSS y EEUU y de la destrucción nuclear.

En octubre de 1962, el mundo fue testigo de uno de los acontecimientos de mayor tensión durante la Guerra Fría. Aviones de reconocimiento norteamericanos que volaron a gran altura sobre Cuba, tomaron fotografías que mostraban las instalaciones de proyectiles construidos en territorio cubano por la Unión Soviética y la presencia de tropas soviéticas en Cuba. Luego de múltiples conversaciones con sus asesores más cercanos, el Presidente Norteamericano J.F. Kennedy decide dar a conocer los acontecimientos a la opinión pública. El 22 de octubre, Kennedy toma una medida de gran dureza: establece una «cuarentena defensiva», es decir, un bloqueo de la isla, desplegando unidades navales y aviones de combate en torno a Cuba. Si los navíos soviéticos intentaran forzar el bloqueo, el conflicto armado entre las dos superpotencias sería inminente.

El film sostiene la tesis de que el bloqueo o “cuarentena defensiva” impuesta a Cuba era la única e inevitable manera de resolver el conflicto. La otra opción, impulsada por los militares, era la confrontación bélica, que llevaba implícita la amenaza de dejar un saldo de cientos de millones de víctimas.

VER procedieminto esquematizado

* EXTRACTO: Tesis de pregrado Henríquez Orrego, Ana, Propuesta didáctica para la enseñanza de la Guerra Fría, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Viña del Mar, 2005.

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