JOSÉ FRANCISCO VERGARA (ARTÍCULOS PUBLICADOS EN REVISTA TELL)


1. ARTÍCULO, Sábado, 03 de Junio de 2006

JOSÉ FRANCISCO VERGARA: APROXIMACIÓN A UNA
EMBLEMÁTICA PERSONALIDAD DE VIÑA DEL MAR

Texto: Ana Henríquez Orrego, Historiadora Archivo Histórico Patrimonial

Digitalización: Javiera Vargas Mejías, Diseñadora Archivo Histórico Patrimonial


Imagen 1: Don José Francisco Vergara: bosquejos biográficos a través de su labor parlamentaria, su muerte y apoteosis / Diego Barros Arana. Valparaíso: Impr. de la Alianza Liberal, 1919. 118 p.

Imagen 2: Monumento a don José Francisco Vergara, Plaza Vergara, diciembre 2005.

El nombre de José Francisco Vergara empapa la ciudad de Viña del Mar, y sin embargo, le conocemos poco. Esa ha sido la reciente reflexión de quienes han intentado acercarse al estudio de su emblemática personalidad[1].

Instalado en Viña del Mar, producto de los avatares de su profesión (1853), queda anclado para siempre en estas tierras, al encontrar en ellas a la mujer que, en agosto de 1859, habría de convertirse en su esposa, doña Mercedes Álvarez, heredera de la hacienda que más tarde adquiriría el título de ciudad. Esto último, producto de la iniciativa del Señor Vergara. En efecto, “el joven ingeniero agrimensor que había llegado a trabajar en la construcción del ferrocarril que uniría Santiago con Valparaíso terminó construyendo una gran ciudad”[2].

Imposible tarea, la de comunicar en estas breves reflexiones la magnitud de su relevancia histórica. No obstante, sirvan ellas de bosquejo e invitación para aproximarnos a su conocimiento.

Un monumento erigido el año 1996 en el corazón de nuestra ciudad, en la plaza, que también lleva su nombre, nos muestra a un hombre de paso firme y decidido, portando un pergamino que simboliza su proyecto para la formación de la Población de Viña del Mar. Tal petitorio fue realizado ante el Intendente de Valparaíso en diciembre de 1874, siendo aprobado en el transcurso del mismo mes. La persona encarnada en este monumento, parece reflejar la fuerza de un visionario, cuya mirada se pierde en el horizonte, ¿quién fue este hombre?, ¿cuál fue su pensamiento, sus principales ideas, sus objetivos, su desempeño en el desenvolvimiento del acontecer nacional?.No pretendemos responder aquí estas interrogantes , sirvan más bien de desafío, pero ante ello, no esperamos que nuestros lectores se lancen a las mareas turbulentas de la historia, donde todo y nada existe, sino que hacemos una invitación a encontrarse de forma directa con los escritos del Señor Vergara, especialmente con sus cartas privadas y discursos políticos[3].

En las primeras, descubriremos al padre afectivo que aconseja incansablemente a sus hijos, respecto de las cosas más cotidianas y sublimes de la vida, pero en estas mismas, también se revela al hombre público, al diputado, al senador, al ministro de guerra, que comenta con su familia sus quehaceres políticos, sus propuestas, sus angustias, sus estrategias militares, etc.Con el objeto de ilustrar lo anterior, exponemos el extracto de una de las cartas de don José Francisco a su hijo Salvador. El documento en cuestión, se enmarca en el contexto de la Guerra del Pacífico, conflicto en el que J. Vergara desempeñó los cargos de asesor en comandos (junio de 1879) y Ministro de Guerra (junio 1880).“¡Que tal, amado hijo mío, escribiéndote desde un campamento después de haberte exhortado tanto a desechar i combatir tus gustos marciales!. ¡Cuándo habrías creído, leyendo mis cartas, que pocos meses mas tarde habría de verse tu padre ocupado todo el día de cosas de la guerra… La víspera de ese día, es decir el 22 de mayo, se había recibido aquí la noticia confusa de un combate tenido en Iquique entre la Esmeralda i la Covadonga con el Huáscar y la Independencia, pero con poquísimos detalles… No me cansaré de repetirte de que trabajes con empeño por instruirte; por ser un miembro útil de la sociedad… Prat fue un joven estudioso que a pesar de su profesión de marino estudió leyes i se recibió de abogado, i ya vez por el fin que supo tener el temple que dio a su alma”. (30 mayo 1879)

NOTAS

[1] Ver: Archivum Nº 6. Revista del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, 2004

[2] Silva, Roberto, José Francisco Vergara, gran conductor y estratega civil de la Guerra del Pacífico. En: Archivum Nº 6.
[3] En: Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, Fondo Vergara.



2. ARTÍCULO 2, Lunes, 07 de Mayo de 2007

PRESENTACIÓN DEL EPISTOLARIO DE JOSÉ FRANCISCO VERGARA:

Apreciaciones sobre la Guerra del Pacífico

Texto:

Ana Henríquez Orrego (Investigadora Archivo Histórico Patrimonial).
Digitalización de imágenes: Javiera Vargas Mejías (Diseñadora Archivo Histórico Patrimonial)

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Imagen 1: Muestra del epistolario de J.F. Vergara. Destacan los anagramas con las iniciales de su nombre.

Imagen 2: Salvador Vergara Álvarez, hijo que recibe correspondencia de J.F.V.

El Archivo Histórico de nuestra ciudad conserva, entre sus fondos documentales, una valiosa muestra del epistolario de José Francisco Vergara, a quien recordamos y reconocemos como padre ejemplar, agrimensor, fundador de Viña del Mar, líder radical, diputado, senador, ministro de guerra, candidato a la presidencia, etc.

La mayor parte de estos escritos, tiene por destinatario a su hijo Salvador Vergara, quien, entre 1876 y 1882, se encuentra en París realizando diversos estudios particulares y universitarios.
Cuando bordeaba los quince años, Salvador Vergara fue enviado por su padre a Francia, con el objeto de enriquecer su acervo cultural y orientar su elección profesional. Durante el tiempo en que se prolongó su estadía en el viejo continente, José Francisco procuró mantener el vínculo paternal en plena actividad, convirtiendo sus epístolas en el medio a través del cual orientó, estimuló, reprochó y recriminó las conductas de su hijo. También en sus escritos, surcando océanos, viajaban los informes referidos a la contingencia local y nacional. Considerando la coyuntura política que atravesó Chile en los años en que José Francisco envía a su hijo a Francia, estas epístolas se transforman en una fuente de información muy interesante, pues, si bien el relato de los acontecimientos político-militares de los años 1876–1882 comienza siendo un buen testimonio de época producido por un civil no involucrado de modo directo con los acontecimientos relatados, esta situación comienza a cambiar a mediados de 1879, puesto que las cartas expedidas por la pluma de J. F. Vergara dejan de ser el testimonio de un viñamarino, para pasar a transformarse en las opiniones y análisis de un hombre directamente involucrado en la Guerra del Pacífico. En efecto, entre los diversos cargos que le correspondió ocupar durante la contienda, destaca el de Ministro de Guerra, que tanta reticencia provocó en los círculos militares y que tanto orgullo causaba en su hijo.

Una de las temáticas que nos parece interesante de destacar en esta oportunidad, es la relacionada con la Guerra del Pacífico.

El relato que entrega Vergara a su hijo, cobra, en ciertas instancias, las características de una gesta digna de admiración, una historia como las legendarias que tanto atraían la imaginación de Salvador. En reiteradas oportunidades, Vergara comenta su disposición a morir en el campo de batalla, marchando al frente de las tropas por él dirigidas. El 1 febrero de 1881, señala, por ejemplo: “te aseguro que más de una vez he anhelado morir noblemente al frente del enemigo, no por vanidad ni seducido por el liviano amor a la gloria, sino para sellar con mi vida tu pacto con el honor y la virtud, porque tú no podrías sin afanarte dejar de ser un hombre de bien con sus nobles atributos, después del ejemplo que te dejaba tu padre”.

Los pormenores de la guerra que Vergara comenta a su hijo hacen de estas cartas un testimonio interesantísimo, puesto que su lectura nos enfrenta a las percepciones sinceras que un padre relata a su hijo. Quizá pueda criticarse estos documentos por estar cargados de elementos subjetivos, pero ello mismo es lo que les brinda mayor interés, puesto que nos encontramos directamente con el pensamiento, los análisis y reflexiones de un protagonista de nuestra historia en el ámbito más intimo en el cual una persona pueda manifestarse: el de su familia. Así, las cartas enviadas por José Francisco a su hijo comienzan siendo el medio a través del cual un hombre procura mantener sus lazos paternales, felicitando, amonestando u orientando la trayectoria de su hijo, pero se transforman, también, en el vehículo a partir del cual se informa de los avatares locales y nacionales. Junto a información periódica de los acontecimientos cotidianos acaecidos en la Hacienda de Viña del Mar (compra venta de ganado, sequía o precipitaciones, construcción de canales de regadío, contrata o despido de trabajadores, calidad de producción, etc.), viajan también los informes de la Guerra. Vergara describe a su hijo sus tareas, sus opiniones respecto de los altos mandos del ejército, de los ministerios y también le va narrando el modo en que es tratado por los demás militares chilenos. Esto último pareciera ser un tema que preocupa a Salvador, puesto que las noticias que lee a través de los periódicos que llegan a Francia, relatan las reticencias surgidas en los círculos militares contra su padre. Estos hechos son aclarados constantemente por José Francisco, aunque no los niega ni oculta; sólo trata de forjar en su hijo una idea más acabada de la situación.

Uno de los elementos que nos parece interesante de destacar en esta breve panorámica del contenido de las epístolas de Vergara, es la evolución que tuvo su pensamiento y apreciaciones respecto de la guerra. En los primero años, sus opiniones respecto de ésta y de la carrera de las armas son muy negativas, y se orientan a hacer desistir a su hijo de su inclinación a esos ámbitos. No obstante, una vez comenzada la conflagración con Perú y Bolivia, sus opiniones cambian, enarbolando elementos patrióticos y poniendo de relieve el valor del servicio de las armas, ello sobre todo si tenemos en cuenta que desde el primer momento Vergara se sumó a las filas del ejército de Chile, primero como Secretario en campaña y luego como Ministro de Guerra.

HISTORIA1iMAGEN

J.F.V

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JOSÉ FRANCISCO VERGARA


MEMORIACHILENA.CL

José Francisco Vergara

Político y hombre de empresa, José Francisco Vergara (1833-1889) ocupó un lugar destacado en la vida pública chilena de la segunda mitad del siglo XIX. Como la gran mayoría de la élite chilena decimonónica, estudió en el Instituto Nacional, en donde se especializó en Agrimensura. Tras colaborar en la construcción del ferrocarril de Santiago a Valparaíso, arrendó la hacienda de Viña del Mar, que años después pasaría a sus manos tras casarse con Mercedes Álvarez, única heredera de la propiedad. Dotado de una singular capacidad para los negocios, loteó los terrenos de la hacienda para construir lo que en el futuro sería la ciudad de Viña del Mar, para lo cual diseñó un sistema de grandes avenidas y parques, regados con embalses que construyó en los cerros aledaños al balneario. En 1879 se alistó en el ejército para la Guerra del Pacífico, en donde sus méritos militares y su capacidad administrativa lo hicieron ascender a coronel en jefe de la caballería y luego ministro de Guerra (1880). En este último puesto dirigió la campaña de Lima con gran éxito. Ya inmerso en el mundo político como miembro del Partido Radical, participó en el gobierno de Domingo Santa María y en 1882 fue electo senador por la provincia de Coquimbo. Su labor como parlamentario fue también destacada, en cuanto defensor de las reformas secularizadoras de fines de siglo y partidario de la reforma al sistema educacional.

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DOCUMENTOS SOBRE DON JOSE FRANCICO VERGARA (Cartas, fotografías, libros)

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–Don José Francico Vergara–

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JOSÉ FRANCISCO VERGARA


ICARITO.CL

José Francisco Vergara Echevers
Participó en la Guerra del Pacífico, ministro del estado, superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago y Gran Maestro de la Masonería de Chile.

Nació en Colina, el 10 de octubre de 1833, en el seno de la familia formada por José María Vergara y Carmen Echevers. Estudió Matemáticas, y se recibió de ingeniero en 1866 en la Universidad de Chile, y como tal estuvo a cargo de dos grandes proyectos: la construcción del ferrocarril de Santiago a Quillota, y el túnel de San Pedro.

Se casó con Mercedes Álvarez, con quien tuvo dos hijos: Blanca y Salvador. En 1874 inició la fundación de la ciudad de Viña del Mar, entregando para ello los terrenos de la parte baja del fundo de propiedad de su mujer.Vergara fue un hombre versátil. No solo practicó la ingeniería sino también se destacó como político y escritor. En 1868 se incorporó al Club de la Reforma. Después de viajar por Europa, fue electo diputado por Ancud, hacia 1877.

Durante la Guerra del Pacífico realizó una importante carrera militar: participó en la Campaña de Tarapacá y en la Campaña de Tacna, con vistosos éxitos. Con el cargo de ministro de Guerra y Marina en Campaña (desde el 15 de julio de 1880), participó en la organización de la Campaña de Lima, y combatió en las batallas de Chorrillos y Miraflores (1881).

Ministro y senador
Luego de su participación activa en la Guerra del Pacífico, fue nombrado ministro del Interior del gobierno de Domingo Santa María (1881-1886); ejerció dicho cargo hasta el 12 de abril de 1882, cuando lo sucedió José Manuel Balmaceda.
Ese mismo año resultó electo senador por Coquimbo, cargo con el que desplegó sus dotes de orador y político.

Hombre multifacético
Muy conocido es el debate que Vergara inició en el Senado, a propósito de la lectura de un telegrama de Balmaceda, donde quedaba al descubierto la intervención electoral del gobierno.
Tal actitud le valió fama política, que lo llevó a ser proclamado por el Partido Radical, candidato a la presidencia en la Convención Nacional, Liberal y Radical, realizada en 1886.

El diario La Libertad Electoral fue el portavoz de su candidatura. Renunció a continuar con la campaña, ya que su oponente, José Manuel Balmaceda, contaba con la protección oficialista y la mayoría de los votos, y él no tenía el apoyo del Partido Conservador.

Vergara inició su carrera como periodista en 1875, cuando fundó el diario El Deber, en Valparaíso, del cual fue redactor. Como ya se ha señalado, también creó el diario La Libertad Electoral, donde insertó sus Cartas Políticas con el seudónimo de Severo Perpena.
Fue superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago y Gran Maestro de la Masonería de Chile.

Dedicado principalmente a labores filantrópicas y ya retirado de la vida pública, falleció el 15 de febrero de 1889, en Viña del Mar.

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–Don José Francisco Vergara–

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DOCUMENTOS DEL SIGLO SIGLO XX


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TOTALITARISMO



 

 

 

 

 

Hitler Caricatura británica del Pacto Germano Soviético 1939 Stalin

TEMARIO:

Regimenes políticos siglo xx concepto totalitarismo caracterización regimenes de Hitler y Stalin a partir de documentos escritos y discursos proferidos por ellos.

¿Qué significa Totalitarismo?
Se entiende por Totalitarismo al régimen político caracterizado por la concentración de poderes en un partido único y en su jefe, la abolición de los derechos individuales y la pretensión del Estado de dirigir y controlar todas las facetas de la vida social y privada. Los dos modelos representativos de estos regímenes de gobierno son el Hitleriano en Alemania y Stalinista en la URSS.

DOCUMENTO 1:

Los regímenes políticos en el siglo XX

A diferencia del Estado liberal que tiene la misión de administrar una sociedad de manera que puedan desarrollarse los individuos, los grupos y la economía sin limitación de la libertad, el Estado totalitario pretende, mediante la coerción, organizar la sociedad para evitar los defectos y las fallas del liberalismo… El Fascismo italiano sitúa su ideal en un Estado todopoderoso, cuyos intereses deben prevalecer por encima de los intereses individuales… a las gentes desprovistas así de sus esquemas habituales de organización, el régimen propone un ideal de unión en el Estado: en lugar de las luchas sociales, la colaboración de las clases mediante estructuras corporativas, en vez de la lucha de los partidos, un ideal moral de espíritu de sacrificio a favor de la comunidad nacional; en lugar de la fe religiosa, la mística comunitaria, de la cual el partido fascista es la encarnación y el sustento.
El caso de la Alemania nazi es a la vez parecido y distinto. La voluntad de unificación de la comunidad nacional es idéntica, pero en este caso es la raza lo que constituye el punto de encuentro, mientras que el Estado solo es el instrumento de los objetivos raciales.

Fuente: Berstein, Los regímenes políticos del silo XX. En: J. Gonzáles, Historia del Mundo Contemporáneo, Editorial Edebe, Barcelona 2002, p. 181.

Documento 2:

El Concepto Totalitarismo

(…) Una característica específica del totalitarismo es la movilización total del cuerpo social, con la destrucción de todas las líneas entre el aparato político y la sociedad… la acción totalitarista penetra en la sociedad hasta sus células más escondidas, la envuelve totalmente. Los elementos constitutivos del totalitarismo son la ideología, el partido único, el dictador, el terror. La ideología totalitaria es la critica radical a la situación existente y una guía para su transformación también radical y orientan su acción hacia un objetivo sustancial: la supremacía de la raza elegida o la sociedad comunista… El partido único, animado por la ideología, se opone y se sobrepone a la organización del Estado, trastornando la autoridad y el comportamiento regular, politiza a todos lo grupos y a las diversas actividades sociales. El dictador totalitario ejerce un poder absoluto sobre la organización del régimen, haciendo fluctuar a su gusto la jerarquías, sobre la ideología, de cuya interpretación y aplicación el dictador es el depositario exclusivo. El terror totalitario inhibe toda oposición y aun las criticas más débiles y genera coercitivamente la adhesión y el apoyo activo de las masas al régimen y al jefe personal.
Los factores que hicieron posible el totalitarismo son la formación de la sociedad industrial de masas, la persistencia de un ámbito mundial dividido y el desarrollo de la tecnología moderna. .. Un ámbito internacional inseguro y amenazador permite y favorece la penetración y movilización total del cuerpo social. Por otro lado esta el impacto del desarrollo tecnológico sobre los instrumentos de violencia, los medios de comunicación las técnicas organizativas y las de supervisión permiten un grado máximo de control, sin precedentes en la historia.
La política totalitaria se llevó a cabo en la Rusia Stalinista y en Alemania Hitleriana… pero el concepto totalitarismo no se puede aplicar a todos los regímenes comunistas ni a todos los sistemas fascistas. .. no es totalitario el fascismo Italiano, aunque algunos lo consideran entre los totalitarismos.
En Italia la penetración y movilización de la sociedad nunca se pudo comparar con la alcanzada por el régimen hitleriano o stalinista. …El partido fascista fue más débil, frente al cual la burocracia del estado, la magistratura y el ejército conservaron gran parte de su autonomía, el adoctrinamiento ideológico fue limitado y entró en negociaciones con la Iglesia católica. El terror totalitario casi estuvo ausente. Lo que sí estuvo presente fue la personificación del poder, aunque no se llegó a socavar la institución monarquía… Mussolini nunca reunió en sus manos un poder comparable al de Hitler o Stalin.
En síntesis el concepto totalitarismo designa a un modo extremo de hacer política más que a cierta organización institucional. Este modo extremo de hacer política que penetra y moviliza a toda la sociedad, destruyendo su autonomía, se encarnó en dos regímenes políticos únicos, temporalmente circunscritos… sin duda esta forma de hacer política dejó una huella indeleble en la historia y la conciencia de los hombres del siglo XX.

Fuente: adaptación del concepto totalitarismo de Norberto Bobbio, Diccionario de Política, 10ª Edición, Siglo XXI Editores, tomo 2, páginas 1586-1587.

DOCUMENTO 3:

¿TOTALITARISMO?

Como para toda palabra, el sentido del término “totalitarismo” es convencional. En cada caso, ese sentido depende de alguno de los variados usos, a menudo oscilantes, que en la comunicación lingüística le brinden sus ocasionales locutores. Estos usos responden, primordialmente, a dos grandes tipos de sentidos…Por un lado, en formulaciones del lenguaje corriente: artículos periodísticos, conceptualizaciones políticas poco cuidadosas, etc., se acostumbra aplicar dicho término a toda clase de regímenes que no son de tipo democrático-liberal. Sin perjuicio de que aquellos suelen ser calificados también con otras palabras: dictadura, autoritarismo, etc. Muchos de esos regimenes poseen rasgos totalitarios, pero aplicar el concepto a cada uno de estos regimenes políticos implica desvirtuar su significado.

En: http://www.iidh.ed.cr/siii/index_fl.htm

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En los documentos que leerás a continuación podrás conocer algunos aspectos de los regímenes políticos de Stalin y Hitler. Te proponemos leerlos atentamente y compararlos con las definiciones de totalitarismo ya analizadas.

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DOCUMENTO: Las depuraciones y «purgas» estalinistas
«Desde mis años jóvenes había comenzado mi trabajo bajo la dirección de Vladimir llich Lenin; me instruía a su lado, desempeñaba las tareas que él me encomendaba. Y he aquí que en 1937, camaradas, yo corrí la suerte de muchos. Ocupaba un puesto de dirección en el comité regional del Partido en Leningrado y, naturalmente, fui arrestado también; sentí un inmenso terror no por mí mismo, sino por el Partido. No podía comprender por qué motivo se arrestaba a los viejos bolcheviques.
Ni al instante, ni durante dos años y medio de prisión, ni cuando se me envió luego deportado a un campo (donde he pasado 17 años)… había acusado entonces a Stalin (…) Apreciaba a Stalin, sabía que él había poseído grandes méritos antes de 1934, y lo defendía.
Camaradas, heme aquí de vuelta, enteramente rehabilitado. Era el momento justo en el que se desarrollaba el XX Congreso del Partido. Fue aquí donde supe, por primera vez, la cruel verdad sobre Stalin. El gran mal causado por Stalin no estaba solamente en el hecho de que muchos de nuestros mejores (miembros) hubiesen desaparecido, sino en que reinaba la arbitrariedad, en que se fusilaba sin juicio, en que los inocentes eran arrojados a la prisión. Toda la atmósfera creada entonces en el Partido era contraria al espíritu de Lenin, era su disonancia.»

Testimonio de un prisionero. XX Congreso del PC de la URSS. En Cahiers du comunismo,
1 diciembre de 1961.

DOCUMENTO : ¿Qué hacer con los pueblos conquistados?
Nuestro deber es extraer de estos territorios todo lo que podamos, esos no tienen otro deber que servirnos en el terreno económico. Deben estar comprometidos a enviarnos sus productos agrícolas y a trabajar en nuestras minas y fabricas de armamentos…
Nuestros comisarios tendrán cuidado de vigilar y dirigir la economía de los pueblos conquistados…; y sobre todo de la idea de nuestros pedagogos, que tienen la manía de educar a los pueblos inferiores… todo aquello que los rusos, ucranianos puedan aprender, aunque sea solo a leer y a escribir, acabaría volviéndose contra nosotros. Un cerebro iluminado por algunas nociones de la historia llegaría a concebir algunas ideas políticas y esto no nos serviría nada. Lo mejor es instalar un altavoz en cada pueblo, dar algunas noticias a la población y sobre todo distraerla…
En cuanto a la higiene de los pueblos sometidos, es perfectamente inútil que se beneficien de nuestros conocimientos… habrá médicos tan solo en las colonias alemanas y solamente para curar a los alemanes.

Declaraciones de Hitler, 11 de abril de 1942

 

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