Imperialismo del siglo XIX


BREVE RESEÑA IMPERIALISMO

Entenderemos por Imperialismo al período histórico en el que las principales potencias establecieron dominación efectiva sobre amplios territorios, organizando su administración y afrontando costosas guerras y otros gastos para asegurar su posesión. Este período comienza con la madurez del capitalismo hacia 1880 y con diversas variantes se prolonga hasta los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, donde tuvo lugar el proceso de descolonización e independencia de los países africanos y asiáticos.

Estimados lectores:

A continuación presentamos una serie de documentos relacionados con el proceso histórico denominado Imperialismo del siglo XIX. Además ponemos a disposición de profesores y estudiantes de historia, guías didácticas y algunos ppt posibles de usar en procesos de enseñanza-aprendizaje.

Invitamos a leer y analizar los documentos, teniendo en cuenta lo siguiente:

  1. identificar autor, país, año.
  2. leer e identificar ideas centrales de cada párrafo.
  3. identificar tipo de documento (académico, religioso, periodístico, etc.)
  4. identificar intensión y motivaciones del autor.
  5. contextualizar históricamente los documentos.
  6. buscar otras explicaciones sobre las causas y motivaciones que impulsan el imperialismo del siglo XIX.
  7. contrastar con explicaciones bibliográficas y/o con otras fuentes de información, ejemplo imágenes.
  8. al finalizar explicar comparativamente los documentos expuestos.

 

PPT SOBRE IMPERIALISMO

.

GUÍAS DE APRENDIZAJE

.

SÍNTESIS HISTÓRICA RECOMENDADA

.

Seguir leyendo

Publicado en HISTORIA1IMAGEN, IMPERIALISMO, SIGLO XIX | Etiquetado , , , , , , , , | 1 Comentario

Carteles de propaganda relacionados con la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria.


Estimados lectores de Historia1Imagen:

A continuación presentamos una serie de carteles de propaganda relacionados con la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria.

 

Publicado en gran guerra patria, HISTORIA1IMAGEN, SEGUNDA GUERRA, SEGUNDA GUERRA MUNDIAL | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

¿POR QUÉ LA GUERRA?, carta escrita por Albert Einstein a Sigmund Freud. 30 de julio de 1932.


 ¿POR QUÉ LA GUERRA?

El documento en cuestión es una carta, escrita por Albert Einstein, dirigida a Sigmund Freud. Fechada el 30 de julio de 1932. La carta se difunde y llega hasta nosotros debido a su publicación el año 1933 por parte del Instituto de Cooperación Intelectual, dicha publicación se realizó bajo el título ¿Por qué la guerra?, y formaba parte de un conjunto de cartas publicadas de intelectuales destacados sobre temas de interés general, en este caso la amenaza de una posible guerra.

¿Quién es Albert Einstein?:
Físico alemán nacionalizado estadounidense, premiado con un Nobel, famoso por ser el autor de las teorías general y restringida de la relatividad y por sus hipótesis sobre la naturaleza corpuscular de la luz. Es probablemente el científico más conocido del siglo XX.Nació en Ulm el 14 de marzo de 1879 y pasó su juventud en Munich, donde su familia poseía un pequeño taller de máquinas eléctricas. Ya desde muy joven mostraba una curiosidad excepcional por la naturaleza y una capacidad notable para entender los conceptos matemáticos más complejos. A los doce años ya conocía la geometría de Euclides.
A la edad de 15 años, cuando su familia se trasladó a Milán, Italia, a causa de sucesivos fracasos en los negocios, Einstein abandonó la escuela. Pasó un año con sus padres en Milán y viajó a Suiza, donde terminó los estudios secundarios, e ingresó en el Instituto Politécnico Nacionalde Zurich.
Durante dos años Einstein trabajó dando clases particulares y de profesor suplente. En 1902 consiguió un trabajo estable como examinador en la Oficina Suiza de Patentes en Berna.
El 1 de enero de 1927, Ernest Freud, el hijo menor del fundador del psicoanálisis, reunió en su casa, en Berlín, a su padre y Albert Einstein. Ambos ya eran famosos, pero no se conocían personalmente. Mirado desde hoy, el encuentro parece una cumbre entre dos de los intelectuales que revolucionaron el siglo XX. El primero transformó el modo de comprender la mente; el segundo, la forma en que percibimos el universo. La reunión, según Freud, fue relajada y cordial. Einstein le pareció “alegre, seguro de sí mismo amable. Entiende tanto de sicología como yo de física, de modo que nuestra conversación fue muy agradable”, escribió.

CARTA: ¿Por qué la guerra?
Caputh, cerca de Potsdam, 30 de julio de l932
Estimado profesor Freud:

La propuesta de la Liga de las Naciones y de su Instituto Internacional de Cooperación Intelectual en París para que invite a alguien, elegido por mí mismo, a un franco intercambio de ideas sobre cualquier problema que yo desee escoger me brinda una muy grata oportunidad de debatir con usted una cuestión que, tal como están ahora las cosas, parece el más imperioso de todos los problemas que la civilización debe enfrentar. El problema es este: ¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra? Es bien sabido que, con el avance de la ciencia moderna, este ha pasado a ser un asunto de vida o muerte para la civilización tal cual la conocemos; sin embargo, pese al empeño que se ha puesto, todo intento de darle solución ha terminado en un lamentable fracaso.
Creo, además, que aquellos que tienen por deber abordar profesional y prácticamente el problema no hacen sino percatarse cada vez más de su impotencia para ello, y albergan ahora un intenso anhelo de conocer las opiniones de quienes, absorbidos en el quehacer científico, pueden ver los problemas del mundo con la perspectiva que la distancia ofrece. En lo que a mí atañe, el objetivo normal de mi pensamiento no me hace penetrar las oscuridades de la voluntad y el sentimiento humanos. Así pues, en la indagación que ahora se nos ha propuesto, poco puedo hacer más allá de tratar de aclarar la cuestión y, despejando las soluciones más obvias, permitir que usted ilumine el problema con la luz de su vasto saber acerca de la vida pulsional del hombre. Hay ciertos obstáculos psicológicos cuya presencia puede borrosamente vislumbrar un lego en las ciencias del alma, pero cuyas interrelaciones y vicisitudes es incapaz de imaginar; estoy seguro de que usted podrá sugerir métodos educativos, más o menos ajenos al ámbito de la política, para eliminar esos obstáculos.
Siendo inmune a las inclinaciones nacionalistas, veo personalmente una manera siempre de tratar el aspecto superficial (o sea, administrativo) del problema: la creación, con el consenso internacional, de un cuerpo legislativo y judicial para dirimir cualquier conflicto que surgiere entre las naciones. Cada nación debería avenirse a respetar las órdenes emanadas de este cuerpo legislativo, someter toda disputa a su decisión, aceptar sin reserva sus dictámenes y llevar a cabo cualquier medida que el tribunal estimare necesaria para la ejecución de sus decretos. Pero aquí, de entrada, me enfrento con una dificultad; un tribunal es una institución humana que, en la medida en que el poder que posee resulta insuficiente para hacer cumplir sus veredictos, es tanto más propenso a que estos últimos sean desvirtuados por presión extrajudicial. Este es un hecho que debemos tener en cuenta; el derecho y el poder van inevitablemente de la mano, y las decisiones jurídicas se aproximan más a la justicia ideal que demanda la comunidad (en cuyo nombre e interés se pronuncias dichos veredictos) en tanto y en cuanto esta tenga un poder efectivo para exigir respeto a su ideal jurídico. Pero en la actualidad estamos lejos de poseer una organización supranacional competente para emitir veredictos de autoridad incontestable e imponer el acatamiento absoluto a la ejecución de estos. Me veo llevado, de tal modo, a mi primer axioma: el logra de seguridad internacional implica la renuncia incondicional, en una cierta medida, de todas las naciones a su libertad de acción, vale decir, a su soberanía, y está claro fuera de toda duda que ningún otro camino puede conducir a esa seguridad.
El escaso éxito que tuvieron, pese a su evidente honestidad, todos los esfuerzos realizados en la última década para alcanzar esta meta no deja lugar a dudas de que hay en juego fuertes factores psicológicos, que paralizan tales esfuerzos. No hay que andar mucho para descubrir algunos de esos factores. El afán de poder que caracteriza a la clase gobernante de todas las naciones es hostil a cualquier limitación de la soberanía nacional. Este hambre de poder político suele medrar gracias a las actividades de otro grupo guiado por aspiraciones puramente mercenarias, económicas. Pienso especialmente en este pequeño pero resuelto grupo, activo en toda nación, compuesto de individuos que, indiferentes a las consideraciones y moderaciones sociales, ven en la guerra, en la fabricación y venta de armamentos, nada más que una ocasión para favorecer sus intereses particulares y extender su autoridad personal.
Ahora bien, reconocer este hecho obvio no es sino el primer paso hacia una apreciación del actual estado de cosas. Otra cuestión se impone de inmediato: ¿Cómo es posible que esta pequeña camarilla someta al servicio de sus ambiciones la voluntad de la mayoría, para la cual el estado de guerra representa pérdidas y sufrimientos? (Al referirme a la mayoría, no excluyo a los soldados de todo rango que han elegido la guerra como profesión en la creencia de que con su servicio defienden los más altos intereses de la raza y de que el ataque es a menudo el mejor método de defensa.) Una respuesta evidente a esta pregunta parecería ser que la minoría, la clase dominante hoy, tiene bajo su influencia las escuelas y la prensa, y por lo general también la Iglesia. Esto les permite organizar y gobernar las emociones de las masas, y convertirlas en su instrumento.
Sin embargo, ni aun esta respuesta proporciona una solución completa. De ella surge esta otra pregunta: ¿Cómo es que estos procedimientos lograr despertar en los hombres tan salvaje entusiasmo, hasta llevarlos a sacrificar su vida? Sólo hay una contestación posible: porque el hombre tiene dentro de sí un apetito de odio y destrucción. En épocas normales esta pasión existe en estado latente, y únicamente emerge en circunstancias inusuales; pero es relativamente sencillo ponerla en juego y exaltarla hasta el poder de una psicosis colectiva. Aquí radica, tal vez, el quid de todo el complejo de factores que estamos considerando, un enigma que el experto en el conocimiento de las pulsiones humanas puede resolver.
Y así llegamos a nuestro último interrogante: ¿Es posible controlar la evolución mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad? En modo alguno pienso aquí solamente en las llamadas “masas iletradas”. La experiencia prueba que es más bien la llamada “intelectualidad” la más proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta en su forma sintética más sencilla: sobre la página impresa.
Para terminar: hasta ahora sólo me he referido a las guerras entre naciones, a lo que se conoce como conflictos internacionales. Pero sé muy bien que la pulsión agresiva opera bajo otras formas y en otras circunstancias. (Pienso en las guerras civiles, por ejemplo, que antaño se debían al fervor religioso, pero en nuestros días a factores sociales; o, también, en la persecución de las minorías raciales.) No obstante, mi insistencia en la forma más típica, cruel y extravagante de conflicto entre los hombres ha sido deliberada, pues en este caso tenemos la mejor oportunidad de descubrir la manera y los medios de tornar imposibles todos los conflictos armados.
Sé que en sus escritos podemos hallar respuestas, explícitas o tácitas, a todos los aspectos de este urgente y absorbente problema. Pero sería para todos nosotros un gran servicio que usted expusiese el problema de la paz mundial a la luz de sus descubrimientos más recientes, porque esa exposición podría muy bien marcar el camino para nuevos y fructíferos modos de acción.

Muy atentamente, Albert Einstein

.
.ATTE.

ANA HENRIQUEZ ORREGO

Publicado en ALBERT EINSTEIN, HISTORIA1IMAGEN, POR QUÉ LA GUERRA | Etiquetado , | Deja un comentario

Cartas de Diego Portales (selección)


· Carta de Portales a José M. Cea (10 de febrero de 1822)

· El pensamiento de Portales: carta a José M. Cea (marzo de 1

· Carta de Portales a Diego José Benavente (23 de febrero de 1825)

· Carta de Portales a Enrique Newman (29 de marzo de 1830)

· Ira portaliana: furiosa carta de Portales a Antonio Garfias (10 de diciembre de 1831)

· Carta de Portales a Antonio Garfias para crear Escuela Náutica (17 de marzo de 1832)

· Amante de la soltería: carta de Portales a Antonio Garfias (13 de marzo de 1832)

· Carta de Portales a Antonio Garfias (14 de mayo de 1832)

· Carta de Portales a Antonio Garfias (6 de diciembre de 1832)

· Circular de Portales a los adinerados para adquirir flota (27 de mayo de 1836)

· Portales y la Confederación: carta a Blanco Encalada (10 de septiembre de 1836)

· Organizando la guerra: carta de Portales a Fernando Urízar (1º de abril de 1837)

· La muerte de Portales: Carta de Juan A. Álvarez a M. Montt (12 de junio de 1837)



Seguir leyendo

Publicado en Cartas Diego Portales, DIEGO PORTALES, HISTORIA1IMAGEN, Ideario Diego Portales | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

¿Cuál fue el rol de Diego Portales en la génesis del Estado en Chile según la historiografía?


*Extracto del trabajo realizado por Ana Henríquez, Socialización del Ideario Político de Diego Portales en el Araucano:  Consolidación del Orden y la tranquilidad a partir de un Gobierno fuerte y autoritario.

portales¿Cuál fue el rol de Diego Portales en la génesis del Estado en Chile según la historiografía? Tal es la interrogante que intentaremos dilucidar a lo largo del presente capítulo. Para cumplir tal objetivo expondremos y contrastaremos diversas posiciones historiográficas, que nos permitirán formarnos un panorama general respecto de la problemática planteada.

Si bien puede ponerse en discusión la problemática respecto de cuándo se encuentra realmente instituido el Estado de Chile, nuestro objetivo se aleja de tales conjeturas, puesto que lo que delinearemos en el presente capítulo son algunas de las vertientes interpretativas respecto del rol de Diego Portales en la génesis de nuestro Estado.

Como se desmostará a lo largo del presente trabajo, Portales no fue, ni pretendió ser, un teórico de doctrinas políticas, ni filosóficas, por tanto, el rol que ha de haber desempeñado en la instauración del Estado de Chile no se relaciona con esos ámbitos, sino que se liga a la gran preponderancia y ascendiente que logró tener entre los círculos de poder de su época. En relación a esto, Alberto Edwards dirá: “su concepción política pasó a ser patrimonio común de todo el mundo”.[1]

Seguir leyendo

Publicado en Cartas Diego Portales, DIEGO PORTALES, HISTORIA1IMAGEN, Ideario Diego Portales | Etiquetado , , , | 6 comentarios

Pensamiento político de Diego Portales (Extracto)


*Extracto del trabajo realizado por Ana Henríquez, Socialización del Ideario Político de Diego Portales en el Araucano:  Consolidación del Orden y la tranquilidad a partir de un Gobierno fuerte y autoritario.
portales

“Retrato de don Diego Portales Palazuelos”
Camilo Domeniconi, Pintura al óleo

Pragmatismo de Diego Portales

Diego Portales no despreciaba por sí mismo el ideal democrático, pero según su concepción, en Chile aún no estaban dadas las condiciones necesarias para aplicarlo en todas sus manifestaciones. Consciente de la realidad circundante, que compromete tanto el contexto político de Chile, como las características propias de la identidad de los chilenos, propone como necesidad básica organizar la república a partir de sólidas bases que permitieran instaurar el orden y la estabilidad, con una República fuerte, centralizada y autoritaria. Como idea, como proyecto o como simple opinión, este pensamiento está claramente delineado en la famosa carta que escribe Portales a su amigo y socio José Manuel Cea en marzo de 1822.

A mi las cosas políticas no me interesan, pero como buen ciudadano puedo opinar con toda libertad y aún censurar los actos del Gobierno. La Democracia, que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera República. La Monarquía no es tampoco el ideal americano: salimos de una terrible para volver a otra ¿y qué ganamos? La República es el sistema que hay que adoptar; ¿pero sabe como yo la entiendo para estos países? Un Gobierno fuerte centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes. Cuando se hayan moralizado venga el gobierno completamente liberal, libre y lleno de ideales, donde tengan parte todos los ciudadanos. Esto es lo que yo pienso y todo hombre de mediano criterio pensará igual”.[30]

La claridad y simpleza con la que Portales expone en esta carta sus ideas, ha llevado a que todos quienes se han interesado en analizar el proyecto o ideario político de Portales la consignen como fundamental, y por cierto, nosotros no hemos sido la excepción. No obstante, conscientes de que esta carta solo es un esbozo del pensamiento político de Portales, estimamos necesario incorporar en este análisis, al menos la selección más relevante de epístolas en que nuestro personaje fue delineando sus apreciaciones respecto de la marcha del Gobierno.

Si bien la misiva que Portales envía a Cea es muy clarificadora en cuanto al ideal de Gobierno que debería ser establecido en Chile, ésta no pasa de ser una simple apreciación de un comerciante chileno que se halla en Lima probando suerte mercantil. Lo verdaderamente relevante desde el punto de vista del rol histórico desarrollado por Portales en la construcción o génesis del Estado en Chile es su participación directa en los quehaceres gubernamentales, los cuales podríamos, perfectamente circunscribir entre abril de 1830 y junio de 1837, es decir, desde el momento en que conforme con el nombramiento expedido por José Tomás Ovalle, llega por primera vez al Ministerio del Interior, hasta el día en que es asesinado en Valparaíso. Esto no implica ignorar que durante el período que va desde el 31 de agosto de 1831 al 21 de septiembre de 1835 Portales se mantuvo separado del Gobierno, en cuanto no desempeñó cargos ministeriales, ni aceptó ser el Vicepresidente de la República. No obstante, su prolífica correspondencia deja ver que, incluso en los momentos en que estuvo distanciado del Gobierno, nunca se despreocupó de la cosa pública. Lo buscaban, lo instaban a pronunciarse -a veces incluso contra su voluntad- respecto de diversos temas políticos, y a través de su correspondencia se aprecia que daba consejos acerca de todo tipo de materias: censuraba la debilidad del gobierno, impregnaba a sus amigos y conocidos sus propias ideas y conceptos, muchos de ellos de una naturaleza tan simple como avasalladora, como por ejemplo, la idea de identificar siempre (para poder separarlos) al “bueno” y al “malo”, aconsejando dar “biscochuelos” a uno y “palos” al otro.[31]

A continuación, esperamos precisar con mayor claridad las ideas expuestas. Para ello estructuraremos nuestro discurso a partir de algunas de las principales epístolas escritas por Portales, así como también algunos decretos y artículos periodísticos de su autoría.

Seguir leyendo

Publicado en HISTORIA1IMAGEN | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

IDEARIO POLÍTICO DIEGO PORTALES – COMPARADO CON EDITORIALES DE "EL ARAUCANO"


Historia1Imagen

Ver archivo en PDFVer archivo en Word

NOTA INTRODUCTORIA

Uno de los rasgos más característicos de Portales fue su ascendiente sobre los hombres de su generación, lo que le permitió influir en el gobierno de Prieto y en la conducta pública de algunos contemporáneos como Bello, Egaña, Garrido, Tocornal, etc. En la política interna su participación fue protagónica… El hecho es que sus consejos fueron escuchados con atención, y normalmente primaron y dieron el tono a dicha administración”.[1]

La hipótesis que pretendemos verificar a través de la siguiente investigación es la siguiente: Sin ser el periódico oficial, El Araucano se convirtió en el portavoz de los valores políticos del Gobierno instituido tras la revolución de 1829 y en su discurso es posible identificar fuertes vinculaciones con el ideario político de Diego Portales.

Nuestro principal objetivo será identificar las ideas fuerza o lineamientos directrices de las…

Ver la entrada original 27.427 palabras más

Publicado en HISTORIA1IMAGEN | Deja un comentario